La visión ecléctica / De imágenes y textos - LJA Aguascalientes
05/10/2022

Recuerdo claramente mis días en la universidad, mis días como Lince en el Campus Tlalpan, el Maestro José Morales impartía la clase de semiótica, de esas materias indispensables para los entonces futuros comunicólogos análogos; por favor, divagar es lo peor que pueden hacen, sí me entregan un análisis ecléctico se los voy a regresar las veces que sea necesario. Y entonces, como fue de esos docentes que marcan huella en la generación, los consejos o las amenazas retumbaron en la cabeza de sus alumnos por el resto de nuestros días, por lo menos en la de un servidor así sucede, estimado lector, el ser ecléctico para el Maestro Morales era tomar una postura intermedia ante un paradigma semiótico, o bien combinar elementos de diferentes estilos. Ahora, sí le buscamos por la vertiente filosófica, encontraremos que un ecléctico es quien busca la conciliación entre doctrinas de múltiples sistemas rescatando aquellas que le sean acertadas o verosímiles. Así que en estos tiempos de cambios de paradigmas sociales, económicos, políticos y hasta culturales, hoy por hoy se pudiera decir que estamos en la “ecléctica transformación”. 

Dentro de pocos días cambiaremos de década y sin duda México como nación avanza a pesar de nuestra clase política; poco a poco nos hemos percatado que la fuerza está en la sociedad, no en el pueblo sabio y protector del presidente en turno, no señor, de la sociedad comprometida, que constantemente está en la búsqueda del crecimiento como nación; hemos aprendido a base de descalabros que desafortunadamente la mayor parte de los integrantes de esa clase política de este país buscan sus propios intereses y no los de la sociedad, se han burlado en nuestra cara, nos han hecho creer que son la mejor opción para el pobre pueblo oprimido que dejó la administración pasada, que estamos hechos para sufrir, pero ellos, con su gloriosa llegada al poder harán que las cosas caminen como debe ser.

Entonces, retomando las sabias palabras del Maestro José Morales Ch. (seguramente su segundo apellido es Chávez, pero como siempre ponía Ch., entonces nosotros decíamos que era Ch. de Chingón), si definimos una postura dejamos de ser eclécticos, por ejemplo, los políticos, no pueden haber militado en el PRI y luego hablar pestes del partido a tal grado de abandonarlo y formar nuevos cuadros; por qué no, eso es evolucionar, no traicionar, es darse cuenta de lo mal que hizo las cosas el partido de donde surge toda la clase política de este país, salvo los que se apellidan Gómez Morín verdad, hasta los Cárdenas tienen su origen en el Partido de la Revolución Mexicana. La dictadura perfecta con diferentes representantes en el trono, la primera transición aderezada con el ya clásico “sí se pudo” para después pedir a gritos que regresaran los de siempre porque aunque robaban, repartían las migajas con el pueblo que en ese entonces no era sabio como ahora, hasta llegar al despertar de la fuerza con la confusión de identificar si es un maestro jedi o el mismísimo emperador quien está sentado a la derecha de Juárez. 

Esa cúpula del poder debería evolucionar no cambiar, debería dejar de ser ecléctica para fijar una postura que en verdad buscara el bien para todos, debería dejar de perseguir sus fantasmas para ponerse a trabajar, la gustada cacería de brujas es una práctica tan retrógrada como la venganza personal del político resentido con la sociedad estimado lector.

Escuchamos decir que somos un pueblo fuerte, pero sumiso, somos una nación unida y solidaria, pero polarizada, somos una nación honesta sólo la clase política es corrupta, pero pedimos ayuda al coyote para que agilice el trámite, somos luchonos pero estamos jodidos, somos católicos pero le entramos a los vicios sin ningún empacho, somos tolerantes pero señalamos a los que son diferentes a nosotros, somos nacionalistas pero señalamos a los indios pata rajadas; qué buscamos en realidad, quiénes somos en realidad, hacia dónde queremos y tenemos que llegar. Eclécticos, indecisos, a veces somos, a veces no, hace un año la mitad de la población que salió a votar lo hizo por Andrés Manuel, porque votó con el hígado, por el voto de castigo, por la influencia mediática claro está, por el miedo a que este personaje desatara su furia contra el ahora pueblo sabio, por convicción, por convicción y con los ojos bien cerrados. 

En esta nueva década no podemos ser eclécticos cuando se trate de temas socio-políticos, no podemos seguir pensando que somos un pueblo sumiso, que nacimos para perder, hasta algunas religiones nos venden esa sumisión donde el ser pobre es símbolo de fe y garantía de tener las puertas del cielo abiertas. ¿Por qué? Qué tiene de malo ser emprendedor, por qué sólo los que dan la comunión pueden tener autos de lujo,vivir en abundancia y los feligreses no. 

Ya lo dijo Louis Althusser y su taxonomía de los aparatos ideológicos del estado, los cuales quiero reflexionar con usted el próximo jueves, mientras; no se deje, la fuerza está en nosotros, en nuestra fe, en nuestra convicción, deje de lado todo lo malo de la década, escríbalo en un papel y quémelo, lleguemos listos para defender nuestra felicidad y lo que mejor convenga para evolucionar y ser mejores mexicanos. Pásela bien y piense en grande.

 

[email protected] | @ericazocar



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