Opinión

Mejores prácticas de movilidad en México / Agenda urbana

Hace algunos días, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) del Gobierno Federal y la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán), dieron a conocer el estudio Ciudades para la movilidad: mejores prácticas en México, en el que se documentan casos de éxito de políticas públicas, proyectos e iniciativas que se han implementado en el país para promover el uso de modos de transporte más sostenibles, como la caminata, la bicicleta y el transporte público. En total, el documento analiza 35 prácticas consideradas exitosas, con la finalidad de proporcionar información que permita replicarlas en el territorio nacional. ¿Cuáles son algunas de estas prácticas? Veamos. 

En materia de gobernanza e instituciones, destaca la creación en 2014 de la Dirección de Cultura, Diseño e Infraestructura Ciclista (DCDIC) del gobierno de la Ciudad de México, integrada por 51 personas encargadas del diseño e implementación de proyectos de infraestructura ciclista, y de la coordinación con otras dependencias para incorporar criterios de movilidad no motorizada en proyectos multisectoriales relacionados con el desplazamiento de las personas. La DCDIC en parte ha contribuido a la ejecución de 194 km. de infraestructura ciclista en la ciudad, y a la implantación del sistema de bicicletas públicas EcoBici, el cual cuenta ya con 480 estaciones y 6,500 bicicletas. 

En cuanto a instrumentos normativos, técnicos y de planeación, sobresale el Reglamento para la Gestión Integral de Guadalajara, el cual, entre otras disposiciones, busca regular el uso del vehículo particular mediante la eliminación de requerimientos mínimos de estacionamiento y la introducción de límites máximos de cajones de estacionamiento en función del tamaño y el uso del suelo de las edificaciones. Además, este reglamento hizo obligatorio la instalación de biciestacionamientos al interior de nuevas construcciones para incentivar el uso de la bicicleta como modo de transporte cotidiano; e incorporó la elaboración de estudios de impacto vial para nuevos desarrollos inmobiliarios que puedan afectar negativamente la movilidad, con la finalidad de encontrar medidas para mitigar dichas afectaciones. 



En materia de financiamiento urbano, el estudio resalta la creación del Bono Verde, un instrumento de deuda utilizado para financiar proyectos que contribuyan a la mitigación o adaptación de la ciudad al cambio climático, incluyendo proyectos de movilidad urbana sostenible. Estos bonos pueden ser emitidos por una institución financiera nacional, internacional o multilateral, y adquiridos por inversionistas autorizados por la Bolsa Mexicana de Valores. El gobierno de la Ciudad de México fue el primer gobierno local en emitir un Bono Verde en 2016, mediante el cual se movilizaron mil millones de pesos para financiar proyectos de transporte masivo, entre otros. 

En relación con proyectos e iniciativas, el estudio analiza múltiples casos que podrían motivar e informar acciones más ambiciosas de movilidad en el país, como el sistema de parquímetros EcoParq de la Ciudad de México, el cual contribuye a la gestión del estacionamiento en 26 colonias, y permite generar recursos adicionales para invertirse en obras o acciones de mejoramiento urbano. Igualmente, destaca el biciestacionamiento masivo de Cuautitlán Izcalli en el Estado de México, el cual, con una capacidad para resguardar 817 bicicletas en la estación Cuautitlán del Tren Suburbano, facilita la conectividad entre estos dos modos de transporte. Similarmente, resalta el proyecto Ciclored en la ciudad de Hermosillo, una red de infraestructura ciclista de 125 kilómetros de tipo ciclocarril, que busca favorecer los desplazamientos en bicicleta. Asimismo, sobresale el Sistema Integrado de Transporte Optibús de León, Guanajuato, el primer sistema del país con carriles exclusivos para autobús, estaciones de acceso, sistema de prepago y rutas alimentadoras, impulsado conjuntamente por los tres órdenes de gobierno y concesionarios de transporte; y el sistema de bicicletas públicas MiBici de la Zona Metropolitana de Guadalajara, que cuenta con 236 estaciones y 2 mil bicicletas.   

Por último, en el caso de Aguascalientes, el estudio únicamente identifica a la BiciEscuela como una buena práctica de movilidad en el estado, la cual comenzó en 1990 como un operativo de capacitación dentro de algunas empresas para incentivar a los empleados a utilizar la bicicleta como modo de transporte. Posteriormente, se transformó en un movimiento ciudadano para capacitar a policías en bicicleta, y finalmente, en 2012, se convirtió en un programa público que promueve la enseñanza de reglas básicas para andar en bicicleta en la ciudad. 

En México, existen algunas buenas prácticas en materia de movilidad urbana que pueden informar diversos esfuerzos para limitar el uso indiscriminado del automóvil e incentivar la caminata y el uso de la bicicleta y el transporte público. A pesar de ser un estado exitoso en diversas áreas, Aguascalientes no figura como un estado líder o ejemplar en asuntos de movilidad urbana; no obstante, el estado cuenta con características, condiciones y capacidades para serlo, pero hay mucho por hacer. 

 

fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco

 

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Fernando Granados

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