Opinión

El enfermo imaginario/ Análisis de lo cotidiano

El 17 de febrero de 1673 murió en el escenario el escritor y actor Jean Baptiste Poquelin mejor conocido como “Moliere”. Estaba representando a Argán un hombre hipocondríaco que es mantenido aparentemente enfermo por varios médicos y un boticario ya que ven en él a una fuente interminable de ingresos. Es una típica comedia de enredos, con enamorados, engaños, intrigas y final feliz. Es considerada una obra maestra de la literatura teatral picaresca por su ingeniosa trama, su fino lenguaje y las hermosas frases, poemas y canciones que forman parte de la obra. Desde entonces a la fecha se le considera como la mas bien estructurada crítica contra los médicos, tanto los académicos como los charlatanes que abusan de la confianza de sus pacientes, haciéndoles creer enfermos y manteniéndoles con uso constante de medicinas y otros procedimientos. En la obra el Dr. Purgón cura siempre a base de lavativas. Casi tres siglos y medio después la realidad no ha cambiado mucho. Actualmente en México y en varios países del mundo abundan los médicos. Solamente en nuestro país existen 70 escuelas de Medicina que cada año egresan a más de cinco mil nuevos médicos. Todos ellos ingresan al mercado profesional y quieren vivir de la profesión que tantos años les costó. Ya que la Medicina es la carrera universitaria más larga con siete años de duración. Solo que no todos los médicos egresados tienen las mismas habilidades y destrezas. Seguramente egresarán algunos hábiles cirujanos, perspicaces internistas y talentosos especialistas de las mas de cincuenta áreas que existen. Pero también habrá muchos que a pesar de haber concluido la carrera y haber obtenido el título, no son buenos médicos. Los pacientes acudirán a sus consultorios una o dos veces y al convencerse de que no son acertados dejarán de visitarlos. El médico entonces buscará una “especialidad” o, aunque sea una “subespecialidad” con la cual atraer clientela. Surgen entonces los charlatanes. Tal como lo evidenciaba Moliere, que en su tiempo desenmascaró a los falsos farmacéuticos, al día de hoy una gran cantidad de sanadores mágicos, que, a base de imanes, toques eléctricos, vitaminas, medicinas milagrosas que ya no son pócimas como antaño sino tabletas o soluciones inyectables en presentaciones elegantes, con espectaculares nombres en inglés o alemán, pero igualmente inútiles. Han aparecido hasta “Especialidades” ficticias tales como la Medicina Bio-Neuro-Emocional, la Iridología, la Terapia Urinaria y muchas más. Lamentablemente la Ley General de Salud del Estado de Aguascalientes. lo permite ya que en el Capítulo XVII Art. 226 reconoce como Medicinas Alternativas, algunos conceptos vagos e indefinidos como Medicina Naturista, Terapias de Sanación, y otras. Y para colmo, no existe una legislación que detecte y sancione a quienes ejercen estas pseudo profesiones. Afortunadamente también existen universidades serias y prestigiadas que ofrecen las reales y verdaderas especialidades. Todo ello con la intención de contar cada vez menos con enfermos imaginarios y con médicos falsarios.

 

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Héctor Grijalva

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