En 2019, la contracción del PIB se debió en gran parte al cambio de gobierno - LJA Aguascalientes
28/11/2021

  • También influyó en la contracción del PIB la lenta ejecución del gasto público en los primeros meses de la administración y la incertidumbre en el sector empresarial
  • La economía en México entró en etapa recesiva desde mayo 2018, mes en el que se ubica un punto máximo, a partir del cual se ha observado una clara tendencia a la baja

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Banco Base elaboró un estudio sobre la perspectiva económica de México que reproducimos a continuación:

 

La economía se contrae 

En 2019 el PIB de México se contrajo 0.1%, siendo su primera caída desde el 2009, cuando la Gran Recesión en Estados Unidos afectó de forma generalizada a la economía mexicana, ocasionando caídas de la producción industrial y del sector servicios (ver figura 1). 

No obstante, a diferencia del 2009, en 2019 la contracción del PIB se debió a factores internos, en gran parte asociados al cambio de gobierno, la lenta ejecución del gasto público en los primeros meses de la administración, y la incertidumbre en el sector empresarial. Este último factor fue también provocado por la demora en la ratificación del T-MEC en Estados Unidos, desincentivando la inversión extranjera directa. Asimismo, no se trató de un choque en algún sector de la economía que se contagiara al resto como en otros periodos de estancamiento o recesión, sino de un deterioro gradual de la confianza de los agentes económicos, que se tradujo en menor inversión y producción industrial, lo que a su vez impactó en una menor creación de empleo que en años previos y un estancamiento del consumo. 

El deterioro en la actividad económica es evidente en los indicadores cíclicos coincidentes, ya que ambos muestran una tendencia a la baja (ver figura 2). 

Según la metodología clásica, la economía entró en etapa recesiva desde mayo 2018, mes en el que se ubica un punto máximo, a partir del cual se ha observado una clara tendencia a la baja. Por otro lado, según la metodología empleada por la OCDE, el indicador coincidente muestra que la etapa recesiva comenzó en diciembre del 2018. 

Si bien la contracción en el Producto Interno Bruto (PIB) no es tan fuerte, al calcularlo en términos per cápita (dividido entre la población total) resulta en una caída de 1.1%. 


 

PIB por actividad económica 

El sector económico más afectado es el que le corresponde a la actividad secundaria, que incluye a los sectores de manufactura, construcción y minería. El PIB de las actividades secundarias se contrajo 1.7% en el año, lo cual se anticipaba después de que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que sirve como indicador adelantado del PIB, registrara contracciones anuales en el sector secundario durante todos los meses del año. Dentro de este indicador se observa que el mayor deterioro se encuentra en el sector de la construcción, promediando una contracción. 

 

Cuarto trimestre 2019  

La economía se contrajo 0.1% en el 2019 con respecto al año anterior, marcando la primera contracción desde el 2009.  En términos per cápita, la contracción del PIB fue de 1.1%. El sector secundario se contrajo 1.7% en el año, mientras que el terciario se desaceleró a 0.5%.  La inversión continúa contrayéndose, especialmente en el sector de la construcción. Banco BASE estima que la economía mexicana crecerá entre 0.2% y 0.7% en el 2020

anual de 5.1% en los primeros 11 meses del año, mientras que la actividad manufacturera creció a una tasa anual promedio de 0.4% en el mismo periodo. Sin embargo, esta última comienza su contracción en el último trimestre del año, registrando contracciones anuales de 1.2% y 2.2% en los meses de octubre y noviembre del 2019, respectivamente. La caída de noviembre es la mayor observada desde noviembre del 2009. 

El sector terciario, o de servicios, que comprende cerca de 60% del PIB del país, creció en el año 0.5% con respecto al 2018. Sin embargo, resalta que en agosto se registró la primera contracción anual desde el 2009, comenzando una tendencia a la baja que se ha extendido hasta el cuarto trimestre, por lo menos. El sector primario tuvo un crecimiento de 2.1% en el año, pero dado que representa apenas un 3% del PIB, la expansión de este sector aporta solo 0.05 puntos porcentuales de crecimiento.  

 

Consumo e inversión 

El componente con mayor peso en la demanda agregada es el consumo privado, representando aproximadamente dos terceras partes del Producto Interno Bruto de México. Se puede observar cómo el consumo siguió una tendencia de desaceleración durante el 2019, alcanzando un punto mínimo en marzo, en donde cayó 1.17% en términos anuales, para volver a situarse en terreno positivo, pero con tasas de crecimiento menores a las observadas en el 2018 (ver figura 3).

La tasa de crecimiento anual promedio del Indicador Mensual de Consumo Privado en el Mercado Interior para el periodo enero-octubre 2019 es de 0.98%, siendo la más baja desde que el indicador se contrajo en el 2009 como consecuencia de la Gran Recesión. 

La desaceleración en el consumo es inusual dado que varios de los determinantes del consumo, tales como la confianza de los consumidores y el ingreso real, han tenido un desempeño relativamente positivo. Por un lado, el Indicador de Confianza del Consumidor llegó a un nivel máximo histórico en febrero del 2019, y aunque desde entonces el indicador ha retrocedido, permanece en niveles no vistos desde el 2007, y muy por encima del umbral empírico de 34.5, que divide la expansión y la contracción del consumo (ver figura 4). 

Sin embargo, en el desglose se observa que el componente que lo propulsó al máximo de febrero es el que corresponde a la expectativa de la situación económica del país dentro de 12 meses. Hoy, este componente es el que muestra el mayor deterioro, lo cual apunta a que los consumidores probablemente hayan depositado confianza de más en la nueva administración al iniciar el sexenio. Al inicio del 2019, los consumidores tenían buenas expectativas para la economía dentro de 12 meses, lo cual no necesariamente se ve reflejado en las preferencias de consumo y ahorro. Tan es así, que los componentes relacionados con la situación del hogar y las posibilidades de realizar compras de bienes duraderos fueron los que menos crecieron durante la reciente alza del indicador general. Con respecto a la creación de empleo, aunque la cifra absoluta fue positiva, el aumento corresponde al menor desde el 2009. La incertidumbre laboral que pueda percibirse en los hogares tiene un efecto negativo en el consumo, pues se le da prioridad al ahorro como una medida cautelar.  

Con respecto al ingreso, la masa salarial real tuvo un aumento de 5.5% en 2019 con respecto al año anterior, lo cual fue determinante para que el consumo creciera en el año. Por un lado, este aumento se da tras un incremento real de 11.4% en salario mínimo, y de 3.7% en el salario promedio real de cotización en el IMSS. A la par de esto, según cifras oficiales del IMSS, en el año se crearon 342 mil empleos formales. Sin embargo, cabe mencionar que la creación de empleo en el año fue la más baja desde el 2009, y de seguir estancada la economía podría verse afectado el mercado laboral. Tampoco se descarta la posibilidad de que los aumentos salariales  decretados impacten de manera negativa al empleo, de tal modo que la productividad laboral será determinante para que el mercado laboral se mantenga fuerte. 

Por el lado de la inversión, el indicador mensual de Inversión Fija Bruta muestra una contracción anual promedio de 5.35% en los primeros 10 meses del año, con la inversión en construcción cayendo 3.9% anual, y la inversión en maquinaria y equipo cayendo 7.21% anual (ver figura 5). 

Hasta la fecha no se han registrado datos que sugieran una recuperación o un cambio de tendencia, y las contracciones se vuelven cada vez más profundas. Los indicadores de confianza empresarial en los sectores de manufactura, construcción y comercio se han estado deteriorando desde mediados del 2018. El mayor reto para la industria de la construcción está en la poca inversión en infraestructura por parte del sector público. De enero a noviembre del 2019, el valor de la construcción del sector público promedia una contracción anual real de 19.5% con respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que el del sector privado se mantiene a flote creciendo a una tasa promedio de 1.4% en términos reales durante los primeros 11 meses.  

 

Expectativas de crecimiento económico 

Banco BASE estima que la recuperación comenzará en el segundo trimestre del 2020, y que en el año la economía crecerá entre 0.2% y 0.7% con respecto al año anterior. Sin embargo, persisten riesgos que podrían continuar desincentivando la inversión y frenando el crecimiento económico del país, especialmente aquellos derivados de cambios institucionales internos, más allá de la incertidumbre global que se espera para una gran parte del año. Algunos factores que deberán monitorearse por el impacto que podrían tener en el crecimiento económico de México son: 

Factores internos  

  • Las reformas o iniciativas de reforma que puedan atentar contra los derechos humanos y principios generales del derecho, tales como la posible reforma al sistema de justicia penal, o atenten contra la autonomía de organismos como el Instituto Nacional Electoral o el Inegi.  *La situación de seguridad pública a nivel nacional, la cual a un año de gobierno no ha mostrado señales de mejora. El ejercicio responsable del Presupuesto de Egresos de la Federación, así como la observancia de la meta de superávit primario de 0.7% del PIB.  
  • Los niveles de producción de Pemex, que, de no lograrse la meta señalada en su Plan de Negocios, podría llegar a costarle un recorte en su calificación crediticia. 

 Factores externos  

  • El resultado, así como lo que se desenvuelva en el proceso, de la elección presidencial en Estados Unidos.  
  • La desaceleración económica global que se ha venido anticipando, la cual implicaría una menor demanda de las economías desarrolladas.  Las implicaciones que pueda tener para la economía global el coronavirus originado en Wuhan, China, que podría llegar a tener consecuencias catastróficas. 
  • Tensiones geopolíticas que puedan surgir o algunas ya existentes que puedan intensificarse, que pueden llegar a tener impacto en algunos precios de referencia en los mercados globales. 

 

 Gabriela Siller/Banco Base


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