Opinión

El valor de participar / Debate electoral

Definir, de alguna manera, un término siempre conlleva un riesgo, precisamente al encerrar en unas líneas la conceptualización entera de un objeto. Es cierto que habrá unos conceptos más fáciles por unívocos, que no admiten alguna otra acepción, como puede ser el caso al definir “mesa” o “periódico”; eso se vuelve más complejo con otros conceptos equívocos, como “derecho” que lo mismo se puede usar para indicar la lateralidad de una persona para usar con mejor habilidad sus extremidades diestras que siniestras, la ciencia jurídica por sí misma, o un privilegio a una persona, es decir el derecho subjetivo. 

Es por ello que la humanidad ha creado un instrumento sencillo que, a su vez, es complicado de construir, donde convergen todas las acepciones, o al menos las más utilizadas, de todos los vocablos, o al menos los más utilizados, para auxiliar al lector cuando tenga la duda sobre cuál o cuando utilizar esas palabras. Por supuesto me refiero al diccionario. 

Por un lado es difícil de construir, porque el lenguaje, de naturaleza viva, va modificándose con el tiempo. Seguramente en los diccionarios que utilizamos los de mi generación en la primaria, por más que nos esforzáramos, no íbamos a encontrar la definición de “tableta” como la de un dispositivo electrónico portátil, y “celular” seguramente nos remitiría a la acepción de lo relativo a las unidades atómicas fundamentales para la existencia de los organismos vivos.



Aún con todo, en la práctica cotidiana, es difícil andar cargando con un diccionario físico (a la usanza de la vieja escuela) o en su defecto, andar consultando el diccionario en línea, cuando mi hija e hijo, en edad temprana escolar, me piden un significado. Papá ¿Qué es “respeto”? ¿Qué es “participación”? Particularmente creo que todos conocemos el significado de “respeto”, pero pocos, y me incluyo, tendríamos las habilidades pedagógicas de explicarlo. ¡Y más a un niño de ocho y una niña de seis años!

Hoy me quiero concentrar precisamente en la participación, cuya acepción más simple nos indica, que es la de intervenir en una actividad, es decir, tomar parte de ella. Tal vez porque no habíamos dimensionado lo que la propia palabra encierra.

Al tomar parte, por derecho, me corresponde. Es decir, partimos del principio de que ese tomar es legítimo. Siempre es más fácil cuando se explican las cosas con ejemplos, y en este caso el más clásico es el de las rebanadas del pastel. Ejemplo: fuimos convocados a una reunión amistosa por el cumpleaños de alguien, y participamos en su fiesta. Incluso me detengo a pensar que las invitaciones, a la usanza de la vieja escuela (pero muy vieja) se les denominaba precisamente “participaciones”. ¿Y el pastel?, claro, la representación más evidente del tomar parte de la fiesta, es la rebanada proporcional del pastel que corresponde a los invitados, no de manera gratuita, sino de manera legítima, al haber aguantado los sándwiches de jamón y queso amarillo cortados en triangulitos acompañados de ensalada de codito hecha por la mamá, y los berridos del papá (y de alguno que otro invitado) al cantarle las mañanitas al festejado.

Todo este preámbulo me sirve para explicar que esa legítima participación se da cuando se nos convoca, y es entonces cuando tomamos parte. En materia electoral, la participación siempre la vemos reflejada en las urnas, el día de la Jornada Electoral. Quizá es el momento más evidente, y por lo tanto, nos vemos obligados a tomar parte a la invitación que hace la autoridad administrativa que organiza las elecciones. Tomamos la pieza que nos corresponde, que es la boleta en la casilla, y desafortunadamente nos olvidamos de seguir participando el resto del año (de los años, incluso) reconociendo objetivamente, que muchas veces no se nos invita a esa participación política.

Esta semana, el Congreso del Estado convocó a un ejercicio de participación ciudadana que, en la materia electoral, no tenía precedente inmediato. Remotamente se habían realizado un par de ejercicios similares en 2005 y 2008, y desde entonces no se habían abierto las puertas del poder legislativo para escuchar a los interesados en política en torno a la adecuación de las leyes que rigen la vida electoral de la entidad.

El ejercicio, en su sencillez, permite apreciar su naturaleza. Si las diputadas y los diputados son los representantes del pueblo, en unas jornadas de trabajo, los días 19 y 20 de noviembre, abrirán las puertas y se dispondrán a escuchar las propuestas de reforma que mejoren los temas que componen el código electoral. Es decir, se trata de que participemos, de que tomemos no sólo parte, sino la parte que nos corresponde, como destinatarios finales de la norma, y adecuemos nuestra legislación en atención a lo que necesitamos.

El ejercicio es valioso en sí mismo. No siempre existe esa conexión entre legislativo y ciudadanía, y para ese evento, se están abriendo las puertas, literalmente, del palacio legislativo. Exigimos cotidianamente que las y los diputados trabajen, y esos días escucharán las propuestas que se realicen, y los posteriores analizarán la información que se presente por escrito. Nos quejamos de que no somos tomados en cuenta, y cuando se nos brinda la oportunidad, nos gana la abulia y la apatía.

Desde aquí hago una invitación a que tomemos la parte que nos corresponde en este proceso de adecuación de las normas. Invito a aquellos que nos quejamos de que todo está mal a dar un paso hacia la acción y proponer lo que a nuestro juicio o desde nuestra experiencia debe ser modificado. El ejercicio, más que requerir una técnica legislativa, requiere de propuestas, de ideas puestas a consideración de nuestros legisladores. Sabedores de que la satisfacción que nos quede sea la de haber participado, la de haber tomado parte activa en la vida política para mejorar el lugar en que vivimos.

Para más datos, las páginas de internet oficiales y los perfiles en redes sociales del Congreso del Estado, el Tribunal Electoral del Estado y del Instituto Estatal Electoral, instituciones colaboradoras en la organización, así como en la página oficial del evento www.reforma.electoral.ieeags.org.mx contienen toda la información necesaria.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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