Opinión

¿Qué pasa en la frontera sur?

En el año 2018 la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en conjunto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicaron el Atlas de la Migración en los países de Centroamérica. En este documento se plasmó una mirada profunda de las causas de la movilidad en el Triángulo Norte de Centroamérica (TNC) y los retos que ésta representaba para las políticas de desarrollo de la región.

Como sucede en otras regiones del mundo, reflexiona el documento, a las condiciones de violencia, inestabilidad política, pobreza y desigualdad que enfrentan países como Guatemala, Honduras y El Salvador; se suman hoy también fenómenos naturales como sequías, huracanes y terremotos, que afectan principalmente a la población rural. 

A decir de la Cepal y la FAO, la migración de los países del TNC aumentó en 59% en los últimos 10 años, cuando sus niveles de pobreza llegaron a niveles inéditos, de casi tres cuartas partes de la población en esta condición (Honduras 74%, Guatemala 68%) y de una violencia incontenible (60 mil miembros de pandillas y 62 ejecuciones diarias por cada 100 mil habitantes, en el caso de El Salvador).

Esto trajo consigo un aumento exponencial de migrantes en tránsito (cuyo objetivo es llegar a Estados Unidos o Canadá), migrantes retornados y deportados, menores no acompañados y solicitantes de refugio. 

Hablamos pues, de familias enteras que abandonan su país de origen con el simple anhelo de encontrar mejores condiciones de vida, antes en la parte más alta del continente y ahora también en México. 

Efectivamente y como señala el informe, el éxodo centroamericano no es nuevo. Sin embargo, fue a raíz de la violación sistemática de los derechos humanos de los migrantes y de ese aumento exponencial, que el tema se puso sobre la agenda y peor aún, comenzó a ser usado como un botín electoral

En Estados Unidos la agenda electoral del presidente Donald Trump usó como pilar de su mensaje el tema migratorio, colocando el flujo del sur como una amenaza para la estabilidad futura de la nación. Este flujo incluía, por supuesto, a los migrantes mexicanos. 

Aquí en México, el entonces candidato de Morena, López Obrador, no dejó pasar oportunidad para usar como eje de su campaña el tema migratorio y prometió que al llegar a la Presidencia de la República haría una defensa férrea de los derechos de los connacionales ante la hostilidad promovida por Trump. 

Al mismo tiempo se comprometió a que nuestro país brindaría asilo a los migrantes centroamericanos y que en todo momento se respetarían sus derechos humanos. Sin embargo, a un año de aquel momento, la realidad es complemente distinta. 

Los migrantes centroamericanos han sido víctima de todo tipo de situaciones en nuestro país: ejecuciones, secuestros, extorsiones, trata de personas, reclutamiento por parte de la delincuencia organizada; así como hacinamiento en las estaciones migratorias y ahora la deportación a cargo de la Guardia Nacional. 

Las caravanas de migrantes continúan llegando al país. Aunque no existen cifras oficiales, se ha hablado de grupos de 1,600 hasta 7 mil centroamericanos que han intentado ingresar al territorio nacional, ya sea para quedarse en México o para intentar llegar hasta Estados Unidos. 

Obligados por la causas que describe la Cepal y la FAO, y ahora también recriminando el cumplimiento de “la palabra del Presidente López Obrador”, el flujo se disparó con la llegada del tabasqueño y así también las deportaciones, que se triplicaron en los primeros tres meses del gobierno obradorista (31 mil centroamericanos al cierre de marzo de 2019). 

Lejos de discutir políticas públicas que permitan la atención de los migrantes del TNC, estamos frente a un vergonzoso episodio en el que la Guardia Nacional se ha convertido en el muro de contención, ante la mirada atónita de todos. Mientras la escena se repite todos los días, Trump celebra frente a su electorado el cumplimento de una de sus principales promesa de campaña: “México está pagando el muro, lo están haciendo bien”.

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Fernando Herrera

Fernando Herrera

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