Opinión

El Joker y las realidades sociales / La columna J

La locura es como la gravedad, basta con un pequeño empujón.

La película El guasón ha roto todas las expectativas que se habían generado, y vaya que estaban en un nivel muy elevado. Desde los primeros meses del año aplicaron una mercadotecnia ejemplar para promocionar una película sobre el principal villano del superhéroe Batman. La película tiene diversos trasfondos que llevan al espectador a la reflexión y a un análisis de un sinfín de realidades que se matizan bajo un ambiente cárdeno, gris y gótico. No soy cineasta, pero no necesito serlo para recomendar ampliamente esta cinta. 

La historia comienza con la descripción de una ciudad llena de basura, en donde la gente se ve más desesperada a cada momento, la misma basura genera ratas y esta situación se hace más caótica, aunado a eso la comienzan a existir brotes de violencia en diversos puntos de la ciudad y de manera paralela aparece constantemente la figura de un hombre acaudalado con una posible participación en la política, el cual de cierto modo se ostenta como una posible solución.

La interpretación de Joaquin Phoenix es magistral, el actor al que la mayoría ubica en la película de Gladiador rompe con los esquemas tradicionales de actuación mencionados con Constantin Stanislavski, ejemplifica a un personaje que padece de trastornos mentales y que vive en la pobreza, tiene que atender a su mama de edad avanzada, la cual evidentemente se observa que carece de salud. Trata de ganarse la vida desempeñándose como un payaso, sin embargo, bajo una esencia idealista, él sobreentendía que estaba en el mundo para alegrar a las personas. 

En cada una de sus esferas sociales, resulta ser un tipo indiferente para los demás, y en algunos casos, es objeto de burla y violentado por un padecimiento que le hace reírse en cada ocasión que se siente nervioso o alterado. Es golpeado, sobajado, humillado, denostado. Se percibe una resistencia por parte de él a explotar ante ese tipo de situaciones. Se puede inferir que en este caso, que es la reseña de una sociedad que cada vez se hace más individualista y es ajena a las personas que están a su lado.

Bajo otro preámbulo, el personaje intenta recuperarse mentalmente y por ende estar físicamente bien, por tal motivo acude con una terapeuta, la cual no se involucra con él y se maneja bajo un esquema de simulación, de manera paralela, se enfrenta a un crisis de presupuesto por parte del gobierno, la cual orilla a que se cancele el suministro de medicamentos y la misma atención. La terapeuta le refiere lo siguiente: “Arthur, tú no le importas al gobierno, yo tampoco le importo, la gente como nosotros no somos importantes para ellos”. Esas líneas espero que no tenga mayor concatenación con la realidad de nuestros días.

Antes las personas amaban la vida, ahora sólo temen a la muerte.

Una situación va llevando a otra, y en determinado momento de este filme, no se logra distinguir que es real y que no lo es, parecería que el único modo de tener a este hombre en un funcionamiento normal era bajo medicamento, no es casualidad que la televisión esté inundada de comerciales de medicamentos de cualquier tipo y que la enfermedad de este siglo sin duda alguna, es la depresión. La complejidad de las situaciones bajo cierta justificación orilla al guasón a comenzar a rayar en acciones fuera del convencionalismo social, comienza a desatar el desorden y se ve como un individuo liberado, uno que había perdido todo y que no tenía nada más que perder.

La ley del karma es más que evidente en al menos dos ocasiones, una en donde este villano pudo haber terminado con la vida de alguien, en una escena que todo indicaba que así sería, sin embargo, el guasón le dice a la posible víctima “no temas por tu vida, tú siempre fuiste bueno conmigo” una ironía existencial, pues refleja que hasta el personaje más locuaz es sensible y empático. Otro ejemplo, sin dar detalles para no quitar la sorpresa de la película, es cuando alguien que pudo verdaderamente influir positivamente en él, termina siendo su víctima, nunca sabemos la importancia de nuestras palabras para con las demás personas.

Existen muchas opiniones de esta gran película, refieren que este villano es producto de la sociedad, sin embargo, hay una parte que considero que es muy importante extender en el análisis, y es que no se puede culpar al sistema por las circunstancias que nos tocan vivir, tampoco se puede responsabilizar a las personas que actúan con dolo con la firme intención de afectarnos, si todos actuáramos así, sería como Gandhi expresaba “ojo por ojo y todo el mundo estaría ciego”.

Es una excelente película, en todo momento hay trama y drama, hay especulación e incertidumbre, existe un magnífico homenaje a Heath Ledger, vale el gusto identificarlo.

El hombre dado a lo sensible se ríe a menudo cuando no hay de qué reírse. Su bienestar interior sale a relucir sea cual sea el móvil que lo estimule

Goethe.

In silentio mei verba.

 

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Roberto Valdés Ahumada

Roberto Valdés Ahumada

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