La UAA no es autónoma / Cátedra - LJA Aguascalientes
01/12/2021

La defensa de la autonomía universitaria 

“es una lucha inconclusa 

y un derecho que no está consumado”.

Pablo González Casanova

 

Hace varios meses vi una pequeña nota periodística en La Jornada Aguascalientes, en la que se daba cuenta de la intención de un diputado del PAN para interponer una iniciativa de reformas a la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Aguascalientes que significarían atentar contra su autonomía, con el pueril pretexto de ejercer una administración eficiente del presupuesto, dando por sentado que ésta es defectuosa en los términos actuales.

No advertí reacción alguna sobre el particular, lo que me hizo pensar que la comunidad universitaria continuaba siendo indiferente a sus problemas esenciales. Eso, probablemente, animó a quienes eran los verdaderos promotores de esta agresión a la UAA, para concretar la propuesta que el diputado presentó al pleno del Congreso el pasado jueves 24.

Pero al ser ésta ya no una amenaza sino el claro inicio de un atentado enfocado a disminuir la autonomía universitaria para utilidad de propósitos externos, el Consejo Universitario reaccionó de manera inmediata y enérgica, condenando el intento de intromisión con una declaración emitida el día 25 y publicada por todos los medios de difusión el 26.

El apoyo de la comunidad universitaria y de la población se generalizó en una forma única en la historia de la UAA ante una agresión procedente de una instancia gubernamental, en este caso de un integrante del Poder Legislativo. ¡Qué diferencia con la actitud servil de otros tiempos! En este sentido, el Consejo Universitario y el actual rector, -presidente del mismo- merecen un reconocimiento franco y abierto del pueblo entero.

Y tal fue la repulsa, que el propio gobernador se vio en la necesidad de dejar claro el deslinde del Poder Ejecutivo ante semejante despropósito; la mayoría de los colegas del proponente en el Congreso del Estado y hasta su propio Partido Acción Nacional -nido del cual surgió el escuálido polluelo- también se deslindaron, viéndose obligado el autor del despropósito en la necesidad de atender la enérgica demanda del rector en el sentido de retirarlo.


Hasta aquí, todo parece indicar que la Universidad ha librado favorablemente un episodio infortunado.

UNIVERSIDAD-EMPRESA

El autor, egresado de la UAA. Hay quienes se han preguntado: ¿Cómo es posible que sea precisamente un egresado de la Universidad quien proponga la violación de su autonomía? Hagamos un ejercicio de reflexión de fondo:

Mercantilización de la enseñanza. Los pobres argumentos sobresalientes de la frustrada reforma de la Ley -descritos en todos los medios de información que hicieron un seguimiento puntual de los acontecimientos posteriores a la iniciativa propuesta- estaban enfocados por el autor, egresado de la carrera de contador público, a justificar la pretendida intromisión en la UAA no sólo por parte del Estado sino también de la iniciativa privada, tanto en el gobierno como en la administración financiera de la Universidad -utilizando además el retorcido pretexto de la vinculación universidad/comunidad- todo coincidente con el enfoque privatizador de la corriente neoliberal, que exige la sustitución del personal directivo de las instituciones educativas por gerentes de empresa que consideren la enseñanza como una mercancía. 

Necesario, acudir a la historia. Si revisamos los documentos de la transformación del Instituto de Ciencias en Universidad, en 1974, nos encontramos con que quien dio ese paso (Contador Público emprendedor que a partir de la carrera de Contador Privado llegó a organizar la Escuela de Comercio y Administración y de allí dio el salto a la rectoría del Instituto) lo que hizo fue entregar al gobernador del Estado un proyecto de Ley Orgánica cuyo origen nunca aclaró, para que la entregara como iniciativa de ley al Congreso del Estado, sin haber convocado previamente a la comunidad universitaria para que discutiera su contenido, como era lo correcto.

¿Qué ocultaba aquél proceder despótico? (He escrito múltiples artículos relacionados con esta etapa desde 1973; los publicados a partir de diciembre de 2008, a partir de la fundación de La Jornada Aguascalientes, se encuentran en mi archivo de este diario que puede consultar quien desee adentrarse en los detalles, mediante el siguiente vínculo: Netzahualcóyotl Aguilera R. E.). Una palabra de ayuda para localizarlos por el buscador es el apellido Atcon (quien fue el factótum del gobierno de los Estados Unidos para desnaturalizar las universidades latinoamericanas a partir de 1958).

Una copia mal hecha. El rector que entregó el anteproyecto ajeno de Ley Orgánica había sido invitado por la Universidad Autónoma de Guadalajara a algún curso en el que se encontró con un personaje siniestro de nombre Rudolf P. Atcon, quien lo convenció fácilmente por su formación afín a los negocios y su ignorancia de la teoría universitaria, de abandonar el proyecto que ya estaba contemplado con base en la Ley Orgánica de la UNAM -a la que estaba incorporado el Instituto- y adoptar (por primera vez en México, a donde no había logrado penetrar hasta entonces) el proyecto mercantil de la universidad departamental, que es el peor tipo de los establecidos en Estados Unidos. 

EU contra la Universidad latinoamericana. Se trajo el paquete íntegro y aquí lo impuso sin mencionar el nombre del autor; pero tanto José Antonio Chávez Paura -también profesor del Instituto- como yo, conocíamos la obra destructora de Atcon -él en Chile por la Universidad de Concepción y yo por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, en donde su propuesta provocó un severo conflicto estudiantil- y pudimos darnos cuenta del ardid gracias a que en una visita relámpago suya en la que vino a supervisar el avance de su obra, a pesar de que se manejó con estricta discreción pudimos darnos cuenta de ello gracias a una pequeñísima nota aparecida en El Sol del Centro y dimos a conocer públicamente la maniobra.

Universidad de mercado. Nadie tomó en cuenta nuestra voz de alarma y así fue como la Universidad Autónoma de Aguascalientes nació sin la estructura de la verdadera universidad, de creación latina y de perfeccionamiento latinoamericano, integrada por escuelas, facultades e institutos y un enfoque humanístico, no el empresarial capitalista basado en el conocimiento como objeto de comercio. 

Como prueba de lo que digo transcribo tan solo una pequeña parte de dos párrafos, de entre las muchas barbaridades que constan en la Memoria de Actividades de 1973, en que el rector anunció la futura transformación del Instituto en Universidad: 

“…no queremos regalar lo que valor tiene, porque esto es contrario a las leyes de la economía… En nuestra Universidad todos pagarán el costo de su educación, y al que no tenga dinero ahora, pero sí ganas de estudiar y capacidad de aprender, se le prestará…” lógicamente mediante el correspondiente interés, como corresponde a todo negocio.

Como se ve, ni por casualidad se hace referencia a la gratuidad de la enseñanza pública que supuestamente garantiza el artículo 3º constitucional. Y en efecto, de la gratuidad del Instituto -que era uno de los muchos defectos que se le atribuían- no quedó ni el recuerdo, pues la de Aguascalientes nació y sigue siendo la universidad pública más cara de la República y funciona, prácticamente, como universidad privada pero con un muy cómodo apoyo estatal. No estoy al tanto de la capacidad económica de los estudiantes por sectores, pero los estacionamientos de la Institución se ven repletos de automóviles. Va el otro párrafo:

“Nuestra universidad debe funcionar basada en una estructura sumamente flexible, que le permita con facilidad adaptarse a la situación cambiante de la oferta-demanda de cada momento, de manera de estar en posibilidades de ofrecer carreras o cursos largos o cortos… y poder también suprimir -cuando sea necesario- carreras que no tengan demanda o que no reclame el desarrollo del país.” Como lo dije alguna vez: ¿Y cuándo el país va a demandar filósofos?

(A partir de entonces el sistema mercantil de la universidad departamental manifestado en la forma de privatización de la enseñanza empezó a hacer estragos en México, al grado de que de una veintena de universidades que había a mediados de siglo, en el régimen de Vicente Fox se contaron por miles las “universidades patito” que se registraron, por la ausencia de controles legislativos, con una simple escritura constitutiva como cualquier tendajón para venta de chucherías. Los “títulos patito” también se empezaron a vender como pan caliente).

Después de esto, se entenderá porqué el sector académico que más apoyo recibió en la UAA fue el que ahora se llama Centro de Ciencias Económicas y Administrativas. También porqué los estudiantes de otras disciplinas reciben asesoría para manejar sus despachos con sentido empresarial y no con el que toda Universidad que se respete debe enseñar.

Pero también porqué un egresado que es contador público no tiene ningún problema de consciencia cuando propone limitar la autonomía de su propia universidad.

JUNTA DE GOBIERNO vs. AUTONOMÍA

Por otra parte, me he enterado por los medios de información de conferencias y hasta encuentros de carácter nacional en los que se ha tratado el tema de la autonomía en la UAA. No sé si se habrá hecho alguna vez el cuestionamiento acerca de si la que disfruta la Institución es o no una autonomía en toda la extensión de la palabra, porque si la UNAM no es realmente autónoma, la UAA menos.

Tal vez esto les suene fuerte a algunos, pero es bien sabida la preocupación, en la doctrina universitaria, por mantener lejos de sus aulas la influencia negativa de los grupos de interés ajenos a sus principios.

Esos grupos de interés se pueden dividir en términos generales, en poder económico (el que controla el dinero); el poder político (representado por los funcionarios públicos y los partidos políticos); y los del poder religioso (representado por las iglesias), en muchas ocasiones coaligados de acuerdo con las circunstancias.

Y no es que la economía, la política o la religión y sus respectivos bloques estén al margen de los propósitos de estudio de la Universidad; lo que pasa es que requiere contar con libertad total para analizarlos con objetividad, para que cada estudiante elija lo que mejor le parezca de acuerdo con el pensamiento crítico que es lo primero que debe aprender al ingresar; por tanto, permitir que fuerzas externas interfieran inclinando la balanza para uno u otro lado del conocimiento significa perder esa objetividad pero también su derecho a gobernarse en forma autónoma, que es la base de su independencia. 

De acuerdo con las cinco fracciones vigentes que contiene el artículo 9 de la Ley Orgánica de la UAA, la Junta de Gobierno es un organismo cuyo único fin consiste en controlar los resultados electorales en los comicios con que la comunidad universitaria selecciona a todos los funcionarios de la Universidad, con el fin de favorecer intereses ajenos a ella.

Si sólo aprueba los resultados, es un órgano totalmente inútil. Pero si los modifica designando a quienes no obtuvieron la mayoría, es una burla para el esfuerzo e ingenuidad con que dicha comunidad participa en el proceso electoral.

Quienes defienden esa institución por razones que no es nada saludable analizar, siempre han sido incapaces de contestar una simple pregunta: ¿por qué tratan como menores de edad a los profesores y estudiantes de toda una Universidad cuya alta calidad pregonan, cuando el Instituto Nacional Electoral procura respetar cada vez con más certidumbre la voluntad de los ciudadanos -incluidos hasta los analfabetas- que acuden a cumplir con su derecho/obligación de elegir a los más altos funcionarios de su municipio, de su estado y de la Nación entera? 

Por eso me parece paradójico que la Junta de Gobierno publique un desplegado apoyando la protesta del Consejo Universitario contra el intento de violación de la autonomía de la Institución por parte de un diputado, cuando la presencia permanente de dicha Junta significa también una violación permanente de la misma autonomía. 

En dicho desplegado, además, la Junta exhibe un escaso conocimiento de la historia de la Universidad en dos de sus párrafos. En el primero dice: “La figura de la H. Junta de Gobierno tiene fuertes raíces en la historia, desarrollo y consolidación de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes”. 

El primer texto de Ley Orgánica del Instituto de Ciencias que se conoce es el de 1942 y no incluye en parte alguna la figura de una Junta de Gobierno, que sólo aparece hasta la de 1965. No se puede decir que sean fuertes raíces después de los 170 años que tiene de vida el Instituto fundado por Jesús Terán en 1849, no por Jesús Gómez Portugal que fundó una escuela de agricultura en 1867 ocupando indebidamente el edificio que José María Chávez había acondicionado como sede permanente del Instituto.

Y el quinto: “La Autonomía es un valor y un principio de alcance constitucional, profundamente arraigada en la esencia de nuestra comunidad, la cual ha sido ejercida con ejemplar responsabilidad y compromiso social”. 

Sin comentarios, pues es del dominio público que la autonomía de la Institución ha sido groseramente tratada en múltiples ocasiones en favor de los grupos de poder ajenos a la Institución.

En resumen por lo que toca al tema de la autonomía, me parece oportuno destacar que en la frase que inicia esta entrega está implícita la clave de la solución. Lo que necesitamos es aplicarnos un poco en estudiar la historia y la doctrina de la Universidad, creación magna del saber humano.

Si usted desea contar con mayor información histórica sobre la autonomía desde un enfoque latinoamericano y sobre la Junta de Gobierno tanto en la UNAM como en la UAA, puede consultar la serie de tres artículos de la serie “Autonomía de fachada” que escribí en la columna Tlacuilo de este mismo diario mediante los siguientes enlaces: 1: 28/10/2016; 2: 04/11/2016 y 3: 11/11/2016.

Reconocimiento. Hubo en el pasado personas poco reflexivas incluyendo altos funcionarios de la UAA de pocas luces, que me colgaron el sambenito de ser enemigo de la Universidad porque se sintieron ofendidos cuando se paseaban con el rótulo de “la universidad soy yo”; confieso que he tenido algunos adversarios a los que he criticado su actuación, pero nunca he tenido enemigos y jamás he cometido la insensatez de atacar a ninguna institución porque si funciona mal no es por ella, sino por sus directivos; lo que he plasmado en el presente lo demuestra. Por eso me parece oportuno reconocer que gracias a maestros bien preparados y bien intencionados que cada vez son más y dan un buen ejemplo a seguir a nuestros estudiantes, la calidad de la UAA ha mejorado mucho en lo que va del presente siglo y entre ellos, desde luego, su actual rector que seguramente no ha logrado realizar todo lo que se proponía, pero avanzó mucho más de lo que esperábamos.

Placa en el Congreso. Finalmente me quiero referir a la placa que de acuerdo con las noticias de hoy miércoles en que tengo que entregar mi colaboración, parece será colocada en el Congreso por parte de la UAA el día de mañana. Si eso ocurre, les hago una atenta recomendación: asegúrense de que tendrá permanencia porque la primera, que colocó el rector en 2009 en agradecimiento por la transformación del Instituto en Universidad el 25 de febrero de 1974 -fecha que nunca se ha conmemorado- desapareció unos meses después de su colocación porque despertó muchos rencores. Yo intenté gestionar que la reinstalaran, pero me informaron que había desaparecido; posteriormente el presidente de la siguiente Legislatura me aseguró que la iba a restituir pero eso no ocurrió.

Atento aviso: Para poder escribir el presente tuve que hacer un paréntesis en los compromisos personales que no he logrado desahogar, razón por la cual Cátedra seguirá sin aparecer en las próximas semanas, por lo que seguiré agradeciendo su amable comprensión.

 

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

 

[email protected]

 


Show Full Content
Previous Cuenta HGZ 1 del IMSS Aguascalientes con nuevo mastógrafo  
Next Aprendizaje / Debate electoral 
Close

NEXT STORY

Close

El uso electoral de las instituciones públicas

24/05/2021
Close