12/07/2020


Salón de Exhibiciones Manezh, Moscú, Rusia. 15 de enero de 2020. El presidente Vladimir Putin mira fijamente a sus invitados, la élite económica y política de su país, y les espeta: “Rusia puede ser y puede permanecer como Rusia únicamente como un estado soberano. La soberanía de nuestra nación debe ser incondicional. Hemos hecho mucho para lograr esto. Restauramos la unidad de nuestro estado. Hemos superado la situación en la que ciertos poderes en el gobierno esencialmente estaban usurpados por los clanes de oligarcas”.

Después de tomar un respiro, Putin envía un mensaje dirigido a una audiencia que se encuentra en Berlín, Bruselas, Londres, París y Washington: “Rusia ha retornado a la política internacional como un país cuya opinión no puede ser ignorada”.

La escena arriba narrada sirve como prólogo al presente artículo, el cual pretende explicar porque el discurso del Estado de la Nación a la Asamblea Federal es interpretado como el largo adiós del presidente de Rusia, Vladimir Putin.

El pasado 15 de enero del año en curso, el mandatario ruso cimbró al mundo político de su país cuando solicitó la renuncia de su gabinete -lo cual incluyó al primer ministro Dimitri Medvedev. Asimismo, anunció una serie de cambios constitucionales que deberán ser ratificados en un referéndum nacional. Estas permutaciones incluyen: limitar el mandato presidencial a dos términos; empoderar al Parlamento para que seleccione a los candidatos a primer ministros y miembros del Gabinete; solicitar requisitos más estrictos para futuros candidatos presidenciales. 

¿Significan las permutas que Putin ha devenido en demócrata al estilo Thomas Jefferson? Para nada, el debilitamiento de la institución presidencial presagia el fortalecimiento del Consejo de Estado. Actualmente un cuerpo consultivo, pero que, bajo las reformas adquirirá un estatus más elevado y será parte del Poder Ejecutivo.

En otro sentido, Putin únicamente dedicó algunas frases a los asuntos internacionales. El líder ruso habló de que “por primera vez en la historia de las armas nucleares, no estamos persiguiendo a alguien. Al contrario, otros países tienen todavía que crear armas que Rusia ya posee. Las capacidades de defensa del país están aseguradas para los años venideros”.

El optimismo de Putin en materia de defensa y diplomacia se basa, principalmente, en los triunfos logrados en Crimea, Ucrania, y, sobre todo, Siria, en donde, como buen ajedrecista, el jefe de Estado ruso consiguió dos objetivos: primero, proteger los yacimientos de gas natural en el Mediterráneo Oriental, lo que le permite “influenciar los mercados energéticos de la región”1; y, segundo, asegurar la base naval de Tarso y el puerto y base aérea de Latakia. 

En un Medio Oriente, sacudido por el asesinato del general iraní Qasem Soleimani, “Rusia ha demostrado”, como lo expresó el rotativo francés Le Monde, “que es el actor que determina las orientaciones y las luchas de poder… pues dentro de esta situación caótica, esta guerra de todos contra todos, el Sr. Putin encarna… una forma de estabilidad”2.

Asimismo, el predominio de Rusia se extiende en lugares fuera de su tradicional esfera de influencia: las facciones participantes en Libia acudieron la semana pasada a pláticas en Moscú y, en el mismo tenor, Rusia participó en la Conferencia de Paz de Berlín para intentar frenar la guerra civil en el país norafricano. Otro ejemplo es Venezuela, en donde Nicolás Maduro sigue en el poder, gracias al apoyo de Putin, mientras que su rival, Juan Guaidó, deambula por las cancillerías de América y Europa como alma en pena. Todo lo anterior significa que, en términos geoestratégicos y geopolíticos, “la suposición global en la Europa de la post Guerra Fría – de que Rusia estaba contenida-”3 ha sido un rotundo y sonoro fracaso.

El escribano concluye: las reformas constitucionales significan que Vladimir Putin está preparando una larga despedida, pues, una vez que concluya su período presidencial en 2024, quiere asumir el rol del poder tras el trono y, al mismo tiempo, devenir en una especie de “estadista mayor”, al estilo de Henry Kissinger; Putin se concentrará, en lo que resta de su mandato, en mejorar los estándares de vida de los rusos. Sin embargo, esto no significa que Rusia descuidará sus intereses geopolíticos y geoestratégicos. Una señal en este sentido es la ratificación de los ministros de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, y de Defensa, Serguéi Shoigú, respectivamente; finalmente, Occidente estará intranquilo porque Putin percibe la “competencia como un juego de suma-cero: la pérdida de los Estados Unidos es la ganancia de Rusia, y viceversa”4.

Aide-Mémoire. En el Foro Económico de Davos, Donald Trump y Greta Thunberg intercambiaron indirectamente puntos de vista. El neoyorquino habló de “los profetas de la perdición y sus predicciones del Apocalipsis”. Por su parte, la activista sueca comentó que “la ciencia y la voz de los jóvenes no está en el centro de la conversación, pero necesita estar”.

 

1.- – Katusa, Marin. The Colder War: How the Global Energy Trade Slipped from America´s Grasp. Hoboken, Wiley 2015, p. 175

2.- A qui profite l´opération militaire turque en Syrie? https://bit.ly/3ax26RC 

  1. – Kaplan, Robert D. In Europe´s Shadow: Two Cold Wars and a Thirty-Year Journey Through Romania and Beyond. New York, Random House, 2016, p. 148

4.- Sciutto, Jim. The Shadow War: Inside Russia´s and China´s Secret Operations to Defeat America. New York: Harper, 2019, p. 17

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