Opinión

La traición a la democracia/ Matices

Un gobernante con talante demócrata debe demostrarlo en campaña y en gobierno, quienes en verdad demostraron ese tono democrático en campaña deberían demostrarlo cuando están en el poder. ¿Para qué quieren el poder?

Cuando un candidato llega al poder por canales democráticos, además del mandato en las urnas, tiene un mandato implícito por defender la democracia. Quizá este mandato sea el más imperativo que mandan las urnas, porque defender la democracia significa defender los derechos humanos, defender los contrapesos, defender a las instituciones, defender a los medios de comunicación y defender todas las libertades. 

En ese sentido, resulta una decepción que candidatos o candidatas que pregonaban un discurso democrático cuando llegan al poder las primeras acciones que realizan, con todo lo que significa el poder y el uso autoritario del mismo, es pisar a las instituciones democráticas. Es, en todas sus letras, una decepción para los que nos consideramos demócratas. El poder no es para usarse de manera autoritaria, el poder es para fortalecer la democracia, en ese sentido, todo el poder que tiene el presidente de la República, por ejemplo, debería servir para que nuestra democracia se consolide y las instituciones se fortalezcan: el poder que tiene el presidente es capaz de fortalecer todas las instituciones o debilitarlas. La decepción radica en que se ha utilizado para todo lo contrario. 

No sólo quisiera hablar del presidente, quisiera hablar de un modus operandi de los titulares del Ejecutivo en el ámbito federal, estatal o municipal para utilizar el poder para disminuir la democracia. Si los permitimos que funcionen de manera permanente y constante con ese modus operandi, las instituciones se debilitan y permiten que resurgan entre sus raíces más profundas perfiles antidemocráticos, fascistas y autoritarios como los que han surgido en el sur del continente. ¿Cómo se manifiestan estas acciones de traición a la democracia?

A la primera tentación que son sometidos las y los gobernantes es en contra de la institución electoral. La revancha política la paga el organismo autónomo electoral, en primer lugar a través del atentado a la autonomía, en segundo lugar en el presupuesto, en tercer lugar en las decisiones y políticas y en cuarto lugar en los puestos. Si leen una columna de Loret de Mola sobre el INE podrán observar la intentona en contra de la autoridad electoral y si vamos a cada uno de los estados, las y los gobernadores operan de acuerdo a su talante democrático en tal o cual medida a presionar y controlar al organismo electoral o incluso algunos a extender su mandato. Con el mismo modus operandi el atentado le llega al organismo garante de transparencia y de los derechos humanos. La cooptación de cargos, presupuestos o dirigentes, además de la presión presupuestal. 

La segunda tentación son los otros poderes, controlarlos y amagar a jueces, ministros, magistrados, senadores, diputados federales y diputados locales. Si hacemos una exploración documental a nivel federal es evidente la estrategia desde el ejecutivo por invadir otros poderes, pero si nos vamos a los estados también nos acercaremos a la presión que realizan los titulares del ejecutivo a los legisladore sy jueces locales para que estos operen según sus intereses. Desde el chantaje, la amenaza, la investigación por casos de corrupción o del pasado hasta el uso faccioso de las instituciones encargadas de investigar la corrupción como la unidad de inteligencia financiera y de sanción como la fiscalìa anticorrupción: todo para tener instituciones cómodas.

La tercera tentación son los medios de comunicación: es evidente que los medios de comunicación tienen una vida compleja y una relación complicada con el poder por el financiamiento y el modelo de comunicación en México, sin embargo, aunque algunos medios mientan o se excedan en sus interpretaciones, un gobernante con talante democrático defiende la libertad de expresión a pesar de que lo critiquen o piensen lo contrario. Si ustedes indagan en los gastos de comunicación social de todos los gobiernos en México verán que la tentación por eliminar a algunos medios o periodistas incómodos se convierte en realidad. 

La última tentación de traición a la democracia, que damos cuenta es contra las organizaciones de la sociedad civil, a las que el gobernante en turno descalifica si no son cómodas o ayuda a fortalecerse si le son cómodas. La historia en cada estado y municipio ustedes la pueden constatar con una investigación periodística, hay gobiernos que incluso apoyan a OSC con vínculos con su mismo partido o familiares y otros que descalifican de manera constante los resultados de la OSC porque son fifís. La traición más grande a la democracia la cometen quienes en campaña se demostraron con talante democrático pero en gobierno usan el poder para atentar contra la misma, esto.

The Author

Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

No Comment

¡Participa!