Opinión

Raíces de la Autonomía (2 )/ Cátedra

Silvestre II. Gracias a la llegada de este admirable personaje -llamado “el Papa del Milenio”- a la cátedra de San Pedro el año 999, la Iglesia Católica realizó una obra de gran apertura intelectual en Europa digna de la celebración de sus primeros mil años, a pesar de su breve pontificado concluido el 1003. Se trata del religioso francés Gerbert d’Aurillac: un hombre de talento excepcional y ávido del conocimiento que abrevó en los centros de estudios más avanzados de Europa, hasta convertirse en uno de sus más destacados eruditos.

Un Papa progresista. En aquella época se seguía manejando la numeración romana en todos los aspectos de la vida, lo cual significaba un impedimento para realizar toda clase de cálculos. Silvestre II, al generalizar la enseñanza de las artes liberales vigentes ya en las escuelas palatinas y algunas episcopales -llamadas después catedralicias- a las que había fortalecido, puso énfasis en las del quadrivium al agregar un elemento en el terreno de la Aritmética que, a mi juicio, permitió a ese continente avanzar en el desarrollo de todo el campo de lo que se suelen llamar ciencias exactas:

El sistema numérico decimal. Ese elemento fue la numeración decimal por posiciones que Silvestre II aprendió de los maestros árabes que tuvo en su juventud en la institución más altamente reconocida del continente: el Califato de Córdoba. Esa numeración que seguimos utilizando nosotros y que conocemos como numeración arábiga en realidad es originaria de La India, pero fueron comerciantes árabes quienes nos la transmitieron; lo que sí es de los árabes porque la siguieron cultivando, es el álgebra.



Los clásicos griegos y latinos. Y me atrevo a decir que es muy probable que haya sido Silvestre II quien iniciara la recuperación de las obras clásicas latinas y griegas que se habrían perdido con la caída del Imperio Romano pero que también conservaron los árabes, que facilitarían la aparición del humanismo renacentista, la maduración de la enseñanza superior y por tanto el impulso por la práctica franca de la experimentación que provocaría el desarrollo del mercantilismo y la búsqueda de nuevas rutas marítimas que llevaron a confirmar la esfericidad de la Tierra, todo lo cual desembocó en la revolución científica de la que se derivó la revolución industrial y el capitalismo.

La Enseñanza Superior había sido fortificada a tal grado que permitió darle una estabilidad y condiciones favorables para su superación permanente aunque ralentizada por la fragilidad de la Iglesia Católica enfrascada en continuos conflictos político religiosos como

El Gran Cisma de Oriente y Occidente que detonó en 1054 después de doscientos años de enfrentamiento con la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla;

La Santa Inquisición que de las tradicionales prácticas para perseguir a cuanto sospechoso de herejía confesase su pecado mediante brutales procedimientos de tortura autorizados por el santo Papa, se formalizó ya como institución oficial de la iglesia en 1231 con el nombre de Inquisición Pontificia. Y uno de esos graves pecados consistía en leer libros que no estuvieran autorizados por la censura.

El Cisma de Occidente de 1378 que provocó la primera fractura y deterioro del Sacro Imperio Romano Germánico. Todo un completo desorden originado en su afán de controlar no solo las almas sino también el poder temporal que logró conseguir al obligar a los monarcas a reconocer su superioridad por el hecho de ser los representantes de Dios, sin cuya consagración como tales carecerían de autoridad para gobernar a sus súbditos.

El oscurantismo de la edad media. Las tinieblas medievales se prolongaron cuando las bibliotecas desaparecieron en la pira y los libros que se salvaron fueron los que escondieron los propios monjes encargados de ellas.

Atraso inevitable. Después de tanto conflicto durante quinientos años después de Silvestre II, cuando los invasores europeos se expandieron por el mundo todavía fechaban sus cartas con números romanos cuando los pueblos de Mesoamérica lo hacían desde siglos atrás -en forma parecida a los hindúes- con la concepción del cero y la numeración por posiciones -con la diferencia de no ser decimal sino vigesimal- calculaban cifras de millones de años, predecían eclipses y su calendario no solo era mucho más exacto que el de los conquistadores sino que todavía es más preciso que el que usamos actualmente -cuya última corrección fue hecha hace más de cuatro siglos por el Papa Gregorio XIII- de lo que obviamente los bárbaros españoles no se dieron cuenta porque no se molestaron en investigar lo que decían pues quemaron sus bibliotecas de códices plenos de belleza y sabiduría porque eran “obra del demonio” y fundieron sus obras de arte para llevarse el oro.

La Reforma protestante de 1517 enfureció a la Santa Inquisición que pretendió aniquilarlos, pero se estrelló con el apoyo que recibieron de los países que aprovecharon la oportunidad de eludir el dominio católico al adoptar el protestantismo como religión de estado, reduciendo por fractura el territorio del Sacro Imperio y, por consiguiente, su número de fieles. La Iglesia lanzó la consiguiente Contrarreforma de 1545, pero no consiguió revertir el golpe sufrido.

Proceso de autonomía gradual. Sin embargo y a pesar de todos estos obstáculos para el desarrollo del pensamiento, la Universidad en ciernes se abría paso en un proceso progresivo de secularización autonómica sin llegar a utilizar el concepto de reforma, desde las primeras escuelas romanas municipales convertidas en escuelas parroquiales hacia el siglo V, obviamente religiosas, a las escuela palatinas iniciadas por Carlomagno en el siglo VIII en las que se empezaron a incluir enseñanzas seculares y de allí al Studium generale del siglo XI, las escuelas catedralicias propiamente dichas en el siglo XII, producto de la Reforma Gregoriana que organiza con estructura similar.

Una vez alcanzada la categoría de Studium Generale, la estructura académica está prácticamente consolidada porque ya contiene el nivel preparatorio o bachillerato y el profesional con las primeras carreras de abogacía y medicina en un proceso cada vez más secularizado. Todo a través de un esfuerzo perseverante de quinientos años, apoyándose en las corrientes de pensamiento de avanzada que también contribuye a desarrollar en una acción recíproca desde la escolástica medieval hasta el humanismo renacentista.

La primera Universidad. Finalmente, el Studium Generale de Salamanca es el primero en transformarse en Universidad al recibir la primera real cédula otorgada por Alfonso el Sabio, que la reconoce como tal en 1218.

Luego viene la siguiente etapa en la que nos encontramos con los colegios mayores que aparecen en el siglo XV, que son universidades que cuentan con residencias universitarias en las que tanto profesores como estudiantes viven en estrecha comunidad.

En nuestra entrega del viernes próximo veremos lo que es las reformas universitarias que tienden a perfeccionar tanto la estructura como la organización académica, como la autonomía universitaria y lo que verdaderamente significa este concepto tan incomprendido como distorsionado.

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

tlacuilo.netz@yahoo.com

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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