Opinión

Por un nuevo satanismo/ Memoria de espejos rotos

Come together, together as one.

Come together for Lucifer’s son 

Monstrance Clock – Ghost

 

El satanismo político, laico y contemporáneo es una forma -no sólo razonable, sino hasta necesaria- para articular la resistencia y preservación de los derechos humanos y las libertades civiles ante el arribo de los cristo-fascismos al poder político, representados por el ascenso (partidista o de facto) de las iglesias cristianas evangélicas en las administraciones, tribunales, legislaturas, e incluso en las fuerzas armadas, de varios países del continente.

Concretamente en Estados Unidos, en Salem Massachusetts, existe ya una organización conocida como El Templo Satánico (The Satanic Temple), que se originó justamente como una forma de respuesta ante la invasión evangélica en las escuelas y en los espacios públicos de la administración política. El Templo Satánico utiliza el símbolo de lo que la tradición judeocristiana se considera como su oponente simbólico: la traducción hebrea de Shatan es, justamente, “opositor”; mientras que el árabe traduce Shaitán como “mal encaminado”, o el latín Satāna refiere al “enemigo”. Es decir, este satanismo político y laico es simbólico; no es esotérico ni de adoraciones metafísicas, ni de cultos teístas; sino científico, humanista, secular, basado en el derecho positivo, racionalista, compasivo y solidario, además de activista en la lucha de género, de los derechos sexuales y de la integración de las minorías vulneradas, así como luchador por la sana coexistencia de las diversas creencias religiosas y por el estado laico. 

Este movimiento, que en abril de 2019 alcanzó el estatus de Organización religiosa en EEUU, se distingue de otras agrupaciones satánicas, como la de Anton Szandor LaVey, en que éstas se encuentran ideológicamente más cercanas a la derecha política, al Darwinismo social, y a un férreo individualismo; mientras que El Templo Satánico es más cercano a la izquierda socialdemócrata, y ve en la compasión y en la solidaridad valores indispensables para la vida comunitaria; además de que no creen ni en la magia ni en el esoterismo. Dicho de otro modo, son una comunidad atea y luchadora por la laicidad del estado, los derechos humanos, las libertades civiles, y la educación secular. 

Las acciones de El Templo Satánico son performativas y cargadas de ironía. Por ejemplo, en el Capitolio de Little Rock, en Arkansas (un edificio gubernamental) los cristianos se impusieron y mandaron poner un monumento de “los diez mandamientos”, sin importar la diversidad de creencias existentes en esa comunidad; ante eso, El Templo Satánico usó recursos legales para conseguir poner una estatua de Baphomet (deidad babilónica con cuerpo humano y cabeza de cabra, cuya imagen se asocia con el satanismo) para afirmar que el cristianismo no tiene que ser hegemónico. Del mismo modo, han sido mediáticas sus campañas a favor de la interrupción legal del embarazo y de la equidad e integración para con las comunidades de la diversidad sexual. Igualmente, en las escuelas públicas de nivel básico en EEUU, en las que los cristianos tradicionalmente han repartido materiales de adoctrinamiento o formado clubes de catequesis, El Templo Satánico logró equidad en ese tema, al ser autorizado para difundir entre los niños sus cuadernillos para iluminar, en los que explican los principios de su movimiento. 

 

¿Cuáles son estos principios? Parten de siete postulados, a saber: 1. Esfuércese por actuar con compasión y empatía hacia todas las criaturas de acuerdo con la razón. 2. La lucha por la justicia es una búsqueda continua y necesaria que debe prevalecer sobre las leyes e instituciones. 3. El propio cuerpo es inviolable, sujeto solo a la propia voluntad. 4. Deben respetarse las libertades de los demás, incluida la libertad de ofender. Involucrarse voluntaria e injustamente en las libertades de otro es renunciar a la propia. 5. Las creencias deben ajustarse a nuestra mejor comprensión científica del mundo. Debemos tener cuidado de nunca distorsionar los hechos científicos para que se ajusten a nuestras creencias. 6. Las personas son falibles. Si cometemos un error, debemos hacer todo lo posible para rectificarlo y resolver cualquier daño que pueda haber sido causado. 7. Cada principio es un principio rector diseñado para inspirar a la nobleza en la acción y el pensamiento. El espíritu de compasión, sabiduría y justicia siempre debe prevalecer sobre la palabra escrita o hablada. La página de internet de El Templo Satánico es https://thesatanictemple.com/ con presencia en 20 estados de la unión americana, y no se descarta que próximamente se abra una representación en México.

 

Visto así, este nuevo satanismo es necesario como un símbolo de oposición a políticos como Trump, Bolsonaro, López Obrador, Jeanine Áñez, Nicolás Maduro, y muchos otros, que han utilizado la simbología católica-cristiana a favor de su propia hegemonía; permitiendo y fomentando que magistrados, legisladores, militares, o administrativos del gobierno ejecuten la función pública a partir de sus prejuicios de fe y credos religiosos, los cuales muchas veces- atentan contra los derechos humanos, contra la equidad de género, contra la ciencia, y contra todo lo que les es diferente. Finalmente, recordemos que Satán fue el primero en pedir equidad de derechos ante un poder omnímodo, lo que le ocasionó ser desterrado y desprestigiado a la eternidad, por un dios que -supuestamente- es de amor y bondad. 

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Alan Santacruz Farfán

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