Tiñendo las guayaberas/ Así es esto - LJA Aguascalientes
08/08/2020


Me encuentro escribiendo esto mientras tiño unas guayaberas de color azul cielo: agua hirviendo, sal y un sobre que después de brincar de ferretería en ferretería, alguien me informó que podría comprar en un Modatelas, “El Caballito, colorante fijo”. Luego de un par de años de uso, su color habría devenido a blanquizco, lo más sencillo hubiera sido reemplazarlas por unas nuevas, la post revolución industrial-digital que vivimos, genera una amplia oferta de prendas de todos los tipos y precios, un mercado tan vasto que presiona para renovar el guardarropa ad infinitum. Esto crea uno de los hobbies más comunes hoy en día, el shopping: baratas, ofertas, ventas de liquidación y outlets, cientos de miles de prendas renovándose año con año, temporada por temporada e incluso, para los más trendys, mes con mes. 

La contaminación llega no solo por lo que pasa de moda y desechamos tarde o temprano (aún después de la segunda o tercera vuelta) principalmente por la creación de las prendas nuevas basadas en sustancias severamente tóxicas, Greenpeace lo ha llamado el negocio sucio y ha hecho cuatro informes: Trapos Sucios; Trapos sucios II: aireando la ropa; Trapos sucios: recarga; Puntadas Tóxicas: El oscuro secreto de la moda; y Puntadas tóxicas: el desfile de la contaminación, en ellos investiga “el vertido de sustancias peligrosas de la fabricación textil y su presencia en la ropa y el calzado”. Algunas fuentes ubican a la textil como la segunda más contaminante del mundo, solo después de la petrolera, esta preocupación provoca que las marcas identificadas con los millenials, ofrezcan recibir prendas usadas para reciclarlas. 

Quien me conozca o siga mis redes, verá claramente que la moda no es lo mío, tengo poca ropa que uso constantemente, es fácil identificar mis cuatro o cinco trajes y las camisas que suelo repetir. Alguna vez mi compadre Carlos Flores me reconoció en una foto de espaldas, solo con ver que traía una camisa morada que me gusta mucho. Mi exalumno del CIDE Héctor de Lira se burla de mí porque, cuando no traigo traje, uso el mismo saco casual de coderas desde que le di clases, allá por el 2015. Tampoco es que sea yo muy sencillo, simplemente me da mucho repele ir a comprar ropa, mi sobrepeso hace complicado encontrar prendas que se ajusten a mi cuerpo y odio estar pasando de probador en probador, así que en cuanto encuentro algo de mi gusto, lo compro y lo uso lo más que puedo. 

Hoy además encuentro una conciencia ecológica en reutilizar al máximo prendas y reparar otros objetos. Por ejemplo, en mi oficina tengo una cafetera que perdió los botones de inicio y apagado, haciéndola difícil de usar, lo más sencillo era comprar una, dado que son muy económicas, pero después de tratar de hacerle al Macgyver, descubrí que metiendo un clip un poco chueco por el orificio del botón, se puede encender y apagar el aparato, obvio tiene sus complicaciones pero ya le he dado dos años más de vida (lo que llevo trabajando en el Instituto de Transparencia del Estado de Aguascalientes).



Ser o tratar de ser ecologista no es fácil, implica esfuerzo y a veces lo más sencillo es dejarse apapachar por la vorágine de la comodidad postmoderna, tengo que confesar que sigo utilizando mucho pet (soy adicto al agua mineral) y no he podido aún acostumbrarme a llevar mi bolsa de mandado, jamás utilizo el sistema público de transporte. Sin embargo, en mi familia separamos la basura, disminuimos el uso de artículos desechables en nuestras fiestas y lo más importante, utilizamos para nuestra bebé pañales ecológicos, lo que se traduce en que dejaremos de producir aproximadamente una tonelada de basura en pañales desechables.  

Termino este artículo, mientras mis guayaberas yacen secándose al sol, de nueva cuenta azules, concientizo que mientras escribo, he bebido en este domingo de cruda, una cerveza Barrilito de vidrio, un envase de un solo uso que terminará en la basura, enterrada en un relleno sanitario que comienza a languidecer, me propongo mi siguiente meta: no generar en lo personal desechos de pet, lata o cristal. 

 

rubendiazlopez@hotmail.com

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