Opinión

Mecanismos de participación ciudadana como control ciudadano: caso Chihuahua / Matices

En México, en el ámbito nacional y local tenemos legislaciones que permiten de manera institucionalizada, activar un mecanismo de participación ciudadana. Desde la visión de Ernesto Insunza, la participación ciudadana es el derecho a tener derechos y los mecanismos de participación permiten controlar al poder público, limitarle los excesos, corregirle las malas decisiones, ayudarles a tomar mejores decisiones. 

En el ámbito federal, nuestra Constitución Política garantiza tres mecanismos de participación: la iniciativa popular, la consulta popular y la revocación de mandato. Los tres de democracia directa, dos con nivel de incidencia baja y uno con nivel de incidencia alta. Si bien es cierto, a nivel nacional se permite que la ciudadanía redacte una ley o una reforma y que a través de recabar apoyo ciudadano la presente en el Congreso de la Unión de manera directa, esto no garantiza que se apruebe, ni siquiera que se discuta, sin embargo, hay excepciones a nivel local donde se obliga al menos a explicar porqué se aprueba o no. En cuanto a la consulta popular es un mecanismo donde la ciudadanía, esencialmente emite una opinión sobre un tema, aunque esta puede ser vinculante con cierto nivel de participación, es un mecanismo de opinión. El nivel de incidencia alta de la recientemente aprobada, revocación de mandato, es porque la activación de este y sus resultados sí implican que el mandatario deje de gobernar y tenga que abandonar su cargo. 

En lo subnacional, algunos estados tienen regulación de estos mecanismos y de otros. Al menos por mandato constitucional todos deberán legislar sobre la revocación de mandato, y en una radiografía general, 32 estados cuentan con iniciativa popular, 31 con referéndum, 30 con plebiscito y 20 con consulta popular. En cuanto a los estados de la República, Jalisco establece el mayor número de mecanismos, con 16, Ciudad de México con 15, Tamaulipas con 9 y Nuevo León con 8. 

En toda la historia del país, se han activado en 57 ocasiones algún mecanismo de democracia directa en el ámbito local, ninguno en lo federal (precisando que las consultas de la 4T no han cumplido con requisitos legales para ser consideradas como tal). 29 consultas populares en 7 estados, 1 referéndum en 1 estado, 10 iniciativas populares en 5 estados y 17 plebiscitos en 9 estados. 

En Aguascalientes no se ha activado ningún mecanismo, en Jalisco 7, Chiapas 15, Yucatán 6 y Baja California 8. En ese tenor, es fundamental afirmar que la realización de estos mecanismos abonan a consolidar una cultura democrática y un mayor nivel de control ciudadano de lo público. 

Durante este fin de semana, el estado de Chihuahua en la ciudad de Chihuahua fue testigo de la realización de su primer mecanismo de participación, un plebiscito municipal, cuya materia son la concesión de luminarias en el municipio, el plebiscito fue promovido por Wikipolítica en ese estado, la decisión era sobre si la ciudadanía estaba a favor del acuerdo de cabildo donde se aprobó una nueva concesión en las luminarias; el plebiscito es para poner a consideración de la ciudadanía un acto administrativo del Ejecutivo, ya sea estatal o municipal. El Instituto Electoral local hizo un extraordinario papel al garantizar el derecho a la participación ciudadana, organizar un debate entre ambas posturas, una campaña de comunicación para que la ciudadanía conociera ambas posturas y emitiera un voto informado y además utilizó urna electrónica para que la organización del mecanismo fuera más barato, con más certeza y más innovador. 

El resultado, a estas alturas, aún se desconoce, pero no es relevante, lo relevante es la activación del mecanismo para fomentar la cultura democracia y para controlar lo público: es de demócratas defender la realización de este tipo de mecanismos aunque el objeto no sea de nuestro agrado y aunque el promovente forme parte de la oposición política, incluso estos mecanismo son una herramienta eficaz, sólida y demócrata de oposición, a diferencia de otras que sólo golpetean a la propia democracia. 

En ese sentido, los expertos en la materia han debatido sobre si las razones por las que aún no se expande el uso de estos mecanismo sean meramente legislativas: reformar la constitución, bajar umbrales de porcentaje para presentar la solicitud, hacer un diseño institucional amplio para que ciudadanía ejerza el derecho, entre otros. O hay otra corriente que afirma que el asunto versa más sobre la cultura democrática y su debilidad y que la respuesta institucional para reducir esa debilidad se encuentra en la Estrategia Nacional de Cultura Cívica, realizada por el INE y por un equipo coordinado por Mauricio Merino: yo estoy entre las dos posturas, se necesita un andamiaje legal e institucional que garantice el derecho a la participación ciudadana y que dé certeza a la ciudadanía que quienes organizarán estos tipos de mecanismos tengan la experiencia y autoridad moral para hacerlo (organismos autónomos), pero también se necesita de demócratas, de una cultura democrática sólida. 

En ese tenor, el plebiscito de Chihuahua es un recordatorio a todos los estados a legislar en favor de este derecho y reformar si es necesario para que sea accesible para ciudadanía y esta tenga mayor certeza, pero también a todas las instituciones a fortalecer los esfuerzos para formar demócratas y sobre todo para conducirse como tal. Se necesitan ciudadanos y ciudadanas demócratas interesados en activar un mecanismo, instituciones y funcionarios demócratas que actúen con estos principios para asesorar a la ciudadanía y en su caso estudiar y aprobar la procedencia de los mecanismos con visión demócrata y a la vanguardia, instituciones de gobierno demócratas para recibir la solicitud con talante democrático, medios de comunicación e instituciones educativas para estar a la altura y ciudadanía que participe en la jornada consultiva. 

Si alguno de estos eslabones es débil, los mecanismos no cumplen con su objetivo en su totalidad, de hacer una sociedad más demócrata. Al final de cuentas siempre es bueno y deseable que la ciudadanía participe en la toma de decisiones de lo que compete; sean luminarias, ciclovías, cesiones de terrenos o la recolección de basura; quien piense que no es positivo, por cualquier razón o argumento, no está a a la altura de los tiempos demócratas. 

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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