Opinión

Extinción es el juego / Opciones y decisiones

Sobre el paño aparentemente impecable de la mesa en juego del plan hídrico municipal de Aguascalientes, se observa una paradójica carambola de tres bandas: Primera, ya le dijeron adiós a Rafael Calderón Zamarripa, coordinador de Conagua en la entidad y el primer funcionario de este sexenio que es removido en Aguascalientes. (Fuente: LJA. La Purísima Grilla: Tú Me Dijiste Adiós. 24/10/2019). 

Segunda, de la remoción, según confirmó la oficina de comunicación del delegado de la Secretaría de Bienestar Social, Aldo Ruiz Sánchez, que a la par aclaró que: “La separación del cargo de Rafael Calderón es un tema que se manejó directamente de México. Con respecto al tema no hay intervención de Aldo Ruiz, y es un tema exclusivo de Conagua”. Asunto del que se desliga el superdelegado. 

Tercera, sin embargo, tema que de rebote le pega al superdelegado; (siguiendo la misma fuente), pues, nomás no se nos olvide que el ahora exfuncionario federal fue señalado por la Secretaría de Fiscalización y Rendición de Cuentas (Sefirecu) por desvío de recursos y se encuentra emplazado ante la Contraloría estatal por expedientes relacionados con el Instituto del Agua (Inagua). 



Se añade así una pertinente aclaración de que fue la dependencia en la que se desempeñó el ahora superdelegado, durante la administración de Carlos Lozano de la Torre. Si bien al momento del nombramiento de Rafael Calderón, en agosto de este año se señaló que no era ilegal, ya que la Contraloría no lo había inhabilitado para la función pública, según personal de la dependencia este trámite estaba en proceso, y posiblemente sea por ello la obligada remoción.

Haya sido, como haya sido (rememorando al clásico: aiga sido…etc.), en efecto ¡Aguascalientes!, tenemos un problema. En el momento en que inicia la consulta para el Plan de Desarrollo Municipal 2019-2021, el cual incluye de manera central el “plan hídrico”. Invocado el mismo jueves pasado por la bis-alcaldesa María Teresa Jiménez Esquivel. 

Quisiera centrar la reflexión presente, sobre este acuciante tema hídrico, por su relevancia, pero también por esas tres bandas que toca muy de cerca y de junto. Iniciemos la conversación. 

Memoria en breve. En Aguascalientes, el largo tranco de la hegemonía priísta concluyó en el año 1995, con el triunfo del Ing. Alfredo Reyes Velázquez, por el PAN, a la presidencia del municipio capital (1996-1998); que se consolida luego para el mismo partido con el ascenso del Sr. Felipe González G. (1998-2004) como gobernador, con un breve interinato del Lic. Juan José León Rubio a fines del 2004; y luego refrenda para el panismo el Ing. Luis Armando Reynoso Femat (2004-2010) en la gubernatura del estado. Para luego volver al PRI con el Ing. Carlos Lozano de la Torre (2011-2016) y, a renglón seguido, regresar al PAN, con el C.P. Martín Orozco Sandoval (2016-2022).

Aquella larga trayectoria pendular del PRI trajo para Aguascalientes una era de desarrollo gradual y creciente en prácticamente todos los ámbitos del quehacer social. Los presidentes municipales del municipio capital mostraron una sucesión tersa y cargada, en general, de bolsas con buenos resultados en sus gestiones sucesivas, sobre todo desde aquella memorable primera alcaldesa a nivel nacional, Carmelita Martín del Campo (1957-1959). La llegada de Alfredo Reyes a la presidencia municipal, con todo y rodilla en tierra al frontispicio de la Catedral, estuvo cargada de negros nubarrones, generados por los rayos y centellas que tronaron de la Concesionaria de Aguas de Aguascalientes, Caasa -luego Proactiva Medio Ambiente- y ahora Veolia, cuando aquel amenazó con “rescatar” la concesión para la gestión municipal y terminó en un leonino relanzamiento del convenio original del Lic. Fernando Gómez Esparza, para redefinir entre otras cosas el tiempo de 30 años de duración, el derecho de vetar la asignación de tarifas –ante el Cabildo/Gobierno colegiado del Ayuntamiento- e incluso indexarlas al Dólar, atenuar sus responsabilidades centrales (contraídas de origen) en inversión para renovar la instalación de líneas domiciliarias y hasta obligar al municipio a co-invertir en la exploración y explotación del sistema de pozos para el bombeo y el manejo de las aguas tratadas, entre otras preciosidades que han traído a los hidrocálidos sujetos al nivel tarifario de agua potable de lo más caro del país. 

A paso de tranco. Durante los siguientes 21 años, de aquella reedición del Convenio, imperó el talante asertivo mediante el que se declaró que la ampliación de infraestructura y saneamiento del agua residual están fuera del alcance del Título de Concesión (www.caasa.com.mx). Si mal no recuerdo, este último tópico fue aguerrida e intencionalmente excluido del Título por los concesionarios, habida cuenta de la magnitud de inversión que ello requeriría, privando además en aquel momento una situación de crisis financiera de la Compagnie General Des Eaux, por entrampamiento con sus clientes en otros continentes. 

En la folklórica y simpática nomenclatura del Ing. Reyes Velázquez “lo conveniamos” con nuevas e inéditas cláusulas de exclusión como la anterior, pero incluyendo otras no de manos muertas sino muy activas como son: a) la indexación de las tarifas al dólar (desconozco si hoy es al Euro) y su actualización –no por mandato expreso del Cabildo-, sino por emergencia coyuntural de la economía y por iniciativa de la concesionaria (¿validez constitucional?); 

  1. b) La ampliación, en ese preciso punto de quiebra, del plazo de la concesión de 20 años, originalmente acordados, a 30 años habrá de durar nuestro acuífero cautiverio jurídico con CAASA. (Nota mía: LJA. Agua que no has de beber… Ibídem. Cita en otra nota, LJA. Las cuentas claras. Sábado 05 de Mayo, 2017). En todo caso, el núcleo de la discordia, para mí radica en:

La Cláusula Sexta del Convenio que determina las “Condiciones de la Prestación de los Servicios”, como sigue: “Los servicios serán prestados en los términos de la Ley, condiciones que aseguren su continuidad, regularidad, calidad, generalidad y obligatoriedad, de manera tal que se asegure su eficiente prestación a los usuarios, de conformidad con los alcances, cantidad y nivel de calidad del servicio que se detallan en los anexo “B” y “C” de esta concesión”. El segundo párrafo es inequívoco y contundente: “De presentarse deficiencias en el nivel del servicio por causas imputables al concesionario, éste se obliga a cumplir con las penalidades que se consignan en el anexo “C” de este título de concesión, conforme al procedimiento de ejecución de penalidades que en el mismo se establecen, y sin perjuicio de la intervención parcial o extinción de la concesión”. 

Nudo. Supuesto jurídico y situación que reiteradamente se ha ventilado en los medios, a lo largo de las últimas cuatro administraciones municipales, incluida la de Lorena Martínez, sin que el viento despeine la bien encerada cabellera de Caasa, Proactiva Medio Ambiente o Veolia. Hoy, en revisión estratégica bajo el plan municipal de desarrollo. 

A este respecto, yo he opinado que: Del asunto “toral” de re-municipalizar el servicio de agua potable, para “asegurar la disponibilidad del agua a las siguientes generaciones”, (en comentario al Plan Municipal de Desarrollo 2017-2019, bajo el encabezado de Prospectiva Estratégica para el Municipio de Aguascalientes, se enumeran diversos contextos que dan origen a su tipologización. Lo que mereció una mirada de soslayo, dos invectivas, tres mediaciones para exigir el cumplimiento a Caasa, tres acciones de aplácateme o te aplaco y una quincena de acciones de engarróteseme allí. (Cfr. Mi nota. LJA. El juego de los encantados. Sábado 21 de Octubre, 2017). Pero, enunciación así clara y sonora de rescate de la concesión para remunicipalizar el servicio, no la hay. Y la razón de ello, entiendo yo, es que su sitio propio corresponde al espacio político que no al programático, por un lado; y por otro lado, parece serle más conveniente el tiempo electoral que no el momento jurídico/legislativo que le debiera corresponder. 

Lo cierto es que el gravoso asunto de pagar una indemnización cercana a los 300 millones de pesos a la Concesionaria, amén de otras prestaciones leoninas previstas en la cláusula de extinción, hacen impracticable un simple rescate municipal de la prestación del servicio, asunto del que opiné y lo mantengo, opción también es dejar que el plazo jurídico convenido extinga la Concesión; lo que a su vez nos remite al golpe de tres bandas citado arriba. 

Y hace vigente este cuestionamiento: el silencio ominoso (por evasión, omisión consciente y graciosa fuga de atribuciones constitucionales) perpetrado por Conagua… (y/o para el caso también Instituto del Agua (Inagua)) Pues, aquí y ahora ¿En dónde está el cabeza de Sector? ¿Por qué calla, donde debería hablar claro y fuerte? ¿A dónde se fueron de paseo los poderes decisorios del Estado mexicano? ¿En dónde está tu orgullo, en dónde está el coraje? ¿Por qué dejar sólo, a su suerte, a un generoso, gallardo y progresista municipio del interior; que no sirvió sino de experiencia piloto para este ensayo de la globalización tercermundista? 

Que lo escuche Conagua e Inagua en Aguascalientes también nos acordamos, no se nos olvida. Tal como lo espetó la revolución silenciosa de Québec en los setenta… Je me souviens! Y, sí, en esta mascarada, ¡el Teatro Morelos también tiene su fantasma de la opera! Mismo que hoy surge a la luz pública y resulta en una doble carambola: destitución del coordinador estatal y… sin pensarlo, ¿imputación de responsabilidad al superdelegado? Tiro a tres bandas contra el arrojo morenista de Aguascalientes.

 

franvier2013@gmail.com 

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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