Opinión

Periodismo militante / Café Fausto

Desde hace algunas semanas en México hay como tema de debate al interior del medio político y de los medios de comunicación la actualidad y pertinencia del “periodismo militante”, es decir, esa actividad periodística en la cual el medio de comunicación, el reportero o el periodista toman partido o fijan una postura ideológica al realizar su actividad profesional cotidiana en un escenario de transformación social y lucha política.

Al respecto y en buen momento llegó hace unos días a mis manos el excelente libro “Sviyazhsk. Hombres y máquinas” de Larisa Reisner, publicado hace unas semanas por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en la colección Popular. En este libro (que puede ser adquirido en las librerías del FCE a 65 pesos, algo que felicito y que es una muestra del nuevo gobierno federal de que si es posible la edición y distribución de libros a bajo costo) se incluye una serie de textos de la periodista revolucionaria que escribió crónicas sobre los acontecimientos en los primeros meses posteriores al triunfo de la Revolución Rusa.

En el libro, Reisner nos narra las acciones militares al mando de León Trotsky en defensa de la Revolución, las actitudes y esfuerzos del valeroso pueblo soviético ante la adversidad de los ataques en contra de su nuevo gobierno. En una segunda parte nos describe con crónicas entrañables la vida de los mineros que tratan de echar a andar esa industria en medio de la situación adversa del momento histórico.

Con un lenguaje sencillo y directo Larisa Reisner nos da una lección con estos textos de lo que es el periodismo militante, uno que apoya el proyecto revolucionario, pero no por eso pierde su sentido crítico dispuesta a mostrar aquellos errores de lo mucho que se debe de corregir. Es decir, con sus textos Larisa Reisner ayuda a empujar la pesada carreta de la Revolución sin callar lo que podría contribuir a dar mejores resultados a ese proyecto. Su estilo autocrítico por supuesto que no fue bien visto al final de su corta vida por los grupos stalinistas en la Unión Soviética.

Por supuesto, recomiendo leer “Sviyazhsk. Hombres y máquinas” de Larisa Reisner una periodista que fue calumniada en su tiempo y aún ahora al mostrarla como una amante de León Trotsky, adúltera y frívola en la serie de televisión “Trotsky” dirigida por Alexander Kott , una producción distribuida por Netflix repleta de muchas mentiras sobre la Historia y una evidente tendencia stalinista en la interpretación de los acontecimientos. Reisner quien fue fundadora de círculos es estudio de teoría marxista con obreros, ametralladorista combatiente en defensa de la Revolución y periodista, merece ser reconocida y revalorada por su obra.

Larisa me recuerda de inmediato a Louise Bryant una periodista estadounidense que junto con John Reed narraron los acontecimientos de la Revolución Rusa. Mientras Reed nos aportó entrañables obras como “México insurgente”, “Hija de la Revolución”, “Villa y la Revolución Mexicana”, con crónicas sobre el frente villista, o antes con sus crónicas como “Guerra en Paterson” sobre el movimiento obrero en Nueva Jersey, y en 1917 aportó el imperdible “Diez días que conmovieron al mundo”, de Bryant está su excelente crónica “Seis meses rojos en Rusia” que desafortunadamente no hay edición en español en México. 

Otros periodistas comprometidos con sus ideas fueron el también escritor Jack London, Carleton Beals, Richard Francis Phillips, John Kenneth Turner, Muke Gold y Linn A.E. Gale entre otros muchos periodistas estadounidenses que vinieron a México en busca contar lo que sucedía en nuestra Revolución.

 De los mexicanos recordamos los textos de Ricardo Flores Magón, Librado Rivera, Carlos Ramírez y Daniel Cabrera Rivera, entre tantos otros que participaron en medios como Regeneración y El Hijo del Ahuizote. Sobre Ricardo Flores Magón dejo pendiente escribir en esta columna sobre cómo fue perseguido y su muerte en una prisión de Estados Unidos.

Leer a Reisner o a otros periodistas como ella nos permite de alguna manera reflexionar sobre la pertinencia y actualidad de tomar partido en un proceso transformador. Recuerdo en la década de los noventa la importante labor de periodistas emblemáticos de La Jornada en medio de un clima de autoritarismo priísta contra los movimientos sociales y democratizadores y cómo muchas de las plumas de ese medio en los hechos mostraban implícitamente su punto de vista ideológico y político sin perder la necesaria objetividad ante los acontecimientos que les tocaba retratar en las páginas del diario. Se trataba de hacer un periodismo que contribuyera a una mayor libertad de expresión y democracia.

Fue el periodismo comprometido y arriesgado de esos años el que permitió poco a poco abrir las posibilidades de mayor libertad de expresión ante un régimen antidemocrático que se negaba a morir y que después fue mutando de piel para mantenerse en el poder a través de lo que pensamos que sería por fin la alternancia política.

Realizar un periodismo comprometido al que se le puede llamar también como militante, como lo he comentado, no quita a quien lo ejerce su compromiso ético de la autocrítica y permite impulsar así el proyecto ideológico que defiende en este momento histórico de la Cuarta Transformación. 

De hecho y esto puede provocar controversia, la objetividad periodística no existe si quien escribe tiene en sí mismo una manera de ver el mundo y una ideología. De hecho, incluso en el ámbito académico hay una tendencia dentro de los investigadores en los campos del conocimiento de las Humanidades y las Ciencias Sociales de que antes de desarrollar la disertación sobre el tema a tratar en un texto, sean claros y fijen su postura ideológica para que los receptores sepan desde cuál perspectiva se abordará el asunto.

No tengamos miedo a fijar postura, a hablar claro y defender nuestras ideas en lo que expresamos, esto desarrollado con madurez y respeto permite de antemano enriquecer el diálogo y fortalecer nuestra democracia. 

 

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Fabián Muñoz

Fabián Muñoz

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