Opinión

La guarida pública / Matices

A LJA.MX en su lanzamiento, a Jorge y Paco: 

“Habrá que inventarse una guarida

No quiero timón en la deriva

Cada cual que tome sus medidas

Hay esperanza en la deriva

Habrá que inventarse una salida

Que el destino no nos tome las medidas

Hay esperanza en la deriva”

Vetusta Morla

 

En los tiempos recientes parece que la democracia es el presidente y que alrededor de él viaja la idea de puritanismo y superioridad moral. Y eso se ha contagiado, la semana pasada escribí de eso, estamos frente a un ambiente público y político complejo, más aún, nublado, sin vista clara. Hay pocas mentes capaces de leer el contexto, la élite y los medios parecen estar confundidos. ¿Dónde se debe jugar?, ¿cuál es la agenda para defender la democracia?, ¿a México?, ¿qué papel juegan los medios?, ¿la oposición?, ¿la sociedad civil? En medio de esa neblina, es complejo arribar a una reflexión, no es sencillo, lo canta Vetusta Morla “habrá que inventarse una guarida”. Nuestra guarida es la reflexión, la prudencia y el matiz. 

Es evidente que el modelo de comunicación en México no va a cambiar pronto, que la dependencia del dinero público es mayor, pero en esa guarida que propongo debemos abordar eso con inteligencia y reflexión: no se trata de vender la línea editorial, se trata de ofrecer al lector algo disruptivo, distinto, atractivo, a la altura del país. Nuestro país necesita muchas discusiones y debates olvidados: por ejemplo, cuando hay discusiones públicas entiendo dos cosas: a nuestro país le hace falta comprensión de la historia y filosofía; es recurrente encontrar frases y argumentos como los siguientes: “por primera vez en la historia” o “en una acción histórica”, esto le hace daño a nuestra discusión pública local y nacional, perder el contexto histórico de las cosas, olvidar el pasado. En eso, en los últimos días he tenido una reflexión, creo que 2018 es hijo de 1994 y que 1994 es hijo de 1977 y este de 1968. 

Todos sabemos la efervescencia social e ideológica de 1968, que se canalizó en una reforma política en 1977 que abrió la puerta a la pluralidad y a la construcción de instituciones en vías democráticas, que paso a paso fue abriendo camino, construyendo mecanismos, herramientas e instituciones. Electorales, de Derechos Humanos, partidos políticos, de transparencia, pluralidad de medios, etc. 1994, con lo que implicó en la configuración de élites, ideas, movimientos y planteamientos políticos no sólo derivó en la importante alternancia de 2000 sino en 2018, en el primer gobierno que dice ser de izquierda y ese es otro debate. Pero sin perspectiva histórica podemos arribar a lugares no deseados como la poca memoria y la polarización. 

Sobre la filosofía, me parece elemental que las ideas de una sociedad se construyan desde la filosofía, desde el pensamiento, desde la profundidad de las acciones a través de las ideas, no hay nada más poderoso en la vida pública que las ideas, si las tenemos claras, si las reflexionamos y las pensamos más allá de la coyuntura, eso le hace falta a nuestra sociedad, aquellos que han propuesto llenar sus artículos de filosofía han sido tachados de conservadores, neoliberales o mafia del poder; a ese nivel hemos llegado. Por ello, la ausencia de una perspectiva histórica y de la filosofía en los debates públicos es peligroso, nos hace fragmentados y divididos. Nos hace ignorar que la crítica es positiva en una sociedad, nos hemos olvidado que podemos recibir críticas sin que esto signifique que te odie o que odiemos al presidente o a la 4T. No podemos vivir con cabezas agachadas en cualquiera de las dos posturas, se nos ha olvidado que en democracia podemos estar en desacuerdo y no odiarnos. 

Esa es la “guarida pública” a la que debemos anhelar, la del pensamiento, la lectura, la filosofía y el análisis: son tiempos nublados y es difícil detenernos en ellos; la vida pública en redes sociales nos ha llevado a la corrección política en exceso; por ejemplo, si un medio de comunicación lanza una nota con una cabeza criticando al presidente es atacado por la ola de trolls como parte de la mafia del poder y si al día siguiente decide criticar a la oposición por una marcha absurda en “contra del comunismo” es atacada por las y los conservadores por estar alineado a al 4T, perdimos la capacidad humana de ser humanos, de tener matices y de ser grises. No nos volvimos irracionales ni meramente emocionales, somos emoción y razón, somos pragmatismo y utopía. Eso somos, y como humanos anhelamos a vivir en la permanente incongruencia. Pero esa idea es difícil de comunicar en estos tiempos de absolutos, de intolerancia y de división. Somos capaces de señalar a una mujer por irse de fiesta y que eso deslegitima el movimiento feminista en el mundo porque creemos tener la razón: ese nivel de ridiculez es nuestra discusión pública. 

La “guarida pública” debe ser con perspectiva histórica, repleta de filosofía, con matices, de la vida cotidiana, con perfiles de personas reales que construyen su país fuera de las redes sociales, desde lo local, con las mujeres en el centro, con las y los niños, las y los jóvenes, con el medio ambiente, innovando, con internet, libre, en el discurso, desde el barrio, con la reflexión y la crítica como bandera, a final de cuentas, hay esperanza en la deriva, pero esa esperanza hay que ganarla. 

 

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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