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Tejen arribo de Horacio Duarte a la dirigencia de Morena

  • López Obrador da luz verde
  • Harto de los pleitos en Morena, el presidente López Obrador ha dado su visto bueno para que el subsecretario del Trabajo busque la dirigencia del partido. ¿Quién pierde más después de tanto brinco?

 

Poco antes de asumir la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador se encargó de decir a diestra y siniestra que no intervendría en los asuntos internos de Morena, el partido que lo acompañó en su lucha por llegar al poder. El cumplimiento de la palabra empeñada pudo atestiguarse por las dirigentes del partido, los miembros del gabinete, los gobernadores afines y los coordinadores parlamentarios. Pero las cosas cambiaron…

A más de un año de haber soltado las riendas del partido que fundó, AMLO ha manifestado en su entorno que está harto de la mezquindad de quienes llevan meses enfrascados en una guerra por el control del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). El enfado presidencial ha provocado que algunos miembros del gabinete deslicen nombres de figuras que podrían rescatar al partido fundado en 2014, sobre todo porque el tiempo pasa y no se detiene: los comicios de 2021, donde se renovará la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas, cientos de alcaldías y casi una treintena de congresos locales está a la vuelta de la esquina.

El enojo de diversos sectores del partido con las dirigentes Yeidckol Polevnsky y Bertha Luján ha crecido tanto que, hasta el momento, sólo un nombre concita consenso entre los factores de poder morenista. Luego de tantear las posiciones de miembros del gabinete, gobernadores y figuras prominentes de las cámaras de Diputados y Senadores, desde Palacio Nacional se animaron a hacer una consulta informal entre influyentes consejeros nacionales.

De los resultado de estas auscultaciones surgió el nombre de Horacio Duarte Olivares, el subsecretario del Trabajo que tiene a su cargo uno de los proyectos predilectos de AMLO, “Jóvenes construyendo el futuro”. El exrepresentante de Morena ante el INE tiene fama de conocer cómo crujen las estructuras de poder, una característica que lo coloca como una pieza viable para intentar reparar las cuarteaduras de la casa común. ¿Será? ¿Podrá? ¿Tendrá remedio esta crisis? Las preguntas flotan en los pasillos de la 4T.

En tanto, asistentes a las reuniones del gabinete de seguridad comentan que Duarte es el único subsecretario que acude constantemente a estos encuentros con AMLO, donde no sólo se habla de índices de criminalidad y estrategias contra la delincuencia organizada, sino también del avance de los programas sociales que pretenden contribuir a disminuir la violencia.

Y es ahí, en las juntas de los lunes, donde AMLO ha dejado ver que Horacio Duarte cuenta con toda su confianza. El presidente suele recordar que el texcocano fue su abogado cuando Vicente Fox quiso desaforarlo para impedir que participara como candidato presidencial en 2006. También se sabe que le ha encomendado resolver asuntos migratorios, sindicales y político-electorales.

Así, las señales desde Palacio Nacional permean cada vez con mayor fuerza. Mientras algunos legisladores ya comienzan a construirle reputación de “defensor de la 4T”, dentro del gabinete reconocen el talante político del diputado federal con licencia. Tanto que lamentan el hueco que dejaría en la Secretaría del Trabajo que comanda Luisa María Alcalde Luján (hija de Bertha Luján, la presidenta del Consejo Nacional de Morena que convocó hace unos días a un congreso extraoridnario, a celebrarse el domingo 26 de enero, donde se prevé que Yeidckol Polevnsky sea destituida).

Algunos observadores de primera fila de este pleito aseguran que los alfiles de Marcelo Ebrard –Mario Delgado– y Ricardo Monreal –Alejandro Rojas Díaz Durán– entiendan las señales y se sumen a la candidatura de Duarte, pero otros pronostican que el conflicto adquirirá dimensiones de resquebrajamiento. La desbandada de inconformes hacia fuerzas políticas que están próximas a obtener el registro partidista puede ser una salida para muchos.

La apuesta por Horacio Duarte, de 48 años, está en marcha, con la venia presidencial, pero nada garantiza que las corrientes del partido se pongan de acuerdo en el futuro cercano. La lucha por el control de Morena se antoja ríspida y larga. Tampoco se descarta que el propio presidente López Obrador entregue su credencial partidista y pida que no sigan usando el nombre que tanto aprecia: Morena.

De ese tamaño es el pleito.

 

@emeequis

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