Lo moral como bandera / Opciones y decisiones  – LJA Aguascalientes
18/09/2020


Los grandes equívocos de “lo moral”, pudiera ser la idea fuerza que nos motive a explorar los sentidos o el sentido verdaderamente mandante, cuando se invoca este referente ético para efecto de sentar cátedra o más aún un imperativo ético de exigencia irrestricta para todos. Así lo hemos estado escuchando con marcada frecuencia de voz del titular del Ejecutivo del estado mexicano. 

Su publicación última: El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó este martes su libro Hacia una economía moral que, como había dicho anteriormente, explicará el modelo económico promovido por su Gobierno. “Ya está (el libro), va a empezar a distribuirse para llegar a las librerías y me dice la editorial que a partir de mañana puede estar en plataformas, en las ventas que se hacen por internet. Aquí está pues el fundamento de nuestra política, lo que se aplica en el periodo posneoliberal”, detalló. (Fuente: El Financiero. Redacción. López Obrador presenta su libro ‘Hacia una economía moral‘. 19/11/2019). 



Me disculpo de no ensayar ahora el análisis del contenido de dicha publicación, porque no es el objetivo de mi presente reflexión. Lo que sí suscita y despierta mi interés de intentar una relectura crítica es la nota dominante del presidente López Obrador de asirse persistentemente al clavo ardiente de la todoabarcante idea de “lo moral”; iniciado por la “Cartilla Moral” hasta este punto de caminar hacia “una economía moral”. 

Para encuadre de esta pretensión y de lo que ya formalmente es una aserción o digamos, una consistente afirmación asertiva de su parte, voy a remitirme a la idea-simiente que un destacado estudioso de la economía mexicana, como es Julio Boltvinik. Y para que tenga sentido esta referencia debo situar el contexto que ha venido acompañando esta preocupación y discusión en el ámbito nacional. 

En efecto, el objeto central de dicha conversación es el tema de la desigualdad sociopolítica y económica, desde luego presente en nuestro país, pero que sin duda es extensivo a grandes regiones y continentes del planeta Tierra. En gran síntesis: La desigualdad extrema en el mundo está alcanzando cotas insoportables. Actualmente, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta. El poder y los privilegios se están utilizando para manipular el sistema económico y así ampliar la brecha, dejando sin esperanza a cientos de millones de personas pobres. (Fuente: 210 Informe de OXFAM, confederación internacional formada por 17 organizaciones no gubernamentales, del 18 de Enero de 2016. www.oxfam.org/ Intitulado: Una Economía al Servicio del 1%). 

A este respecto, Julio Boltvinik en su columna Economía Moral se mete con lo que llama: “la deconstrucción del método de medición de pobreza por el Coneval” (Fuente: La Jornada. https://bit.ly/2QF1hi5 ). Recordemos que este asunto adquirió momento central en la conversación nacional, debido a los diferentes enfoques que ha venido adquiriendo la medición de la pobreza. Sin duda el punto neurálgico del estadio crítico de desarrollo en que estamos estructuralmente insertos, y debatimos el reto de la desigualdad e inequidad social reinante.

Hemos advertido que, en México, hasta nos regocijamos que hayamos crecido el bimestre/junio a “0”, -pues vamos re-quete-bien, en palabras propias del mismo Titular del Ejecutivo que es López Obrador; o muy plausiblemente en promedios históricos de 0.2 del PIB, -que de nueva cuenta él refiere como indicativos de un proceso de desarrollo (todavía por verse) que no de mero crecimiento). Y en estos cercanos ayeres, hasta que nos animaba la comparación contra datos económicos obtenidos por Austria, en el segundo trimestre de 2019, en que ha crecido un 0,2% respecto al trimestre anterior. Esta tasa es 2 décimas menor que la del primer trimestre de 2019, cuando fue del 0,4%. Para México, la variación interanual del PIB ha sido del 1,6%, 1 décima menor que la del primer trimestre de 2019, cuando fue del 1,7%. La cifra del PIB en el segundo trimestre de 2019 fue de 99.291 millones de euros, con lo que Austria se situaba como la economía número 24 en el ranking de PIB trimestral de los 50 países que publicamos (Fuente: Expansión. Datos macro.com/ https://bit.ly/2XE9d4x ). Este es el contexto en que hemos venido teniendo la discusión sobre la relevancia o no de los datos económicos, con precisión y atingencia.

Pues bien. La referencia de Julio Boltvinik, justamente en la invocación del imperativo de construir una “Economía Moral”, se da a una versus el Coneval, que ha venido asumiendo los nuevos datos que ha proporcionado el Inegi, referido todo ello al famoso Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), al alimón con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 

Y, por otra parte, su forma de agregación que se concentra en un reconocido instrumento de medida llamado Índice de Gini (por su creador, el estadístico italiano Corrado Gini. Que, normalmente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos, dentro de un país, pero puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución desigual. El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). (Nota mía. LJA. También la Bioética se mete con el Gini. Sábado 15 de agosto, 2015). La disputa por la precisión de esta medida, y desde sus alcances resultantes para un gobierno en turno son de la mayor importancia, para evaluar su corrección, rectitud econométrica y, desde luego, su pertinencia moral.

Para Boltvinik, en sustancia, resulta central su razonamiento y argumentación del punto No. 8, del texto aludido y su columna citada, que podemos considerar señero de su reflexión, sea:  

  1. “Si bien la presencia de carencias asociadas a cada uno de los espacios impone una serie de limitaciones específicas que atentan contra la libertad y la dignidad de las personas, la presencia simultánea de carencias en los dos espacios agrava de forma considerable sus condiciones de vida, lo que da origen a la siguiente definición de pobreza multidimensional: una persona se encuentra en situación de pobreza multidimensional cuando no tiene garantizado el ejercicio de al menos uno de sus derechos para el desarrollo social, y sus ingresos son insuficientes para adquirir los ByS que requiere para satisfacer sus necesidades” (p.38). Comentario. No basta, para ser considerado pobre, con limitaciones que atenten contra la libertad y la dignidad de las personas, sino que para ser pobre es necesario que sus condiciones de vida se agraven de forma considerable más allá del atentado en una dimensión. Esto supone adoptar el criterio de intersección de los conjuntos: sólo los que están en la intersección son pobres, que podría defenderse para un criterio de pobreza extrema, pero no para uno de pobreza, como lo expresa involuntariamente el término agravar. Esto significa que mientras una persona con ingreso igual a la línea de bienestar (LB) y con carencias en las seis dimensiones directas no es pobre, una persona con un peso menos de ingreso que la LB y con carencia sólo en un indicador social, sí es pobre. De lo que no se da cuenta el Coneval, al adoptar el criterio de intersección para identificar a los pobres, es que ello implica adoptar el criterio unión para identificar a los no pobres: en efecto, para el Coneval son no pobres todas las personas que sean no pobres en una de las dimensiones o en las dos. Con ello se minimiza el error de inclusión (considerar pobre a alguien que no lo es) pero se maximiza el error de exclusión: considerar no pobre a alguien que sí lo es”. 

En concreto, lo que argumenta Boltvinik es que para el Coneval, basta con que el ingreso de familia esté por debajo de la línea de bienestar LB, digamos $1.00, para que la persona(s) sea considerada pobre; así tenga o no acceso a las 6 variantes de carencias del índice compuesto para medición. En cambio, seguimos con el Coneval, si la unidad familiar evaluada, no tiene acceso a dos o más carencias de tal conjunto, pero tiene acceso a igual o mayor ingreso sobre la línea de bienestar, no es pobre. 

Entonces, aquí interviene la corrección diagramática de Boltvinik, para ser definido como pobre, alguien debe integrar los dos criterios indicados: la unión de los factores del bienestar y el nivel de ingreso bajo la LB. Es decir, ocupar positivamente el campo de unión e intersección de los 2 factores que satisfacen o no la línea de bienestar. En conclusión, el espacio que está intersectado por ambos arcos forma el área de impacto de los elementos que intervienen en la medición de la pobreza, tanto el elemento monetario-económico propiamente dicho, sea el ingreso de familia; como parte o todo el elenco de las 6 carencias que contabiliza el índice de medición de la pobreza. Ergo, la pobreza se mide por la concurrencia de los 2 factores y no por sólo uno de ellos. Argumento que muestra en todo la justeza de llamar pobre al que efectivamente lo es, y no simular que por “otros datos” o “la lectura desde otro ángulo” -para interés de un bloque en el poder- un pobre deja de ser tal, por aquello de la vara con que es medido.

En resumen. La expresión gráfica de este argumento de Boltvinik, que falsea el criterio de medición del Coneval, corresponde al esquema ya generalmente aceptado en los famosos Diagramas de Venn (Debidos al lógico británico, John Venn. Él escribió sobre ellos en un artículo redactado en 1880 titulado “De la representación mecánica y diagramática de proposiciones y razonamientos” en la revista “Philosophical Magazine and Journal of Science”). Lo que aplicado al caso presente, se puede representar mediante dos círculos u óvalos cuyos arcos respectivos se cruzan o intersectan en un determinado punto, ya sea ampliando o reduciendo el espacio que encierra su intersección, dejando libre la superficie restante de ambos elementos, que lógica y matemática quedan fuera del espacio ocupado por dicha unión. La resultante de esta intersección gráfica muestra inequívocamente que el cruce de factores sí afecta el resultado total de la evaluación. El pobre es pobre, y no, por una simulación matemática, deja de serlo por una variante que se ha desviado. 

En conclusión. Una dimensión “moral de la pobreza” está en la rectitud, corrección, pertinencia y atingencia de los factores con que es medida, pues de este ejercicio objetivo, científico y recto -axiológicamente hablando- depende la superación de la desigualdad e inequidad social que afrontamos, so pena de caer en la in-moralidad. Si se minimiza ese error de inclusión -de acuerdo con J. Boltvinik- (considerar no-pobre a alguien que sí lo es), entonces caemos en un serio grado inmoralidad. He aquí el “equívoco” de lo moral.

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