Opinión

La era de la posverdad / Debate electoral

El martes pasado, recibimos en Aguascalientes la visita del Dr. Ciro Murayama, reconocido académico e investigador, quien además es miembro del Consejo General del INE, donde se ha destacado por su postura, últimamente, ante algunos cuestionamientos recibidos por el actuar del organismo electoral nacional que, si bien ha sido en un tono crítico, no se le puede reprochar haber faltado a la verdad, exponiendo cuando la ocasión así lo amerita, argumentos basados en sólidas pruebas.

Su visita tuvo como objetivo la presentación de su más reciente obra, evento al que agradezco la invitación del Vocal Ejecutivo del INE en la entidad, Mtro. Ignacio Ruelas, para acompañarle, junto con Raúl González Alonso, presidente de Coparmex en la entidad, a la presentación ante jóvenes universitarios y estudiosos de la materia, a una obra que, desde ahora, me atrevo a calificar de indispensable en las bibliotecas electorales y de lectura obligatoria, tanto por la arquitectura del libro como por su contenido.

La obra lleva por título La Democracia a Prueba, elecciones en la era de la posverdad y ya desde entonces nos remite a los procesos electorales que se han realizado en años recientes, en esta etapa que vivimos de la historia humana en donde resulta más importante una declaración que parezca verdad, que la verdad misma sustentada en datos objetivos.



En su estructura, el libro toma como eje de estudio la elección de 2018, ejemplar en todos sentidos. No sólo por sus resultados, sino porque de su desarrollo se pueden tomar varios ejemplos de lo que se debe hacer en materia de organización. Adquiere más valía la obra, porque en una honesta autocrítica, además inestimable precisamente por escasa, señala las fallas que sucedieron y que algunas de ellas fueron predecibles y, por lo tanto, calculadas.

Pero de esta elección eje, giran alrededor elecciones anteriores, recientes, sin los cuales sería imposible entender a cabalidad este Proceso Electoral. Tal como lo señala en su introducción, la democracia en México no comenzó en 2018, y eso hay que dejarlo claro. En todo caso es probable que apenas hace unos meses algunos cayeron en cuenta de esta amplia construcción social y colectiva que veníamos construyendo, por lo menos hace 30 años, y que seguimos haciéndolo tras cada proceso electoral en donde, ya de manera natural, reviviremos el escrutinio al que someteremos el sistema de cara a la ciudadanía. Volvemos al título, la democracia a prueba.

Por todo ello la obra no se limita a ser una memoria o estudio electoral de 2018, sino las elecciones en la era de la posverdad, signo que se está volviendo característico de nuestros tiempos. ¿Por qué es trascendente un libro que aborda la verdad histórica de lo sucedido en una elección y sus antecedentes? El título que complementa la obra lo define en apenas dos líneas: “A las democracias les acecha, a la vuelta de la esquina, el peligro de los retrocesos autoritarios”. Podemos estar de acuerdo o no con el autor, pero a pesar de los resultados del proceso electoral federal en cuanto a la participación ciudadana, y al respaldo que mantiene el presidente de la república, también es cierto que la época en que vivimos manifiesta una profunda insatisfacción social, que podemos apreciar día sí y otro también, no solo en México, sino en varias latitudes.

Los primeros pasos de esta democracia en vías de consolidarse, hasta esta fecha, no han permitido solucionar los problemas que vienen arrastrándose históricamente en este lado del subcontinente, como la pobreza y desigualdad social a las que se suma la inseguridad. Es bien sabido, y esta obra lo reafirma, mientras la población no encuentre resueltos sus satisfactores básicos, no comprenderá a cabalidad lo que es vivir en democracia. Se construye la democracia diariamente a partir de las autoridades electorales, pero también todos los días se trabaja para avanzar en el prestigio y reconocimiento de la sociedad a esas autoridades electorales. Existe la alternancia resultado de un trabajo impecable de las autoridades electorales, pero ni ganadores ni perdedores lo aceptan a pie juntillas, unos y otros miran con recelo el trabajo de la autoridad, como quien intuye que de un momento a otro se realizará un fraude electoral, fraude que además es impensable, inexistente, improbable; en una palabra: imposible. Pero, que en esta era de la posverdad, como mencionaba más allá de la verdad misma, resulta más importante algo que se asume como verdad, que la verdad misma.

En esta materia electoral plagada de mitología, donde se dice sin fundamento que las personas fallecidas aún mantienen derechos y obligaciones político electorales, o donde se grita sin razón que las urnas poseen aparato reproductor y, por lo tanto, pueden ser susceptibles de embarazo, surgen estudios como el inscrito en la obra que se presentó el martes pasado,  se convierten en antídoto perfecto para esa apariencia de verdad: no hay como el hecho verificable y el dato duro para contrarrestar cualquier pensamiento subjetivo por resultados totalmente objetivos.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

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