Entren, santos peregrinos / Análisis de lo cotidiano – LJA Aguascalientes
29/09/2020


Hoy 16 de diciembre es la fecha oficial, dictada por la tradición popular, para que den inicio las Posadas Navideñas que deberán ser nueve y obviamente culminar la noche del 24. Esta es una costumbre totalmente mexicana, que ya se ha extendido a varios países de Centroamérica, pero nació en nuestro país desde hace varios siglos. Cuando los evangelizadores españoles comenzaron a catequizar a los naturales de la Nueva España, encontraron una tradición fuertemente arraigada en la fe de los mexicas, que era celebrar el nacimiento de su dios principal Huitzilopochtli con danzas, música y banquetes justamente del día 16 al 26 de Diciembre. Los monjes agustinos dirigidos por el venerable Francisco de la Cruz y el catedrático Alonso de la Veracruz se dieron a la tarea de transformar las costumbres revistiéndolas de personajes y dogmas cristianos. Los aztecas emprendían peregrinaciones de cada uno de los nueve barrios de la Gran Tenochtitlán y se dirigían al templo mayor. Iban cargando costales con frutos, panes de maíz, dulces y alimentos cocinados como tamales, patos y carne de cacería como venado o jabalí. Se acompañaban de música, danzas y cantos. Cargaban también vasijas de barro con la imagen del Dios Azteca donde llevaban los alimentos o las bebidas como chocolate, pulque y agua de frutas. Al llegar a la plaza compartían sus alimentos con todos los asistentes y al terminar el comelitón era obligado romper las vasijas, como una representación de sacrificio a la deidad. Los monjes agustinos cambiaron el festejo colocando a los Santos Peregrinos que son San José, la Virgen María y el Niño Dios y deberían ser cargados en andas. El reparto de comida y bebida siguió puesto que era la parte de la fiesta que más gustaba a los naturales. Las vasijas fueron cambiadas por una gran olla de barro rellena de frutas y confituras y vestida con papeles de colores y siete puntas que representaban los siete pecados capitales. Al romperla se significaba la destrucción del mal y en premio, el nuevo Dios les otorgaba sus dones. Aún cuando se obtuvo el permiso del Papa Sixto V para esta celebración, la Iglesia no le dio mucha importancia por tratarse de una festividad muy localizada en México, así que pronto dejó de ser celebrada en las iglesias y pasó al pueblo, donde había nacido. Los cánticos nacieron de los religiosos y los pobladores de manera que el tradicional “…Entren, Santos Peregrinos….” no tiene autor conocido y se le considera del dominio popular. Había una segunda intención en la letra del citado villancico. Por ese tiempo México estaba siendo invadido por miles de europeos, entre españoles, portugueses, italianos y muchos más, quienes con el pretexto de venir a cristianizar y culturizar a los indios, se apropiaban de tierras, casas y cultivos. El mensaje oculto en la cancioncita era que se les permitiera entrar a todos los extranjeros puesto que eran enviados por el Dios Bueno. Cinco siglos después de la conquista México sigue siendo un gran anfitrión con las puertas abiertas para recibir a los peregrinos que lleguen ya sea montados en La Bestia o en vuelos especiales desde el país del que fueron expulsados. 

 

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