Opinión

Qabus, el déspota ilustrado/ Taktika

Muscat, Omán. 12 de enero de 2020. El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, deja de lado su estilo socarrón para verter elogios sobre el recientemente fallecido sultán Qabus bin Said, quien “ha dejado un profundo legado, no sólo en Omán sino también a través de la región”. El político británico -célebre por su enmarañada y rubia cabellera- no viaja solo: el heredero al trono, el príncipe Carlos de Inglaterra, lo acompaña. La presencia de los dos líderes resalta los lazos entre ambos países y la importancia del gobernante difunto.

En vida, el sultán Qabus fue un virtuoso de la diplomacia. Por lo tanto, el primer ministro del Japón, Shinzo Abe, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Javad Zarif, así como los emires de Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, y el rey de Bahréin viajan a Omán para rendir homenaje a un personaje salido de las páginas de Cuentos de la Alhambra.

Las escenas arriba narradas sirven como prefacio al presente artículo, el cual pretende explicar quién era el sultán Qabus bin Said, cómo forjó a Omán y cuál fue su influencia en la región del Golfo Pérsico y el Océano Índico.

Omán, mítica tierra del incienso, ocupó durante siglos un lugar privilegiado en el comercio que, a través del Mar Rojo, llegaba hasta Egipto y Roma, y que, por la ruta del Océano Índico, arribaba hasta China, India y Persia. Por ello, “la globalización ocurrió en Omán y el resto del Océano Índico en la antigüedad y en el periodo medieval temprano muchos antes que en otros lugares”1.

En este lugar aislado y medieval, con gran influencia africana, persa e india, nació, el 18 de noviembre de 1940 nació Qabus bin Said al-Said. A los 16 años, como era costumbre entre los miembros de la realeza del Golfo Pérsico, fue enviado a Inglaterra para estudiar su bachillerato. Mientras Qabus era instruido por sus preceptores ingleses, estalló, en 1957, una insurrección, apoyada por Arabia Saudita, la cual estaba por derrotar al sultán Said bin Taimur.

La posibilidad de que el estratégico sultanato de Omán, ubicado en el extremo sureste de la península arábiga y puerta de entrada al Golfo Pérsico, cayera en manos hostiles provocó escalofríos a los británicos, quienes eran responsables de los asuntos de defensa y relaciones exteriores. Entonces, Londres decidió enviar a la única fuerza experimentada con la que contaba: El Special Air Service, mejor conocido como SAS. Pronto, los SAS patrullaron por la noche las desoladas montañas y el hostil desierto. El patrullaje les sirvió para ganar confianza y planear el asalto contra el principal bastión rebelde: la meseta del Jebel Akhadar -“La Montaña Verde”, en árabe. La incursión final ocurrió el 26 de enero de 1959 y representó la derrota de la rebelión.

En 1960, Qabus ingresó a la Real Academia Militar de Sandhurst. En septiembre de 1962, el futuro gobernante se graduó y sirvió en un regimiento británico en Alemania Occidental. Asimismo, fungió como oficial del Cuartel General del Ejército británico. Luego de estudiar administración pública en Inglaterra y de viajar por el mundo, regresó a Omán en 1966. Como “premio” su padre lo colocó bajo arresto domiciliario.

El sultán Said bin Taimur era un tipo retrógrada: la modernidad, ya fuera radios, medicinas o bicicletas, estaba prohibida. Por lo tanto, omaníes de la provincia de Dhofar, influenciados por el nacionalismo árabe y el marxismo-leninismo, comenzaron una guerra de guerrillas. La respuesta del gobernante consistió en incrementar la represión, lo cual aumentó el descontento.

Los oficiales británicos se dieron cuenta que, para vencer en Dhofar, debía implementarse un programa “corazones y mentes”. Es decir, crear centros médicos y veterinarios para mejorar la situación de la población. Sin embargo, el viejo sultán era un estorbo. Por ello, Qabus conspiró con los asesores diplomáticos y militares británicos para llevar a cabo el golpe de estado.

El 23 de julio de 1970 Qabus depuso a su padre -quien se disparó en el pie. Inmediatamente, el joven soberano puso manos a la obra: el Ejército de Omán fue reforzado con oficiales y suboficiales británicos; se implementó un programa de construcción de infraestructura educativa y logística; se abolió la esclavitud; y se ofreció una amnistía a los adoo -“enemigos”, en árabe.

Durante dos largos años, el peso de la lucha fue asumido por los equipos SAS británicos, quienes penetraron en las montañas para llevar la guerra a los adoo. El punto de inflexión, sin embargo, ocurrió en julio de 1972 cuando en la batalla de Mirbat un equipo SAS de 8 hombres, liderados por un capitán de 23 años, derrotó a 250 guerrilleros. La victoria británica envió un claro y contundente mensaje político a los emiratos y sultanatos del Golfo Pérsico: “los británicos los apoyarían, pelearían y, de ser necesario, morirían por ellos”2.

La victoria final en Dhofar llegó en 1976. Este conflicto, parte de las guerras secretas libradas por el Reino Unido, está considerado como uno de las contiendas más importantes del siglo XX, pues permitió que los británicos “controlaran el estrecho de Ormuz y el flujo de petróleo”3 que aseguró que la energía eléctrica fluyera en Occidente.

A partir de entonces, Qabus destinó las ganancias producto del petróleo para mejorar los estándares de vida de los omaníes: un masivo programa para construir escuelas, hospitales y pavimentar caminos fue implementado. Asimismo, y a pesar de ser un gobernante absoluto, estableció un Parlamento para revisar la legislación y llamar a cuentas a los miembros del gabinete. Al mismo tiempo, Qabus promovió las artes y la tolerancia religiosa: fundó la primera orquesta filarmónica en el Golfo Pérsico; construyó la Gran Mezquita Sultán Qabus y permitió la construcción de iglesias católicas y protestantes así como templos hindúes.

El escribano concluye: el sultán Qabus bin Said, al igual que el fundador del Singapur moderno Lee Kuan Yew, es uno de los “pequeños titanes” del siglo XX porque logró que una nación atrasada alcanzara grandes estándares de vida; la ausencia de la influencia moderadora de Qabus se resiente en momentos en que los Estados Unidos e Irán cruzan amenazas; y, en vida, Qabus logró lo imposible: mantener buenas relaciones con China, la India, Israel, Irán, los Estados Unidos, Pakistán, y el Reino Unido.

Aide-Mémoire. Como quizá no ocurría desde 1979 o 1988, la República Islámica de Irán se encuentra en una encrucijada.

 

  1. – Kaplan, Robert D. Monsoon: The Indian Ocean and the Future of American Power. New York, Random House, 2010, p. 26.
  2. – Connor, Ken. Ghost Force: The Secret History of the SAS. London, Weidenfeld & Nicolson, 1998, p. 57.
  3. Britain´s Secret Wars, https://bit.ly/2tam43M

 



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Soren de Velasco Galván

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