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Gil Gamés, un parejero que tira su piedra a la vida pública. Conversación con el columnista de Uno hasta el fondo desde la Feria del Libro de Aguascalientes

  • Conversación con el columnista de Uno hasta el fondo
  • Confiesa Gil que es un personaje absolutamente aburguesado que sigue pensando que el single malt hace mucho menos daño que el Tonayán

 

De Gil Gamés se ha dicho de todo y sin medida, desde que no existe, hasta que es un gacetillero al servicio de los poderes fácticos (gran imagen) y en contra de la Cuarta Transformación, más allá de las simpatías o diferencias que despierta el autor de Uno hasta el fondo, la columna que dicta repantingado desde el mullido sillón o recorriendo la duela de cedro blanco del amplísimo estudio, es ya un referente dentro y fuera del círculo rojo. Siempre culto, nunca inculto, la visión irónica y mordaz de Gil Gamés que ha sido tormenta y tornado, no un volcán apagado, añade día a día a la larga tradición periodística de los columnistas mexicanos con sentido del humor.

Renuente a las entrevistas y fotografías, lanzamos la provocación de cuestionarlo sobre si era fifí o no, y Gil Gamés mordió el anzuelo por unos minutos, unos cuantos, he aquí el resultado: 



 

¿Es Gil un fifí?

Gil Gamés, normalmente repantingado en su mullido sillón no acepta casi nunca la palabra fifí porque le parece que es una palabra realmente inventada; pero en cambio es un hombre que tira su piedra al charco de la vida pública todos los días, es lo que llaman un parejero, es decir, va sobre todo lo que se mueva; mienten quienes afirman que sólo va sobre y en contra de Morena y Andrés Manuel López Obrador, es parejero; estuvo contra el Ciudadano Meade, que le pareció muchas veces ridículo, el Ciudadano Meade que estuvo en la Secretaría de Hacienda, que recibió y dejó pasar por ahí todos los papeles de La Estafa Maestra; estuvo también siguiendo al Joven Maravilla, a Ricardo Anaya, quien le parecía en un principio interesante, pero luego se fue desinflando y desinflando, tanto como la canción que tocaba en esa especie de ukelele; y bueno, ni qué decir del Bronco, que le pareció ridículo y que le pareció ridículo que lo subieran a la boleta. Gil Gamés camina sobre la duela de cedro blanco, de ahí ve sus libros, se acerca a ellos, y medita sobre cuál podría entonces leer; luego, responde, no es fifí, es simplemente un periodista que arroja su piedra a la vida pública.

¿Cuándo Gil lee sus periódicos, en qué lo hace, en papel, en smartphone, en tablet, laptop o computadora?

Gil Gamés intenta siempre leer sus periódicos de papel, porque piensa que en ellos el olor a tinta todavía le trae recuerdos, pero a veces hay que tomar el iPad y con un buen programa pasar las páginas de cada uno de sus periódicos.

A Gil le da por pasearse en el pasado inmediato, ¿cómo le va en su jogging por el futuro mediato?

El futuro inmediato para Gil Gamés no es del todo halagüeño, a veces piensa que llevamos como una especie de rumbo de colisión, pero no se lo digan a nadie porque Gil lo que quiere es transmitir un poco de ironía, pero, hay buenas noticias, las buenas noticias son que el gobierno que tenemos ha sido un gobierno elegido democrática y pacíficamente.

Cuando Gil lleva los dedos índice y cordial a las sienes, ¿lo hace en homenaje a los chiqueadores que usaba Morelos o reconoce la pauta impuesta por Cortázar en sus instrucciones? 

Bueno, las dos, Instrucciones para sobrevivir a la 4T es una de ellas y es un gesto ya histórico, no sólo de este gobierno, sino de otros, llevar el dedo índice y cordial a las sienes como diciendo: esto, esto no va bien.

¿Cómo es el archivo del que Gil saca todas las citas con que termina el Como diría…?

Son diversos libros, libros de autores que están en sus libreros, a Gil no le gusta hablar de bibliotecas, le gusta hablar de libreros, con libros usados, pero también, hay que decirlo, de libros de Quotations, es decir, de citas, esa es la verdad, y a veces, si le agarran las prisas, de plano de internet, un manotazo y se trae la cita.

¿No teme Gil el dedo flamígero de los lecteres, cuando distingue entre lectores, lectoras y lecteres?

No, al contrario, Gil es un entusiasta de la L G B X Y y Z, o como se diga, y Gil es un defensor de la absoluta diversidad sexual, cultural y política que existe entre nosotros, es un defensor, y como ha escrito: que cada quien haga de sus partes un papalote.

¿Dónde aprendió Gil la palabrota “caracho” y por qué es tan afecto a ella?

La palabra caracho significa tantas cosas a la vez, admiración, preocupación, sensación de vacío, probabilidad de éxito, y la verdad sea dicha, es que proviene de su extinto padre, quien cada que leía el periódico se daba un manazo en la frente y decía: caracho.

¿Por qué Glenfiddich todos los viernes y no Tonayán, Bacardí, tequila o mezcal?

Por que Gil Gamés es un personaje absolutamente aburguesado, esa es la verdad; aunque a veces se acercó, en sus juventudes, al proletariado y a la lucha por los desposeídos, sigue pensando que el single malt hace mucho menos daño que el Tonayán, bebida que debería ser absolutamente prohibida, sobre todo entre los jóvenes mexicanos y mexicanas.

Podríamos decir para la Susy, secretos del corazón, que Gil mantiene un romance con el gerundio o que lo suyo es el Never ever clever lever sever ah la rima, de Salvador Novo?

Gil es un absoluto admirador de Novo, pero ah, cuando descubre un gerundio se enamora de él y no puede si no repetirlo, así como la voz pasiva, ah, al fin una voz pasiva.

¿Cómo conviven en el amplísimo estudio de Gil la cultura libresca con, si nos lo permite, el arrabalero repertorio del Amor perdido, el Me estás oyendo inútil y las canciones del Príncipe de la canción?

Todo eso forma parte para Gil Gamés de la vida misma, no se oponen para nada Volcán de José José y un libro notable de poesía de Pavese, o bien un libro que acaba de leer y le gustó mucho: La vida a ratos de Juan José Millás.

Cuando Gil s’en va, ¿a dónde y por qué tan solito?

Se va, se retira a sus habitaciones, a veces se encierra en el clóset, sobre todo si renuncian los magistrados de la Suprema Corte de Justicia; se encierra en el clóset y se va cuando Gil s’en va sobre todo si suspenden los aeropuertos en Texcoco; se encierra en el clóset y se va, sobre todo si ve que la Ley de Remuneraciones es cada vez más dura y difícil; y sobre todo si la Ley de Extinción de Dominio entra en vigor, eso le preocupa y se va entonces al clóset.

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Edilberto Aldán

Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
@aldan

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