03/06/2020


No sólo portamos una historia,

sino también ambientes, territorios, lugares y paisajes,

y en ellos vamos dejando huellas de nuestra existencia. 

Manuel Castellanos Arenas

 

Territorio para la inclusión

Pasar del concepto de cultura como sinónimo de erudición importa, ya que sugiere la construcción de territorios incluyentes, equitativos y no discriminatorios que permitan derribar barreras para la coexistencia y la convivencia pacíficas, que inviten a generar identidades espaciales, individuales y colectivas en un mundo cuyo modelo de desarrollo global, excluyente, homogeneizador y depredador de los recursos naturales, se encuentra en crisis y posiblemente agotado.

Es estar al abrigo de políticas culturales que orienten sus esfuerzos a la promoción de bienes tangibles e intangibles para comprender al otro en un marco de tolerancia y entendimiento, del bien común, la solidaridad, el amor por la tierra y que a su vez, permita la dilución del concepto de alta y baja cultura para romper el estigma que considera la existencia de personas o sociedades cultas o incultas, ya que todos los seres humanos poseen cultura y todos participan de una vida social que deviene en la configuración de profundas manifestaciones afectivas y de un discernimiento moral como guía de la consciencia para la relación entre pares y de su propia autorregulación.

En un continuo histórico han aumentado los conflictos por consideraciones económicas y culturales que devienen en un mundo desigual, inestable y violento, derivados también por causas bélicas, migratorias, religiosas, de racismo, xenofóbicas, homofóbicas, sexistas o de narcotráfico, por lo que el papel de las instituciones culturales debe tener además como prioridad, el detonar acciones y políticas activas de cooperación y entendimiento con la participación de la sociedad civil, la iniciativa privada y otras instancias gubernamentales y organismos internacionales que permitan tender puentes para la creación no solamente de carácter estético sino que pongan en el centro de sus prioridades, la libertad, la justicia y la armonía, presentándose para ello el momento histórico que brinda esa oportunidad.

El reto está en la transformación de espacios de forma inclusiva con respeto a las culturas particulares y tradicionales al interior de nuestro país, que abarquen la diversidad cultural y en donde adquiera la misma dimensión e importancia la biodiversidad ya que ambas son fundamentales para la existencia de la humanidad como lo es igualmente la interculturalidad, de tal manera que se estaría protegiendo el patrimonio cultural y natural, a través de la diversidad de expresiones originarias, de sus lenguas, de sus símbolos, signos y formas de ver el mundo, de su cosmogonía.

Participar de la construcción del sentido de comunidad, cuidar y salvaguardar el patrimonio en ejercicio de los derechos culturales, permitirá conservar y rescatar otros territorios en los que tengamos presente los procesos sociales e históricos, con apego al conjunto de saberes y emociones que heredamos del pasado en la conciencia de que pertenecemos a un país del mismo modo megadiverso en la dimensión biológica que ha sido construida pacientemente por una gran cantidad de generaciones, por nuestros ancestros y acrisolados en el mestizaje.


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Esto se constata por ejemplo, en las más de ochenta razas de maíz cultivadas, las sesenta y ocho lenguas indígenas, de otros tantos pueblos originarios y la configuración de paisajes culturales que explican la existencia de biomas y sus ecosistemas terrestres y acuáticos con bosques, selvas, ríos, arrecifes, montañas o desiertos, que obligan a reconsiderar nuestra práctica y visión antropogénica de entronización sobre la naturaleza y de la explotación del hombre por hombre, que nos tiene prácticamente a punto de un colapso civilizatorio y de adquirir meteóricamente la categoría de época geológica dentro de la escala que cataloga la evolución del planeta en aproximadamente 4 600 millones de años para llegar al presente, siendo nuestra presencia tan sólo un suspiro ante lo inconmensurable del tiempo, ya que tan sólo a partir de la revolución industrial y de las primeras explosiones de las bombas atómicas han aparecido las marcas geológicas a través de la presencia de tecnofósiles producidos por la actividad humana sin tener que esperar millones de años.

Los principales problemas ambientales globales, como lo son la degradación de suelos, la deforestación, el calentamiento global, entre otros, y la consiguiente pérdida de la biodiversidad, propician que cientos de especies de los reinos plantae y animalia se extingan día a día y con ello de la mano, la pérdida de prácticas, tecnologías y saberes milenarios en cuanto a medicina, alimentación, formas de organización, de concepción y percepción del mundo e incluso de los mismos grupos de humanos.

Puede llegarse un punto de no retroceso, por lo que debemos cuidar la biosfera para obtener de manera razonable y compatible con la vida los recursos ecosistémicos que nos brinda la naturaleza como capital natural, entre ellos para el goce y el disfrute, dándole oportunidad para que se autorregule y recobre su capacidad de resiliencia no destruyendo el hábitat, creando por otro lado, ciudades incluyentes y rescatándolas de la configuración de no lugares, para evitar sean inhóspitas, concentradoras de pobreza, carentes de identidad y que éstas fragmenten y lesionen segregando socialmente, por lo que hay que resignificarlas recobrando y activando el espacio público mediante prácticas culturales y artísticas surgidas de la autogestión (con apoyo y mediación horizontal de instituciones cuando así se requiera), que lleven la marca y huella propia de los grupos que se expresan y manifiestan allí conviviendo, en ese entorno, que recupera identidades en el ejercicio de los derechos democráticos y culturales potencialmente asistidos por políticas públicas que apoyen en las tareas tendientes a la restauración del tejido social, de forma incluyente y que propicien la participación activa de la población en la construcción de una cultura de la paz. (ICA, Ags. 2016-2022).

Como se ha dicho a la entrada de este texto, estamos ante la presencia de un modelo mundial de desarrollo económico excesivamente depredador de los recursos naturales y de los bienes comunes de la humanidad, que dibuja un paisaje borrascoso que recorre el mundo obstruyendo la perspectiva de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por Naciones Unidas para erradicar la pobreza y proteger el planeta, así como garantizar la paz y la prosperidad mundiales.

Por lo que se entiende como desarrollo sostenible aquel que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de generaciones futuras, que requiere de la conciencia de una nueva ética hombre-sociedad-medio ambiente, así como de una convivencia social justa, conjuntamente con la participación corresponsable de la sociedad civil y los gobiernos, situando el beneficio común como prioritario, en la toma de decisiones y responsabilidades de la gestión y políticas públicas.

El actual Plan Estatal de Desarrollo del Estado de Aguascalientes, 2016-2022, señala que uno de los mayores retos es lograr el desarrollo pleno del ser humano en concordancia con el medio ambiente.

Por lo que armonizar el desarrollo económico, social, cultural y artístico mediante la “innovación para el desarrollo cultural y la industria creativa” es tarea compleja. En ello se encuentra incursionando ahora la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y la intuición rectora de la cultura en la entidad, con el apoyo de Gobierno Federal y de otras instancias de Gobierno Estatal para transversalizar con apoyo de la iniciativa privada, políticas públicas que permitan mostrar, potenciar y enriquecer los aspectos señalados arriba, mediante la creatividad de la sociedad para hacer visible lo invisible desde el Camino Real de Tierra Adentro que se conecta con el mundo, y donde la respuesta la tiene su gente que es la depositaria y heredera de la cultura, de un patrimonio puesto en valor y otro que está por eclosionar en este lugar para construir precisamente un mundo posible en el que quepamos todos para reunirnos, congregarnos y celebrar nuestra diversidad y por la salud del planeta.

Ad infinitum

arteparalelo21@live.com

 


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