Opinión

Ballet El Cascanueces/ Orquesta Sinfónica de Aguascalientes

En el escenario todo fue perfecto, me gustó mucho la escenografía, la iluminación, el vestuario, el desempeño del ballet, los solistas, -es extraordinario el hecho de que ya en la actualidad no se tengan que importar bailarines de otras ciudades para cubrir los papeles protagónicos, la Licenciatura en Danza de la Universidad de la Artes ha hecho un excelente trabajo y ahora eso se puede cubrir con talento local- por supuesto, la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes en el nivel al que ya nos tiene acostumbrados, es decir, muy alto, y la dirección del maestro José Areán que gusta especialmente de las artes escénicas en lo que a términos de música se refiere, es decir, ballet y ópera, atento a todos los detalles en el foso de la orquesta y cuidando puntualmente a los bailarines en el escenario, asunto nada fácil, siempre he pensado que dirigir ballet es lo más complicado para un director de orquesta, más que el trabajo realizado en un concierto o en una función de ópera, y como ha sido una constante en el trabajo realizado por el maestro Areán, aquí también mostró su sapiencia en estos asuntos escénicos.

De verdad, todo extraordinario, debo decir que no sé mucho de ballet, pero me parece que las presentaciones de El Cascanueces que son ya una tradición en la programación anual de la Orquesta Sinfónica y el ballet de Aguascalientes, se van mejorando año con año, y esta tendencia la vimos en la versión del ballet de Tchaikovsky de este año, en donde desde mi punto de vista inicia la temporada navideña que se desarrolla con una serie de conciertos que la OSA tiene ya programados y que comentaremos un poco más adelante.

 

Los problemas no se dieron entonces en el escenario y esto es bueno, pero no dejo de lamentar que en algunos momentos la sala del Teatro Aguascalientes, es decir, el patio de butacas en momentos parecía un mercado. Asistí a la función del pasado viernes, la segunda de las tres programadas con la participación de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, el teatro lleno, mucha gente ya no encontró boletos en taquilla y no dejamos de desear que esta tendencia se repita en las cuatro temporadas normales que la OSA presenta durante el año. Pocos minutos después de las 8 de la noche inició el ballet con la célebre Obertura Miniatura, pues eran ya las 8:30 y mucha gente seguía entrando a la sala y lo hacían como si estuvieran en un centro comercial, platicando sin el menor pudor y sin el más mínimo respeto a los que sí llegamos temprano, de hecho, perdí muchos detalles del primer acto por la distracción que esta eventualidad supone, imagínate, amigo lector, quienes llegaron tarde entraban a la sala -no sé porqué se les permitía el acceso cuando esto se suele cuidar con esmero, quizás se debe al hecho de que no vi edecanes en el vestíbulo del Teatro-, pues como sea, pero entraban a la sala ya a oscuras buscando su fila, todo estaba numerado, y con la luz de sus teléfonos buscando su butaca, me tocó ver a una pareja que ocupó butacas que no le correspondía, cuando llegaron quienes tenían los boletos para esos sitios se pusieron ahí, en medio de la presentación, a quitar a los que estaban ya sentados, que a pesar de no ser sus lugares llegaron puntualmente al ballet, finalmente ocuparon sus lugares correspondientes, pero resultó sumamente molesto. Todo esto sin contar el hecho de que había una cantidad generosa de niños de brazos que no dejaron de lloriquear durante las dos horas que duró la función, entiendo, no es culpa de los niños sino de los que los llevan, qué bueno que lleven niños al teatro, es fantástico, pero por respeto, incluso por sentido común, si empiezan a llorar, pues lo más prudente es sacarlos de la sala, pero los papás o quienes lo tenían en brazos parecían no inmutarse, a todo esto hay que agregarle los molestos y casi inevitables “¡shhhhhhh!” que terminan por ser peor que el ruido que los provoca. Yo creo que esto sucede porque buena parte de la audiencia no suele asistir a los conciertos de temporada de la OSA y difícilmente podríamos pedirles que asumieran una actitud decorosa al interior del teatro, pero bueno, está eso que se llama sentido común.

En fin, el hecho es que disfruté inmensamente El Cascanueces de este año pero también lo sufrí mucho, lamento no haberme podido concentrar totalmente en esta presentación pero la situación vivida al interior del Teatro Aguascalientes lo hacía complicado, pero sí debemos reconocer el trabajo realizado desde el punto de vista artístico, eso fue irreprochable y sin duda, cada vez mejor, lo demás, asuntos ajenos al arte habrá que trabajar en eso, por un lado la cultura de la puntualidad sigue ausente en la lista de prioridades y por otra parte, estos problemas, sin duda se hubieran evitado teniendo edecanes como en cada concierto, no sé a qué se debería su ausencia.

Hoy domingo es la última de las tres presentaciones de El Cascanueces programadas para este año, la función es a las 12:30 en el Teatro Aguascalientes, y por su parte, la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes inicia el próximo miércoles 4 de diciembre su gira navideña que concluye el domingo 15 del mismo mes, por ahí nos veremos en alguno de estos conciertos si Dios no dispone lo contrario. 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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