Sociedad y Justicia

Plantean alianza de pequeños agricultores y economías de Aguascalientes

  • Sin sector primario, el proceso de urbanización e industrialización sería imposible alianza
  • Aunque la economía se ha diversificado en las últimas décadas y la agricultura ha perdido peso, el sector agrícola transfiere valor y recursos que facilitan el proceso de industrialización y crecimiento económico en general

 

México enfrenta todo un reto en materia de seguridad alimentaria, pues solo 20 por ciento de los agricultores mexicanos cuenta con las capacidades tecnológicas y financieras para atender la demanda de la población nacional, por lo que nuestro país necesita redescubrir el potencial de sus 5 millones de pequeñas familias productoras, advierte el doctor Cassio Luiselli Fernández miembro del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la UNAM.

Su libro Territorios, ciudades y pequeños productores: estrategia para el crecimiento y la seguridad alimentaria, presentado esta tarde en el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, A.C., plantea una serie de tácticas con visión a futuro que se propone garantizar la seguridad alimentaria, particularmente de las familias de escasos recursos en zonas con alto grado de pobreza y marginación. La propuesta se basa en la creación de sinergias urbano-rurales, se trata de conjuntar la amplia red urbana y a los pequeños productores.

Este enfoque integrado y sustentable de políticas públicas entre los territorios y las comunidades busca cerrar la brecha entre la agricultura tecnificada y la agricultura familiar que se ha constituido desde finales del siglo XX, y que ha ocasionado una economía rural multifuncional y una gran dispersión poblacional.

De acuerdo con el autor, aunque la economía se ha diversificado en las últimas décadas y la agricultura ha perdido peso, pues el sector agropecuario y pesquero apenas contribuyen con 3.5 por ciento del Producto Interno Bruto), el sector agrícola transfiere valor y recursos que facilitan el proceso de industrialización y crecimiento económico en general. La clave está en aprovechar entre las 5.3 y 5.5 millones de unidades productivas rurales, de las cuales, 80 por ciento son menores de 5 hectáreas, cultivadas en su mayoría por personas mayores de 45 años.

El potencial agrícola en México es de 31.5 millones de hectáreas; de ellas, únicamente son cultivadas 22 millones. La agricultura de riego es uno de los sectores más dinámicos, tiene más de 6 millones de hectáreas bajo este esquema y al menos 2.5 millones ya son de riego tecnificado.

En 2016, México reportó 32 mil 583 millones de dólares de exportaciones agropecuarias pero en el año 2017, importó 27 mil 172 millones de dólares. Luiselli Fernández indica que se ha privilegiado a un exitoso sector agroexplotador y se ha descuidado a los pequeños productores, sobre todo, del centro y sur del país. 

Adicionalmente, señala que es en el medio rural en donde se encuentra el mayor contingente de personas en situación de pobreza, 58.2 por ciento de las personas, la cifra se eleva entre la población indígena a 73.2 por ciento, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política del Desarrollo Social. “Es fútil hablar de soberanía alimentaria mientras existan todavía territorios con hambre en nuestro país”, indica Luiselli.

A lo largo de sus 6 capítulos el lector encontrará una aproximación normativa para incidir en el desarrollo territorial y la seguridad alimentaria a partir de la realidad rural de México.

Los comentaristas del libro fueron: Margarita Flores de la Vega, Profesora-investigadora del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo y Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Diego Montenegro, Representante en México del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Jaime Federico de la Mora Gómez, Director General de Brújula Estratégica Agropecuaria, y Guillermo Knochenhauer, Profesor investigador en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

La publicación de este libro fue posible gracias al Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA), entidad que promueve la colaboración con otras instituciones académicas para realizar estudios sobre el sector rural mexicano y asesoran a la Cámara de Diputados en materia de producción agrícola.

 

Con información del FCCyT

 

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