Opinión

Desigualdad en educación/ Matices

La semana pasada; en este espacio, escribimos sobre las desigualdades como el gran reto del sistema-muñecos. Desde mi visión, la desigualdad más urgente a atender es la de la educación. Aunque ya vimos con datos que en una familia un padre o una madre con licenciatura o posgrado aumenta probabilidades de que un hijo o hija haga lo propio, no solo se trata de garantizar esas oportunidades desde el nicho familiar, sino que son cambios estructurales fundamentales. 

La ciencia lo ha dicho: los primeros años educativos son los más importantes, donde las y los niños desarrollan habilidades, aptitudes y valores que les permiten apropiarse del conocimiento de manera positiva. Si la primera educación es buena, las posteriores tienen más probabilidades de ser exitosas, si la primera educación es de baja calidad, las posteriores tienen menos probabilidad de provocar el impacto esperado. Sin embargo, en México, la mejor educación preescolar es privada. Es ahí cuando los patrones de desigualdad se siguen repitiendo, es decir, quienes tienen acceso a la mejor primera educación son los más ricos. Hagan auto reflexión, cada quien en su propia ciudad, y pensemos en el mejor centro de educación preescolar, la mayoría comprobarán mi dicho, claro, siempre hay excepciones sino no habría regla o argumento válido. 

El Estado ha hecho acciones para fortalecer la educación preescolar pública, las mejores escuelas normales para maestros y maestras son públicas, las estancias, guarderías y preescolares públicos subsidiados por sistemas gubernamentales a para garantizar la equidad, son la prueba, sin embargo, no es suficiente. ¿Por qué las mejores instalaciones y programas educativos son privados? Es la reproducción de un sistema, donde el capital es lo esencial, donde el dinero es lo central. Consecuencia, también de la evasión fiscal y la deficiencia de recaudación o de la desigualdad económica. El Estado debe subsidiar los mejores centros de educación preescolar, el modelo británico podría ser un ejemplo. Pero claro, el modelo británico va acompañado de un modelo de seguridad social donde las y los mejores maestros no deben preocuparse por salud y educación de sus hijos o por la seguridad o movilidad. 

Algo similar ocurre con la oferta sobre actividades deportivas, artísticas y culturales extracurriculares: la mayoría de estas ofertas se realizan en el ámbito privado, se debe reforzar una política de Estado con programas públicos de este tipo: por ejemplo una de las políticas ejemplares en Jalisco son las Escuelas de Ballet públicas en Tlajomulco o en Guadalajara, es inadmisible que el acceso al arte y la cultura sea delimitado por la clase económica. No solo hablando de estas actividades extracurriculares sino de los eventos artísticos y culturales que no son para todos. Pero ese es otro tema, hablando del desarrollo educativo, este tipo de actividades son esenciales para el desarrollo y no vemos el problema con la dimensión que se merece. Pensemos en una familia que tiene la posibilidad de que un padre o madre acompañe al menor a su clase de fútbol, de pintura, de piano o de ballet, imaginemos a esa familia: para que esto ocurra necesariamente ese miembro adulto necesita tener espacios por la tarde libres, lo que se refleja en una actividad laboral flexible o nula. En este país, ¿cuáles familias pueden tener el lujo de que un solo miembro trabaje? La minoría: la desigualdad se reproduce hasta en el acceso a estas actividades. 

Aunque solemos ignorar el descanso y la recreación como una actividad fundamental para el desarrollo educativo y la formación. Debemos entender que es una actividad sustancial para la infancia y la educación. Sin embargo, muchas ciudades diseñan sus parques y espacios públicos conforme a la distribución de la riqueza, y esa tragador es enorme: pensemos en las áreas verdes más grandes las ciudades: ya se ha investigado y son los campos de golf, espacios que regularmente son privados y de difícil acceso para los más pobres. Con esto no digo que deberíamos expropiarlos pero sí pensar en un modelo de dignificación de los espacios públicos de todos, de hacer parques más seguros, bellos, verdes y accesibles en todas las zonas de la ciudad y hacer una política pública para todos de recreatividad; lo que hacen distintas ciudades de cerrar las calles un día a la semana de toda la ciudad sin distinción para andar en bicicleta es un ejemplo, son esos oasis, donde todos sin distinción económica, disfrutamos espacios de recreación haciendo nuestra la ciudad. 

Y estos mismos patrones se repiten en el sistema educativo a lo largo de las etapas de la vida, me centré en la primera educación por considerar que es la esencial, sin embargo, si vamos al modelo de la educación básica, la media o la superior podemos encontrar que el patrón se repite. La desigualdad es el valor público que nos está definiendo como sociedad moderna, y es también el gran problema mundial que todos reconocemos, analizamos pero nos resignamos a padecer o a ser beneficiarios.

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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