PolíticaPortada

Avión José María Morelos y Pavón: crónica de un fracaso anunciado

  • De símbolo de la corrupción a pináculo de la aviación
  • Fuerza Aérea Mexicana resguardará avión presidencial durante proceso de venta, anuncia el presidente, toda antes que aceptar su fracaso

 

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador es un perfecto merolico, el vendedor callejero con las habilidades suficientes para atraer a los transeúntes con su verborrea y lograr que se vayan convencidos de que hicieron la mejor compra, sin detenerse a pensar qué se llevaron, cuál es la mercancía que adquirieron, el cliente que se detuvo a escuchar al parlanchín sigue su camino seguro de que salió beneficiado con el encuentro. El perfecto vendedor que es López Obrador, lo que mejor vende es a sí mismo, nunca fracasa, siempre tiene éxito. Nunca falla, siempre acierta, si el corto plazo lo contraviene apuesta al juicio de la historia; si la serendipia lo beneficia exhibe el hecho una y otra vez para demostrar que siempre tuvo la razón, sin importar que los factores de su éxito no hayan sido considerados. 

El método de venta de López Obrador incluye lección de historia, recuento que tras su aparente gratuidad sostiene el argumento de siempre tener la razón, la historia la cuentan los vencedores, los derrotados invariablemente son colocados del lado equivocado, para eso le sirven los ejemplos al presidente, para validar su éxito constante vinculándolo con anécdotas de la victoria. Así, nada es contradictorio, nada es incongruente, todo sale planchado, ayer en la conferencia matutina anunció que la Fuerza Aérea Mexicana resguardará el maldecido avión presidencial para su exhibición y venta junto a aeronaves adquiridas en las pasadas administraciones con la finalidad de transportar servidores públicos: 

“Se tomó la decisión de vender los aviones, los helicópteros que se utilizaban para transportar a funcionarios del más alto nivel; aviones de lujo que nada tienen que ver con la realidad de pobreza que existe en nuestro país. Había dos mundos: el mundo del pueblo y el mundo de los gobernantes. Dos esferas distintas. Mientras la gente no tiene ni para lo más indispensable, para lo básico, los funcionarios con dinero del pueblo se sentían reyes”, le dio vuelta López Obrador para convencer a los espectadores de que la promesa de vender el avión presidencial no fue cumplida, que fracasó.

Por supuesto, López Obrador jamás justifica, convoca a la meditación, expone ejemplos, busca la empatía a través de la anécdota, por eso explica que esa venta que no logro, fue porque “es un proceso complejo el de la venta de los aviones. En todo este proceso que ya se inició hemos contado con el apoyo de la Oficina de Transparencia de la ONU para que no se rematen los aviones a precios bajos, sino que sea a partir de avalúos y que se lleve a cabo un seguimiento transparente”.

López Obrador jamás se equivoca, una vez asentado que la venta es un proceso complejo -lo que debió saber desde el momento en que hizo la promesa de deshacerse de ese monumento a la corrupción- enlaza esa complejidad con administraciones anteriores, para que sean ellas las que carguen con la responsabilidad del fracaso, por eso agregó que la compra del avión presidencial, desde el inicio, fue una mala operación del gobierno de Felipe Calderón, por lo que “ya queremos resolver este asunto”, con esa sola frase muestra transforma su equivocación en una nueva oportunidad para salvar el día.

Una vez disuelta la idea de que no pudo cumplir con su promesa y que, ahora, va a resolver el problema que es heredado, presenta las opciones, en el caso del avión, López Obrador indicó que hay tres alternativas: venta a un solo comprador; venta compartida a partir de acciones a una sociedad de 12 empresas para que puedan utilizarlo en viajes de sus ejecutivos; y renta por hora. Voilà, asunto resuelto, una vez más López Obrador salva el día, aplausos, por favor.

Pero, siempre hay un pero en todas las historias y sobre todo en las de López Obrador, por eso se acuerpa de la medianía de su gabinete, para que la suciedad de los detalles quede en manos de otros, en este caso, del director general del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), Jorge Mendoza Sánchez, a quien correspondió dar los detalles de este fracaso de la administración federal.

De acuerdo al titular de Banobras, el Boeing 787 ha permanecido en instalaciones de la compañía fabricante en Victorville, California, para su preservación y mantenimiento desde diciembre de 2018. La aeronave José María Morelos y Pavón fue comprada en 2012 a un costo de 218 millones de dólares. Al cierre de 2019 se han gastado en el pago de deuda, más intereses, mil 833 millones de pesos (96.5 millones de dólares) y queda un remanente de pago de 2 mil 724 millones de pesos (143.4 millones de dólares) de 2020 a 2027. Jorge Mendoza apuntó: “Si llegamos a vender la aeronave al precio de avalúo es suficiente para pagar el saldo del Gobierno Federal con Banobras, y el resultado de esta operación liberaría 2 mil 724 millones de pesos (unos 144 millones de dólares) para ejercerlos en proyectos prioritarios”. Pero las cuentas no salen, si el avión presidencial se vende, sólo alcanzará para pagar por lo que de su compra se debe, eso sin considerar que una de las tres opciones no es la venta, sino la renta.

Por supuesto, se previno que alguien sacara esas cuentas, por eso se aprovechó la conferencia matutina para anunciar una subasta de aviones y helicópteros. El director de Banobras dijo que la convocatoria para un primer lote de 19 aviones y nueve helicópteros de siete dependencias federales, de un total de 72 aeronaves identificadas para ser vendidas, está abierta desde hoy. Los interesados, que pueden ser personas físicas o empresas nacionales o extranjeras, podrán inspeccionar las aeronaves y hacer propuestas entre el 25 y el 26 de febrero, y el día 27 se dará a conocer a los ganadores.

“Si logramos vender todas a un valor mínimo de avalúo, esperamos recuperar más de 2 mil 500 millones de pesos en este proceso”, señaló el director de Banobras, para así dejar la impresión de que lo que se consiga en la subasta forma parte de una sola bolsa, no sólo lo que se consiga de la venta de la aeronave presidencial, a eso, suponemos, se debe de agregar lo de la flotilla, el truco es posicionar que este fracaso, ahora disfrazado de idea millonaria para hacer justicia al pueblo pobre, no la modifican las operaciones más básicas.

A Jorge Mendoza Sánchez correspondió avisar que el José María Morelos y Pavón regresará a México para ser exhibido y explorar alternativas para hallarle comprador, así como hacer el anuncio de que ya se cuenta con un folleto para promocionar la venta, 13 páginas que en su publicidad contradicen lo que López Obrador había dicho de la aeronave, porque pasa “De avión presidencial a pináculo de la aviación empresarial del mundo“, así.

En el folleto promocional del TP-01 se describe al avión presidencial como la aeronave “más emblemática del continente”, con la cual se podría “disfrutar de una experiencia de viaje reservada hasta ahora únicamente para jefes de Estado”. El José María Morelos y Pavón “exhibe los símbolos más auténticos de México en diversas y variadas formas, distinguiéndose el Escudo Nacional, así como los colores patrios”.

No sólo el folleto exalta las virtudes del pináculo de la aviación, López Obrador no se resistió la oportunidad de mostrar sus dotes como vendedor, ante la complaciente horda de periodistas que atiende la mañanera y que pregunta a modo, se extendió en la justificación de su fracaso, indicando que está haciendo las gestiones necesarias para que le compren el avión, no sólo con Carlos Slim, con muchos empresarios, “nada más que no hemos tenido respuesta”, y que si antes no había dicho nada es porque es respetuoso de la “la normatividad de Naciones Unidas, por la transparencia no podíamos hablar porque estaba el proceso de licitación y se tenía que cuidar todo el procedimiento, pero ahora que vamos a relanzar el proceso… Además, yo no puedo estar callado, o sea, sí puedo, soy dueño de mi silencio, pero no debo cuando se trata de estos temas, el pueblo tiene derecho a estar informado”.

Y como el pueblo tiene derecho a la palabrería de López Obrador, también contestó que sí le había ofrecido la aeronave al presidente Trump, incluso le ofreció el truque, que el José María Morelos y Pavón sea adquirido con pago en especie, “es decir, necesitamos, repito, equipos de rayos X, necesitamos ambulancias, tomógrafos, laboratorios”, o sea que se acepta cualquier cosa, menos aceptar que fracasó.

The Author

Edilberto Aldán

Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
@aldan

No Comment

¡Participa!