Opinión

Conjugarte… la tertulia, sólo por el placer de compartir el arte / El banquete de los pordioseros

Tenemos el arte para no morir de la verdad

Nietzsche

 



Es conocido por todos los melómanos la afición de Franz Schubert por las reuniones en donde, en un ambiente de informalidad, se compartía un momento entre buenos amigos bohemios teniendo como centro de la convocatoria para esas reuniones la música, esas reuniones las conocemos con el nombre de Schubertíadas y se realizaban a partir del año de 1821, solían reunirse en casas particulares o en algunas ocasiones en alguna casa de campo, lejos del ruido y el ajetreo de la ciudad, de hecho, muchas de las grandes obras de Schubert, sobre todo de música de cámara se dieron a conocer en estas alegres tertulias entre amigos.

Actualmente la Schubertíada es un festival musical que se realiza de manera ininterrumpida desde 1976 en Hohenems, Austria fundado por Hermann Prey que en un total de 80 eventos reúne a más de 35 mil melómanos con el fin darle a Franz Schubert el lugar que le corresponde al lado de Beethoven y Mozart.

Bien, pues todo este antecedente histórico lo menciono porque el pasado fin de semana, el sábado 12 de octubre, tuve el honor de ser invitado a una suerte de tertulia en donde el punto de convergencia es el arte en algunos de sus diferentes lenguajes. Entiendo que un grupo de amantes de las artes, todos de esta ciudad de Aguascalientes, o con un fuerte arraigo en ella, se reúnen con alguna frecuencia con el fin de compartir lo que cada uno de ellos hace en términos de creación artística, la música, artes plásticas, poesía, ensayo, en fin, las posibilidades son ilimitadas, a estas reuniones ellos les llaman Conjugarte

La reunión se realizó en un pequeño departamento en el tradicional barrio de la Purísima ese sábado 12 de octubre por la tarde, fui invitado por mi buena amiga Josefina Jiménez, comprometida con el apasionante mundo de las artes. Tuve la oportunidad de darle la clase de Historia y apreciación de la música en el diplomado sabatino en la Escuela Diocesana de Música Sacra, fue integrante durante algunos años del extinto Coro de Ópera de Aguascalientes, además de haber sido conductora y productora del programa de radio Genio y Figura que se transmitía en Estéreo Mendel y a donde tuve el honor de haber sido invitado en más de una ocasión, este programa lamentablemente dejó de transmitirse no obstante que era uno de los pocos espacios que mantenían vivo el perfil cultural de esta frecuencia radiofónica. 

Pues bien, este grupo de… no sé cómo llamarles, ¿bohemios quizás?, puede ser, pero sobre todo irrenunciables amantes y apasionados del arte en todas sus diferentes manifestaciones organizan estas reuniones periódicamente a donde asisten poetas, pintores, historiadores, músicos y todo aquel que tenga que ver con esta noble actividad de reivindicar al ser humano con su verdadera esencia y promover un reencuentro con su humanidad, porque seguramente, aunque esto parezca ridículo y por esa ridiculez hasta una necedad, buscar una reconciliación con nuestra humanidad, es decir, con nuestra naturaleza resulta una prioridad, una imperiosa necesidad, puede parecer absurdo pero los seres humanos nos alejamos, primero sigilosamente y después ruidosamente de nuestra humanidad.

Fue refrescante, gratificante, como un tanque de oxígeno, un oasis en el caluroso desierto poder asistir a esta reunión de artistas, de apasionados de eso que nos reivindica con nuestra naturaleza, es decir, el arte. Todo perfectamente bien organizado, Josefina Jiménez fungió como anfitriona presentando a cada unos de los que ofrecieron una breve charla, presentaron su poesía o simplemente hablaron de sus experiencias de vida, insisto, todo relacionado con el apasionante mundo de las artes. 

Imágenes de Botero colgadas de la pared de aquella casa, canapés y vino tinto esperando el final de la sesión para que la tertulia pudiera continuar, un puñado de apasionados adictos a la poesía, a la música, a la historia, a la pintura, locos y quizá desadaptados, para quienes, entre los que indudablemente me cuento yo, el arte no es una opción o un accesorio en la existencia, por el contrario, es toda una forma de vida.

Estoy convencido, y nada ni nadie me hará pensar diferente, que el ser humano tiene una tendencia connatural hacia el arte, pero en estos tiempos de ensordecedor ruido mundano que como perverso distractor nos hace sordos al llamado de nuestra naturaleza y nos aleja de lo que somos y que nunca deberíamos dejar de ser, nos dejamos convencer por esos distractores, entre los que está la diosa tecnología con sus engañosos guiños, la perversa distorsión de la música generando ruidos ofensivos que pervierten el oído, información en internet que adultera la verdad y que aquellos sin criterio la compran como verdad, algunos medios de comunicación que confunden al público con una mal entendida libertad de expresión para justificar su odio reprimido que vocifera desde las vísceras en lugar de hablar con la razón y el entendimiento, y otras cosas que como elementos tóxicos deben ser desechadas de nuestras vidas con el fin de reconciliarnos con lo que realmente somos o deberíamos ser, con el llamado de nuestra naturaleza. Sí, para eso eran aquellas Schubertíadas del siglo XIX en Viena, y para eso surgen esas iniciativas de pequeños grupos para reunirse en torno a la creación artística, en este caso Conjugarte en Aguascalientes, sí, para eso está el arte, para liberarnos del caos, o como dice Nietzsche: “… la vida no es posible si no es gracias a las ilusiones del arte”.

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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