Opinión

¿Cajas chinas o salvavidas virales?/ Sobre hombros de gigantes

En otras ocasiones llegué a escribir cómo el ser humano siempre le teme a lo que no conoce, y cómo ante el discurso de la existencia de un enemigo peligroso y dañino se restringen los derechos, se acaban las garantías de protección, y mejor resulta mantenerse encerrado en la casa para evitar alguna afectación.

Influenciar implica ejercer poder sobre otros; ejercer poder es determinar conductas a determinados fines; quien logra influenciar, quien logra determinar conductas, mantiene el poder, y mientras mantenga esas conductas, su poder es eficaz. Hay muchas formas de influenciar, y una de las más efectivas es a través del miedo.

Hace meses se hablaba de que México era un país con una grave situación de violencia. Luego el mundo comenzó a caer financieramente; la crisis, que nadie vio y nadie platicó con ella, apareció de repente, quebrantando las economías nacionales, haciendo caer las bolsas internacionales, y provocando el alza de precios, la baja de salarios y la eliminación de empleos en México y otras naciones.

En ese andar, en México se dio la polémica por la filtración de unos proyectos que pretenden reformar el sistema de Procuración y Administración de Justicia en México, para regresar a un sistema autoritario y restrictivo de libertades; a la par, surgió una versión de eliminar figuras típicas como la del Feminicidio, bajo el argumento de que era complicado su procesamiento y se generaba impunidad. Posteriormente, el efecto mediático nos envuelve en la “rifa” y “no rifa” de un avión presidencial, y al mismo tiempo se pone en evidencia la atrocidad del machismo y la misoginia mexicana en contra de una mujer, y la falta de respeto a lo que sufrió. Más adelante, las autoridades informan que detuvieron a un exfuncionario ligado a la instancia petrolera, que permanecía prófugo de la justicia,

Y de pronto se acabó la violencia y la delincuencia; desapareció la crisis; se cambiaron las versiones sobre la reforma legal, y todo lo demás dejó de importar. Apareció el “coronavirus”, con la misma fuerza mediática que en su momento tuvieron la influenza porcina, el VIH, el dengue, el cólera o el ántrax. En muchos de los medios de comunicación masiva se habló del virus y se olvidaron todos los demás temas nacionales e internacionales.

Si es real ese brote infeccioso, esperemos que rápidamente sea controlado, pues humanamente no queremos que eso llegue a afectarnos a nosotros, a los que queremos, y a todos los demás; pero a estas alturas del torneo (o de la vida) es difícil creer que no se tengan mecanismos de respuesta en contra de esas enfermedades, pues llegamos a la luna, podemos clonar, pero no hay cura contra ciertos virus que siempre han existido.

Pero el problema es la información contradictoria y distorsionada que se maneja sobre esta situación, que es lo que hace dudar, que es lo que pide una explicación; la Organización Mundial de la Salud alertó de la posibilidad de generación de una pandemia, a pesar de que el brote realmente sería regional (epidemia) y no se hablaba de una infección nacional (endemia), y mucho menos mundial (pandemia).

En la Ciudad de México, en lugar que los legisladores traten los problemas de real trascendencia, como el hecho de que la violencia delictiva, los “accidentes” viales, y la falta de recursos públicos en centros de salud, generan millones de muertes cada año, sin necesidad de virus misteriosos, se toman fotos con cubre-bocas para ponerse a la moda del circo mediático, exigiendo algo que debían exigir desde hace mucho, y ellos mismos promover desde administraciones gubernamentales anteriores. 

Una de las medidas preventivas para no infectarse del coronavirus es utilizar cubre-bocas. Expertos comentan que si en verdad el problema fuera tan grave como se dice que es, el cubre-bocas no serviría para nada porque los virus tienen nula vida en el aire, y necesitan contacto con objetos ¿Será cierto que el continuar promocionando el cubrebocas, es para hacer sentir segura a la gente? ¿No será más bien para seguir creando una histeria y psicosis colectiva a través de lo visual? Recordemos que una forma de construir la realidad es a través de lo visual. Recordemos también las figuras de los monos sabios de Japón que aparecen, uno tapandose los oídos (Kikazaru), otro tapándose la boca (Iwazaru), y el último tapándose los ojos (Mizaru); el mensaje es no escuches, no digas, ni veas maldades para llegar a ser sabio. Una interpretación actual es la de no veas, no oigas y no hables. ¿El cubrebocas es para cubrir los ojos?

Alguna vez leí que los mejores negocios para el poder económico son las guerras y las enfermedades; y no por querer financiarlas, sino por controlar la deuda que deja una guerra y una enfermedad. Quien controla la deuda controla todo. 

En la película “Agente Internacional” hay un diálogo interesante donde se dice que “primero está todo lo que la gente quiere oír, luego lo que la gente quiere creer, después todo lo demás, y finalmente está la verdad.” Cada quien puede relacionar esta información como quiera, para decir que no hay nada, para decir que si hay pero no es tan grave, para decir que es mortal y grave; y lo puede hacer porque en la vida no hay verdades absolutas, sino que la vida, la justicia y la verdad son una perspectiva; cada quien decide si quiere ver con el sustento del estómago o con la inteligencia, una vez que investigó, indagó y constató, y no se quedó con lo que le dan prácticamente digerido.

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José Luis Eloy Morales Brand

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