Opinión

¿Hasta dónde aguantaremos el estancamiento?

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La semana pasada se dieron a conocer los resultados del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (Itaee) correspondiente al segundo trimestre de 2019. En esta medición del Inegi que permite conocer el comportamiento de las economías locales, Aguascalientes se ubicó entre las entidades con crecimiento en la materia.

Lo anterior expresa dos aspectos sobre los cuales vale la pena reflexionar con atención: por un lado la solidez, dinamismo y confianza que caracteriza al entorno financiero de la entidad (condiciones que nos han permitido crecer por arriba del cuatro por ciento anual en promedio durante los últimos diez años) y, por el otro lado, la necesidad de afianzar un muro de contención en este terreno ante la debacle económica que ya arrastra a otras entidades del país.

De acuerdo con el Itaee, Aguascalientes tuvo un crecimiento de 0.9% en su comparación trimestral y de 2.9% en su comparación anual (al cierre de junio). Junto con Chihuahua, Nuevo León, Tlaxcala, Tamaulipas, Durango, Baja California y Colima, nuestra entidad encabeza la lista de la entidades con cifras positivas de crecimiento. 

En contraste: diecinueve entidades presentaron cifras negativas y al igual que la economía nacional, muchas se encuentran al borde de la recesión. El Estado de México por ejemplo, que tradicionalmente aporta cerca de un 9% al PIB, es una de ellas. 

Ante este panorama, el Gobierno del Estado tiene identificado el tamaño del riesgo y ha definido acciones pertinentes para enfrentar el complejo panorama económico rumbo al 2020: apoyo a las mipymes, inversión en infraestructura regional y promoción de inversiones en el extranjero. 

En paralelo, la gestión de mayores recursos para la entidad ante la Secretaría de Hacienda parece estar dando frutos. Al menos así lo expresa el gobernador Martín Orozco, quien ha confirmado la recuperación de setenta y cinco por ciento de los valiosos recursos que se habían recortado a los Municipios del interior. 

Sin embargo, los economistas coinciden en que será complicado levantar las finanzas nacionales en el corto y mediano plazo, pues no hay el mínimo gesto de autocrítica al interior de la administración federal, ni la intención de aceptar la realidad y, por ende, corregir el rumbo. 

A ello se suman elementos que complican el tablero: las tensiones geopolíticas en el plano internacional, que continúan presionando hacia una desaceleración económica global, y las pésimas señales al interior como la ausencia de Estado de derecho, la incertidumbre política y la falta de inversión pública y privada. 

El primer paso, sin duda alguna, implica reconocer el tamaño de la desaceleración y corregir aspectos puntuales, como la reducción planteada en inversión pública que se expresa en el PEF 2020. 

Es necesario garantizar recursos para proyectos de infraestructura en el afán de recuperar la confianza perdida y estimular a aquellos sectores que se han visto afectados por los drásticos recortes.

Es bajo este escenario que Aguascalientes hace un esfuerzo extraordinario para sortear una crisis que ya ha arrastrado a otras economías estatales, cuyas condiciones de desarrollo no son tan sólidas como aquí. 

Hay estrategia, hay confianza de inversionistas y una sociedad comprometida con la preservación de su calidad de vida. El rumbo es el correcto, pero la pregunta es: ¿hasta dónde aguantaremos el estancamiento?

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Fernando Herrera

Fernando Herrera

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