Opinión

El miedo, consejero de la desconfianza / Opciones y decisiones

El tema es, confianza no. Aserto que de manera inmediata nos remite a la relación fundamental entre una persona y otra. Experiencia humana tan primordial que evoca los tiempos ancestrales en la formación de agrupaciones humanas, como fueron las tribus primitivas, que tuvieron que recurrir a gestos corporales tan básicos como “saludar”, mostrando la mano abierta y limpia -sin armas ofensivas-. Gesto de elemental cortesía que evolucionó hacia la forma verbal de anunciar el reconocimiento de un encuentro fortuito con otros. En nuestra cultura hispano-mexicana cuajó referido al tiempo y fase del día, aquel: “Buenos días le dé Dios”. Lo esencial era suscitar la confianza del interlocutor, ante un encuentro casual y aun fugaz. 

Si dicho tema de la confianza lo traemos a la necesidad de asegurar la paz comunitaria, entre vecinos, o de elevarla a todo un núcleo social, entonces de inmediato sugiere la pregunta: ¿De qué depende la paz pública? Pregunta llana y simple cuya respuesta total y concreta implica observar las condiciones reales de comportamiento de unos ciudadanos con otros, de manera que prevalezca la relación armoniosa de su cotidiana y regular forma de convivencia. Principio de cohabitación que requiere el respeto a los mínimos exigibles de propiedad, posesión, producción, circulación y disfrute de los factores indispensables que satisfacen las necesidades vitales y generales de la familia nuclear o ampliada, de la que está hecha la red de vínculos societales. 

Ese requerimiento primordial de ser y coexistir con otros, lógicamente, nos conduce a mirar hacia la fuerza superior que es garante de esa normalidad armoniosa de una sociedad; la que no es otra que el gran entramado tanto del Estado como de su forma y figura de gobierno, capaz de dar coherencia e identidad a una sociedad determinada. Función que se resume en aquello de “orden y respeto”. Autoridad de mando. 



Elementos que, bajo el consenso social, y puestos a funcionar permiten producir el gran resultado producido por una serie de factores institucionales orgánicos del Estado, en cuanto que tal, a los que se suman otros de tipo sociológicos, culturales y económicos, cuyo gran conjunto determina el clima y la estructuración de una sociedad, en cuanto tal, con unidad, identidad y coherencia. En pocas palabras, podemos afirmar que la paz pública es el macro-resultado del armonioso y pleno funcionamiento tanto de la estructura como del dinamismo de una sociedad políticamente organizada.

Supuesto lo anterior, regresamos al tema inicial según el cual el gobernador actual de Aguascalientes, afirma sin titubear que: “El tema es, confianza no.” Así lo expresó, en relación con la falta de coordinación entre la Secretaría de Seguridad Pública del municipio de Aguascalientes y la Secretaría de Seguridad Pública del estado, el gobernador Martín Orozco Sandoval responde que “coordinación la hay, el tema es, confianza no. Cada quién haga su chamba”. (LJA. Adrián Javier Flores Nieves. Gobierno de Aguascalientes no confía en la Policía Municipal. 01/10/2019). 

Para luego abundar en su convicción: Orozco Sandoval exhortó a que la alcaldesa María Teresa Jiménez revise sus mandos. Sobre este tema hizo énfasis en que se le preguntara a la ciudadanía cómo está el nivel de patrullaje de los elementos de seguridad municipales en sus colonias. Para generar la confianza de la que actualmente se tiene déficit, el gobernador explica que todos tienen que hacer su trabajo de manera correcta y completa, para poder tener realmente una coordinación efectiva; por parte del gobierno estatal, éste está dispuesto a trabajar coordinadamente con policías confiables. (Fuente: LJA. Gobierno de… Ut supra). 

Hasta aquí el contexto real del que partimos para reflexionar sobre la importancia de la confianza, como valor capaz de cohesionar a una sociedad y de garantizar su pacífica convivencia. Afortunadamente, ya existen mediciones científicamente controladas para ponderar con certeza conceptos que otrora eran tenidos como “abstractos” y, por tanto, subjetivos, sometidos a la veleidad de la mente que los juzgaba. Este sería el caso de “la confianza”, sobre la que contamos con estudios científicamente validados. 

Para comparar el nivel existente de confianza generalizada en diversos países, así como su evolución en cada país, se realizan unas encuestas periódicas (Encuesta Mundial de Valores) en base a una pregunta estándar que se hace a los encuestados: “¿Diría usted que se puede confiar en la mayoría de las personas o que uno nunca es lo suficientemente cuidadoso en el trato con los demás?”. (Cfr.: Fomentar confianza: reducir desconfianza. Sergi González i Navarro, psicólogo y consultor de organizaciones). Gracias a esta plataforma metodológica tenemos: 

América Latina destaca por el bajo nivel de confianza interpersonal. De acuerdo con la encuesta en esa región (Latinobarómetro), el porcentaje global para América del Sur y Central pasó de 20% en 1996 a 16% en 2004. En el caso mexicano, ante la variable de la Confianza Personal: Se puede confiar en la mayoría de la gente y su opuesta, Hay que ser muy cuidadoso con las personas; en Aguascalientes respecto de la primera afirmación se pronunció el 15.%, contra el 84.5% a favor de la segunda. A nivel del estado, los porcentajes van del 14.9% sobre 85.1%. De lo que inferimos que la generalidad de hidrocálidos se inclinan por la des-confianza. 

Si tratamos de entender la influencia de la Escolaridad en el nivel de confianza de las personas. Encontramos que a menor escolaridad existe mayor Desconfianza y a mayor escolaridad, mayor confianza. Así. La población Sin escolaridad, respecto de las mismas variables, el porcentaje es de 6.3% versus 93.7%; en tanto que el grupo de población con Título universitario se posiciona en 28.7% y 71.3%. Y en un término medio, las personas con Secundaria Completa optan en un 11.8% y el 88.2% sobre ambas alternativas.

Es muy revelador el Estado Civil de las personas, mientras que los Separados se pronuncian en 0.0% respecto de la primera opción, en cambio con 100% sobre la segunda. Ante el conjunto de los Solteros que se posicionan en 19% y 81% para dichas alternativas, mucho más tolerantes y confiados. En cuanto a la ocupación, el Ama de Casa prueba alto nivel de No-confianza, con 8.4% y 91.6% respectivamente.

Respecto del Ingreso, aquellos deciles de personas con Menor Ingreso de 0-1 Sal. Min ( 0 – 1,137 ) definen su distancia de la primera opción con 8%, y un masivo 92.0% de reserva hacia los demás. En cambio, los deciles de más alto ingreso 10-30 Sal. Min (11,371 – 34,110) opinan en un 49.9% por el primer postulado, y el 50.1% por el segundo. Indicadores de confianza/desconfianza que son reforzados por el nivel de desarrollo relativo alcanzado por nuestra entidad.

En materia del Ingreso, el porcentaje de la población con ingreso inferior a la línea de bienestar, suma el 37.6 % de la población total y reúne un contingente de 323,590 personas, cuyas carencias promedio son de 1.2 factores estimados. Bajo el espectro de situación más aguda en vulnerabilidad, se encuentra el 10.0 del total de la población de Aguascalientes, que representa a un conjunto de 86,166 personas; con carencias promedio en 1.5 de los factores considerados. 

Ese preocupante cincuenta por ciento, aproximadamente, de la población total de Aguascalientes con alguna carencia social es indicativo y confirmativo de la polarización social de la que estamos siendo presas, como comunidad total de nuestra ciudad. En donde, resulta evidente que no es ahondando esta desigualdad como saldremos finalmente a flote, sino aminorando y cerrando decididamente estas diferencias, que zanjan nuestro virtual desarrollo social como un todo, como una unidad viviente y co-dependiente, al mismo tiempo.

En una visión de conjunto y en forma comparativa al resto del país, Aguascalientes se ubicó 14.2 puntos porcentuales por debajo del promedio nacional. Nuestra entidad, en su horizonte de desarrollo, puede tipificarse así: Aguascalientes está clasificado como una entidad con avance medio-bajo en la generación de elementos de monitoreo y evaluación. 

Se puede argumentar mucho acerca de la “ideología particular” y “el estilo de gobernar” de cada fracción partidista; pero, a la hora buena de evaluar y medir los progresos relativos hacia el bienestar común de la población, la indispensable e imperdonable necesidad de elevar su calidad de vida, y el imperativo inexcusable de mover hacia arriba los factores del bienestar, no hay excusa que valga. A la confianza manifiesta de la población electora sobre un proyecto partidista en contienda por el poder de gobernar, es exigible el respectivo cumplimiento de los compromisos de su propia oferta política. De esto trata la ética política de cada servidor público, de esto se ocupa la Bioética del ejercicio político del poder. 

En conclusión, la confianza sí es el tema. Y es central en temas de seguridad. Ante factores negativos como el miedo a lo que pueda ocurrir, como sucedió este jueves pasado en Culiacán, Sinaloa. Es oportuno recordar lo que yo había comentado respecto a la incertidumbre e inseguridad que ha venido provocado el presidente Donald Trump contra México. 

En una entrevista televisada entre el conductor Carlos Loret de Mola y el reconocido psiquiatra mexicano, Dr. Mariano Barragán, fue abordado el susodicho tema de la ansiedad manifiesto bajo su máscara del miedo. Al punto, fue muy preciso el médico: “El enemigo es nuestro miedo”, no es ni la personalidad ni el perfil psicológico de Trump, que sin duda es un psicópata. A quien el Dr. Barragán diagnostica como de pronunciado narcisismo y, que según su deducción, por eso se aísla, por eso se encierra, porque cree que todos están contra él, sobre todo los que no piensan como él. 

Por ello, aclara que el más insidioso enemigo es “nuestro miedo”. Y nos aporta un medio de control: “nosotros somos invulnerables en base a no tener temor”. Es decir a no permitir que nos neutralice su confrontación agresiva, su talante altivo y de dominio que comunica como un pícaro y cínico lenguaraz. A la exhibición de sus armas del ahora poder presidencial con que se encuentra investido, debemos asumir el poder real que ejercen las instituciones tanto nacionales como las de su propio país. Así lo consigné en anterior entrega (Cfr. Nota mía: LJA. No, it is not OK. Sábado 4 de enero, 2017). 

La clave, entonces, para manejar y superar el miedo es asumir “la actitud interna de no temor”. Puesto que, en contrario, “la forma de enfrentarse con miedo, es la forma de autoderrotarse”. Y como cierre, el Dr. Barragán evaluó: “Tenemos lo suficiente para hacer frente a muchas cosas que él podría exhibir”. Debemos valorar “la confianza de lo que somos y lo que tenemos”.

 

franvier2013@gmail.com 

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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