Opinión

El día que el rock nos hizo pensar / El banquete de los pordioseros

En alguna parte leí que 1969 es el mejor año en la historia del rock, los discos publicados en ese año, los acontecimientos, entre los que, por supuesto, contamos la realización del festival de festivales, el de Woodstock en agosto de ese año y muchas cosas más.

El mundo occidental venía del convulsionado año de 1968 con todos esos movimientos que sacudieron la Ciudad de México, París, Praga y otros lugares del hemisferio occidental que hicieron que la expresión de las artes tuviera que modificarse necesariamente, después de eventos tan fuertes y que sacuden las conciencias como fueron los sucedidos en 1968, las cosas no pueden seguir igual se trata de una antes y un después que modifica todas las estructuras sociales, la forma de pensamiento y, por supuesto, la expresión del arte que se convierte en el vehículo ideal de la manifestación de inconformidades, de denuncia y claro, de propuesta, es decir, en términos de rock las cosas tendrían necesariamente qué cambiar, aunque entiendo que en el caso concreto del rock, las formas y los contenidos se fueron modificando desde 1967, quizás desde 1966.

A partir de la segunda mitad de los años 60 el rock empezó a cambiar, las canciones dejaron de ser simples melodías de amor, de encuentros entre amigos en la fuente de sodas, de rupturas de relaciones que hacen mojar la almohada con lágrimas o de tonaditas que invitan a bailar mandando al diablo todos los problemas. Después de 1966 el rock se hace más inteligente, cuida más, mucho más sus contenidos. La poesía, esa hermosa e irreverente dama, aborda con convicción las letras de rock, Bob Dylan, Jim Morrison, John Lennon recurren a ella con frecuencia, encontramos también poesía en las canciones de King Crimson, Led Zeppelin y las letras de Le Orme se definen como verdadera poesía.



Pero no sólo la poesía, también los contenidos profundos y el compromiso fueron constantes, ya no eran suficientes aquellas letras bonitas, ahora se trataba de crear conciencia, de comprometer el pensamiento y mejor aún, de crear opinión, así como el periodismo de verdad, aunque como sucede con la música, en el periodismo también hay una delgada línea que divide a los de verdad con los charlatanes y muchos despistados corren el riesgo de confundirse y darle valor a cualquier chuchería, así con la música. 

Mira, en mi opinión los mejores discos de rock aparecieron a partir de 1966, por ejemplo, The Beatles publican Revolver que es una verdadera revolución tanto en la música como en los contenidos aunque ya desde el disco anterior, Rubber Soul de 1965 encontramos claras tendencias a ejercer un verdadero compromiso a través de la música.

En 1967, el año del verano del amor, encontramos varios debuts de agrupaciones que no tardarían en convertirse en leyenda con discos monumentales, The Doors debutan con disco homónimo, Pink Floyd saluda al mundo con el inmenso At the pipers at the gates of down con todo ese peso psicodélico que definiría muy bien su perfil musical al inicio de su carrera, Janis Joplin, Jimi Hendrix inician sus carreras en pleno verano del amor, de hecho son protagonistas de este movimiento de breve duración pero de aportaciones musicales inmensas y de un impacto social de gran trascendencia. Los Beatles publican su obra maestra Sgt Peppers Lonely hearts club band, Jefferson Airplane dan a conocer el gran disco Surrealistic Pillow, y bueno, muchos más, tampoco es la intención, ya lo hicimos en su momento, hacer un recuento de los mejores discos del 67.

 Pero mira nada más hasta qué punto llegué, te voy a confesar algo, la idea original del presente Banquete era echar un vistazo al segundo disco de Led Zeppelin conocido simplemente como Zeppelin II que se publicó el 22 de octubre de 1969 y que es otro de los imprescindibles que llegan a su primer cincuentenario, y sin embargo, el texto me fue llevando a otros lugares y sin pretenderlo llegué a este punto en donde el rock se convierte en argumento social y como tal se ha definido y es parte ahora de su más profunda e irrenunciable esencia, y así sin el mayor pudor, sigamos por este rumbo.

No sé realmente si 1969 fue el mejor año en la historia del rock, pero definitivamente sí definió muchas cosas y en efecto, algunos de los mejores discos se publicaron entonces, recordemos que King Crimson debuta en octubre de hace 50 años con esa verdadera joyita llamada In the court of the Crimson King, los Beatles sacan el que para un servidor es su mejor trabajo, Abbey Road, Jimi Hendrix empieza la búsqueda de nuevas formas de expresión musical después de tres excelsos discos con la Jimi Hendrix Experience, lamentablemente ya no tuvo mucho tiempo para redefinir la esencia y pretensiones del rock, The Cream se desintegra y Janis Joplin publica probablemente su mejor disco, I got ‘dem Ol’ Kozmic blues again mama. Muchas cosas surgieron y se definieron en el año de 1969, lo cierto es que lo que empezó siendo un ritmo musical que desde sus más profundas raíces le dio a la juventud identidad y lo distinguió de la generación adulta además de que marcó las reglas trascendiendo los límites de la música para convertirse en una forma de vida, poco a poco, como consecuencia de un prolongado proceso, fue adquiriendo dimensiones intelectuales que probablemente eran inimaginables en sus inicios, allá en 1954, así, sin proponérselo, el rock se convirtió en una herramienta del pensamiento crítico. 

 

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Rodolfo Popoca Perches

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