Opinión

Salud. Las buenas noticias / Análisis de lo cotidiano

Ayer 1 de diciembre se conmemoró el Día Internacional contra el Sida. Fue un celebración optimista porque esta letal enfermedad que apareció en el mundo en 1984, ahora puede considerarse limitada. No ha desparecido, pero es de llamar la atención el gran control que se tiene con las medidas preventivas y con los medicamentos que se crearon específicamente para atacarla. En sus inicios tuvo una mortalidad impresionante ya que se consideraba invencible y llegó a ocasionar 25 millones de fallecimientos en personas jóvenes y sobre todo en la población pobre. Y esto nos permite recordar que hoy 2 de diciembre es el aniversario de la muerte de Hernán Cortés quien conquistó la Gran Tenochtitlan gracias a que él y sus soldados dispersaron la viruela por el nuevo mundo. Esa virosis que terminó con cientos de miles de habitantes de Mesoamérica ahora está desaparecida gracias a la vacuna. Es bueno recordar que en Salud siempre tenemos buenas noticias. Han aparecido nuevas infecciones como el virus del Ébola y muchas micosis extrañas, pero también se han abatido de manera considerable, casi hasta desaparecer la rabia, el paludismo, la poliomielitis, la difteria, la tosferina, el tétanos y el sarampión. Hubo tiempos en que las personas morían por apendicitis, hipertrofia prostática y colecistitis, que actualmente se resuelven con cirugías de bajo riesgo. No faltará quien diga, que a cambio de abatir los padecimientos infecciosos, han proliferado los trastornos metabólicos y degenerativos como la diabetes, las esclerosis y el cáncer. Y en ello hay gran verdad, porque la vida se ha prolongado hasta edades hasta hace un siglo inconcebibles. Todavía escuchamos que los abuelos eran longevos porque estaban hechos “de buena madera”. Sin embargo se olvida la enorme mortandad que había hace una centuria de niños recién nacidos o en los primeros años de vida, e incluso de las madres durante el parto y en el posparto inmediato por sangrados o infecciones, lo cual en este siglo es muy poco frecuente. Hace unos días en la Asociación de Neurólogos se recordaba que hubo estudios como la angiografía, el neumoencefalograma y la angiografía que eran muy útiles para diagnosticar enfermedades del cerebro, pero eran extraordinariamente traumáticos, lo cual terminó con la tomografía, la resonancia magnética y el ultrasonido. Ahora el enfermo puede ser diagnosticado y tratado con una gran seguridad. Se cuenta con equipos de diagnóstico, medicamentos y cirugías de excelente nivel que le permiten ponerse en manos de su médico con una gran confianza. ¿Hay algo que el paciente puede exigir a su médico en estos tiempos? Sí, definitivamente es preciso exigir al facultativo que además de un manejo médico de primera, le brinde también un trato humano de extraordinaria calidad. Ya no hay pretexto, el médico cuenta con muchas seguridades para no fallar en el manejo profesional, en lo que puede mejorar aún más es en el abordaje cordial, respetuoso, cálido y afectuoso que el enfermo se merece porque está asustado y preocupado. Y como sociedad exigir un castigo severo e intolerante con los médicos que desprestigian la profesión. Los noticiarios nos informaron de un médico que violó a su paciente y otro que dirigía una red de secuestros. Ello es imperdonable. Como seres humanos tenemos que exigir que quien ofreció dedicarse a la salud de sus congéneres cumpla con su vocación y con su código ético que fue establecido hace 26 siglos por Hipócrates y los médicos de su tiempo. 

 

hecgrijalva@hotmail.com



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Héctor Grijalva

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