Opinión

La importancia de la oratoria / La columna J

“El hombre es su palabra”

La oratoria desde hace mucho tiempo representa un tema de interés, desde la antigua Grecia, se logró identificar que es una herramienta necesaria para poder comunicar y persuadir a las personas. De manera interna, como de manera externa, es decir, en una cuestión política, social y económica. 

Es una herramienta que permite desarrollar elementos de seguridad y confianza, lo cual genera un círculo virtuoso de manera personal. Existen diversos factores en la oratoria, uno que resulta importante, es el proceso constructivista en el cual, al momento de expresar una idea, genera un precedente de asimilación cognitiva y posteriormente este precedente resulta un elemento adicional de aprendizaje y un nuevo referente para expresar.

La persuasión es parte de la vida cotidiana de todo humano. Se utiliza todos los días en todos los niveles y en todos los contextos. La comunicación es el canal de interacción que existe entre las personas y que impera en todas las sociedades. La información que se plasma y se vierte en un solo sentido, tiene su función como un eje que fortalece el modo de vida.

El preámbulo mundial que encamina a las sociedades, y por ende a los alumnos a una vida multifacética, genera que en muchas de las ocasiones los alumnos pierdan el enfoque y la importancia sobre su carrera académica, resulta un reto cuando pierden la importancia, se ven saturados por tareas abrumadoras, ejercicios no significativos, es decir el sentido de estudio se desvirtúa, se persigue de una manera dogmatizada, pero carente de conciencia y voluntad.

Por lo tanto, en una proporción de elevada magnitud, se puede apreciar que el sistema educativo nacional no está en su mejor momento, los alumnos universitarios revelan deficiencias académicas y ausencias de procesos de aprendizaje. La situación respectiva familiar, la tesitura socioeconómica, también juegan como elementos que contribuyen a que exista una desproporción en un nivel académico óptimo.

Muchos diccionarios mencionan que la oratoria es el arte de hablar en público con elocuencia. La posibilidad de que un alumno pueda tener una competencia argumentativa se ve aplicada en el ámbito educativo, ya es una herramienta que les permite desarrollar técnicas por medio de las cuales puedan desenvolverse con mayor seguridad y transmitir pensamientos, defender argumentos y posturas, y del mismo modo buscar esclarecer una verdad objetiva.

El escritor Erich Fromm hace mención a que en la medida en que avanza su desarrollo, se comienzan a formar las ideas, las opiniones, las posturas, las creencias, las concepciones y las representaciones.

Sócrates creó una sublime escuela de oratoria en Atenas, con una esencia arraigada en la filosofía y en el aprendizaje, cuya máxima era enaltecer y engrandecer el camino a la virtud. Extender a los ideales como un fin del ser humano en cuyo camino se garantiza el progreso del Estado. En este bello arte, Demóstenes sobresalió en el tiempo que le aconteció.

La oratoria se trasladó a Roma, en donde Marco Tulio Cicerón, precisó y abundó en este ejercicio de comunicación, para el argot político fue una herramienta con un alto valor pragmático y fue considerado como un elemento esencial para los legisladores de aquella época. Así mismo la oratoria contribuyó de manera sobresaliente en la poesía y en la literatura, ya que abundaba en los términos expresivos y retóricos.

En la antigua cultura griega, coadyuvó al constante desarrollo de preguntas retóricas, las cuales bajo un ejercicio mayéutico, desarrolla un proceso de investigación a priori y la generación constructivista de una postura. Del mismo modo la oratoria se caracteriza por inferir una esencia dramática que expresa con mayores clichés la literatura que se está disertando.

Hablar en público es algo inevitable, de manera directa se puede percibir cuando una persona tiene habilidades para poder expresarse correctamente. Definitivamente marca una diferencia. Sin duda alguna, hablar en público implica una estructura mental, es decir, conlleva un orden lógico sobre las ideas que se van expresar, de lo contrario no tendría sentido, el orden de los factores, sí altera el producto final.

En muchas de las ocasiones existe un temor arraigado en los alumnos, el temor de estar expuesto a expresar lo que se piensa y se siente. El pánico escénico es algo característico que se presenta en los alumnos. Existe la adversidad de hablar en público porque se infiere el temor a hacerlo mal y que los que están escuchando generen críticas.

La práctica constante de la oratoria coadyuva a potenciar la autoestima y propiciar los momentos en los que se puedan expresar con tranquilidad ante los docentes y alumnos universitarios. Siempre animándoles a expresarse con libertad y fomentando la comunicación. Al adquirir confianza y seguridad el alumno puede expandir sus posibilidades. 

 

In silentio mei verba

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Roberto Valdés Ahumada

Roberto Valdés Ahumada

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