Gobernar para la percepción/ Disenso - LJA Aguascalientes
19/01/2022

Nadie tendría dudas de que el presidente Andrés Manuel López Obrador es un genio de la comunicación social. Incluso cuando él o su equipo comenten errores serios, generalmente encuentra la manera de volver victorias esos reveses. Tampoco a nadie le será extraño que es un hombre que ha ido cambiando con el tiempo. No sólo por su edad sino por su estrategia. Un hombre que se camufla perfectamente con su contexto. Lo mismo habla pausado y lento, con cierto tono chabacano que rápido y enérgico, según se necesite. Habla de historia con soltura o se va por las ramas con cavilaciones intrascendentes cuando hacerlo resulta más conveniente. AMLO se ha convertido, sostenidamente, en una marca. Es un símbolo que cambia según lo necesite su público, que no es poco. 

Hay una ambición que parece genuina en él: ser el mejor presidente de la historia. Y para ello no se ha rodeado de pocos expertos en el área más importante: la económica. Pero sabe también que muchos cambios necesarios para el país no son “vendibles” fácilmente sin un discurso que los envuelva y los aligere, o mejor y más llanamente: que se aparezcan a su electorado como populares. Para lograr esto, debe lidiar constantemente con fuerzas que se contraponen. Se ha rodeado de grandes empresarios mientras critica sin chistar lo que huela a “neoliberal”, aunque a más de uno de estos empresarios el mote lo describa de cuerpo completo. Intenta redistribuir, pero para ello requiere recaudar con mayor energía, gesto poco carismático para la mayoría de las y los mexicanos. Ha encontrado símbolos que son absolutamente intrascendentes para el devenir del país: moverse en vuelos comerciales, disminuir salarios de la burocracia, no salir del país a cumbres internacionales. Y, sin embargo, ha logrado que estos símbolos permeen hondo y que un buen sector del país los celebre. Así lo manifiestan los números de su popularidad. Aunque no estemos creciendo.

Casi en ningún renglón hasta ahora es evidentemente mejor que sus últimos antecesores: la economía crece menos, la violencia aumenta, y el poder adquisitivo de la mayoría sigue estancado o se ve disminuido. Y aún así el presidente goza de buena aceptación. Se cumplirá un año de su gobierno sin que la auto proclamada cuarta transformación pueda ser palpable, y él, junto con sus seguidores, dice que estamos requetebien. Ante las críticas, espeta que los “adversarios quieren que fracase”, que es normal que ciertos medios lo cuestionen, que estaban acostumbrados al chayote, que no entienden su estrategia. 

Nada menos, esta semana siguieron surgiendo versiones encontradas e información que sólo genera dudas sobre la captura de Ovidio Guzmán. Que sí sabía pero que no sabía, que se reúne diario con las fuerzas armadas pero que de eso no le habían dicho, que fue una decisión que tomaron porque él tiene su estrategia de los abrazos y al mismo tiempo que apoya, aunque la decisión se tomó sin consultarle, que tal coronel lideró la captura que devino en liberación y que siempre no fue ése. Una cosa o la otra. Da lo mismo: vivimos la era de la posverdad. No es que mienta, es que no conocemos la historia completa (por omisión u ocultamiento). Nadie sabe bien en qué consiste su estrategia. Celebra sus propias decisiones. Amenaza sutilmente a la prensa. Les dice que no muerdan la mano que les quitó el bozal. 

Andrés Manuel ha hecho de su forma de gobierno permanente una estrategia que no pocas veces ha funcionado en el mundo los últimos años: agrupar a quienes no quieren algo, aunque no se sepa bien a bien qué sí quieren. Así llegó Trump, Macri y luego regresaron los Kirchner, en la estrategia que aprovecha el hartazgo como empuje. La emoción comunitarista que encuentra, en la oposición a lo hegemónico, una nueva forma de hegemonía. El presidente, creo yo, ha cuidado más su popularidad que los resultados, le preocupa más parecer exitoso que serlo sin parecerlo. Pero, al tiempo, los hechos son siempre lo más importante. Una cosa es la percepción pública y otra es la realidad. Y a la realidad le importa poco el tracking poll.

 

/Aguascalientesplural | @alexvzuniga | TT CIENCIA APLICADA


Show Full Content
Previous Cómo prevenir el robo de identidad/ Arcana Imperii
Next Instituto Nacional de la Marihuana ¿en Aguas?/ Análisis de lo cotidiano
Close

NEXT STORY

Close

¿Cómo vamos en materia del combate a la corrupción y la cultura de la integridad en Aguascalientes? La Encuesta/ Arcana Imperii 

16/08/2021
Close