Raíces de la Autonomía (5) / Cátedra - LJA Aguascalientes
01/12/2021

La Ilustración. De la mitad del llamado Siglo de las Luces “del conocimiento y la razón” -el XVIII- a la mitad del siglo XIX, la pléyade de filósofos y científicos que surgieron ávidos de reunir y clasificar todas las corrientes de pensamiento para desentrañar sistemáticamente los secretos de la Naturaleza y del comportamiento humano, le dieron tal brillo a ese período que concluyó recibiendo el justificado nombre de Ilustración

Friedrich Krause. Este pedagogo alemán fue uno de esos sabios que dedicó su vida a establecer un sistema educativo gratuito que permitiera elevar la conciencia cívica de la humanidad al grado de desaparecer las naciones y fronteras que son causa de enfrentamientos y conflictos permanentes y hacer efectivos los derechos de todo ser humano -especialmente los de los niños y las mujeres, que suelen ser los más desprotegidos- como base para alcanzar la igualdad y la paz por medio de la justicia que se obtiene de la manera más natural cuando interviene la buena voluntad.

La posición científico-pedagógica de Krause era eminentemente práctica por su técnica didáctica de enseñar haciendo y de aprender investigando; pero siendo por una parte idealista su posición filosófica y por la otra liberal debido a su laicismo y su defensa de los derechos humanos, tal vez por esa aparente contradicción sufrió tanto el rechazo por parte de los practicantes del idealismo religioso, como por los materialistas que exigían la libertad para hacer negocios, pero no la igualdad y mucho menos la fraternidad proclamada por los primeros revolucionarios franceses.

El Krausismo. Aun así, su profundo pensamiento logró atraer la atención de pedagogos e intelectuales de otras ramas humanísticas que integraron una corriente conocida como Krausismo, que abarca un período aproximado de 1780 a 1820. 

Las reformas francesa y alemana. Esto permite afirmar que si bien influyó en la reforma universitaria realizada por Napoleón en 1806 debido a su tendencia liberal y laica, la proporción fue muy superior en la reforma universitaria de 1810 hecha por Wilhelm von Humboldt, por el enfoque filosófico-idealista alemán la aplicó en gran medida, llevando a la educación superior de Alemania al más alto grado de desarrollo.

Pero después de estas primeras dos reformas, tan cercanas, no se volvió a dar otra en todo el siglo XIX.

Simón Bolívar y la Universidad. Aunque en forma un tanto aislada, entre los intelectuales que obtuvieron la independencia de las colonias americanas dependientes de España, la ILE también ejerció un gran influjo. Así por ejemplo tenemos lo que se pueden considerar mejoras realizadas por Simón Bolívar en la Universidad de Caracas que en 1827 contribuyeron a beneficiar su administración, su programa académico al introducir materias científicas y a democratizar su gobierno al que le otorgó autonomía, pero no puede considerarse una reforma universitaria porque sus ajustes solo beneficiaron a una sola y no cuando menos al conjunto de universidades hispanoamericanas.

Aquí en Aguascalientes, México, el inventario de la biblioteca de Jesús Terán -fundador en 1849 del Instituto Literario de Ciencias y Artes, precursor de nuestra Universidad- incluye un ejemplar del libro Curso de Derecho Natural -escrito por Heinrich Ahrens, uno de los más cercanos colaboradores de Krause- en su edición de 1841 seguramente adquirida por Terán en España o antes por los contactos del cartógrafo alemán Carlos Godefroid, quien era uno de los pilares del Instituto de Ciencias -en su traducción al español de la versión francesa publicada por Ahrens en París en 1837- libro que fue el mejor difusor de su doctrina sobre todo en España, donde atrajo la atención de educadores entre los cuales sobresalió el gran promotor de la cultura Francisco Giner de los Ríos, quien con los vientos favorables de la si bien efímera Primera República española de 1873, los organizó para fundar la: 

Institución Libre de Enseñanza (ILE) en 1876, llevando a la práctica la propuesta krausista a pesar de la restauración de la monarquía borbónica, la guerra contra Estados Unidos de 1898 -que hace perder a su antigua metrópolis sus últimas posesiones en América- mientras la famosa Generación del 98 apoyó su funcionamiento que le permitió sobrevivir no sin serias dificultades en las dos primeras décadas del siglo XX, provocadas por la represión contra el anarco-sindicalismo y otros movimientos obreros influenciados por las revoluciones mexicana y rusa, hasta que arriba la Segunda República en 1931 en la que la ILE alcanza su máximo esplendor, cuyo brillo atrae a los pensadores, pedagogos, escritores, poetas, etc. más famosos del mundo, apoyada por otra distinguida generación de intelectuales -en este caso la de 1927- aunque por poco tiempo, pues su derrota en la Guerra civil de 1936-1938 por la salvaje dictadura de Francisco Franco apoyada por el nazismo hitleriano ante la indiferencia criminal de las “democracias occidentales” provoca la diáspora de los republicanos, muchos de los cuales salvaron sus vidas al ser acogidos principalmente por sus ex-colonias de América, donde encontraron su nuevo hogar. 

De la Institución Libre de Enseñanza (ILE) que cultivaron con tanto ahínco durante medio siglo no quedó ni el polvo. Pero aquí fueron cordialmente acogidos y aprovechamos sus conocimientos y experiencias en los terrenos de la enseñanza. Respetuosos y cautos, no pretendieron repetir sus vivencias en aquella institución de enseñanza libre con la intensidad que lo hacía allá, pero tuvieron la gran ventaja de irlas transmitiendo, en universidades públicas financiadas por el gobierno -cosa que no pudieron hacer en España- sobre todo en aquellas en las que encontraban un terreno de cultivo más fértil, el que fueron enriqueciendo poco a poco.


Argentina. Así fue como llegaron al país de América en el que sus enseñanzas desarrollaron las raíces más fuertes y dieron los frutos más rozagantes: Allí se encontraron con un gobernante demócrata e ilustrado, Hipólito Yrigoyen, quien era un convencido de la doctrina de Krause, gracias a los intelectuales argentinos que le traían las buenas nuevas de la ilustración en los viajes de estudio que realizaban a Europa.

Nuestra conclusión por hoy, es en el sentido de que si bien la Institución Libre de Enseñanza (ILE) no fue un esfuerzo directo por avanzar en el perfeccionamiento de la universidad, sí constituyó una etapa preparatoria para realizar, un siglo después y lejos de su lugar de origen que fue Europa, la tercera reforma universitaria que describiremos en nuestra próxima colaboración.

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

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Fe de erratas. El origen de la Universidad de Salamanca, España, consistió en su fundación como Estudios generales en 1218; el rey Alfonso el Sabio la elevó a la categoría de Universidad en 1252; aun así, fue la primera en ser reconocida por el Papa, en 1255, para dar validez a sus títulos en todo el mundo católico. 

 

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1 Profesor de la Universidad Autónoma de Aguascalientes expulsado de todas sus cátedras por pronunciar un discurso en defensa de su autonomía.

 


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