La revolución de las mujeres/ La columna J  – LJA Aguascalientes
25/09/2020


El feminismo no se basa en odiar al hombre, es luchar contra la absurda distinción entre géneros, Robert Webb.

La nueva revolución es la revolución de las mujeres, sin duda alguna, es un movimiento que está tomando fuerza y mayor proporción en México y en todo el mundo. Las principales causales de este movimiento que aglutina a todas las mujeres es debido a que por mucho tiempo existió una opresión física, psicológica, política y económica bajo el yugo del dogma social que hemos arrastrado como sociedad durante mucho tiempo.

Mucho se dice sobre si el movimiento es radical, particularmente creo que debe de ser radical, es decir, vivimos en uno de los países con mayores feminicidios, en donde el actual gobierno y muchos que le antecedieron no hicieron absolutamente nada, pero algo que es claro, es que las injusticias tienen su antítesis hasta que un grupo de personas levanta la voz tan fuerte, que comienzan a ser escuchadas. Es la nueva voz que clama sed de justicia ¿Quién dijo que las mujeres eran más débiles, quién dijo que su lugar era en la cocina, o que estaban destinadas a la opresión o al abuso?

La autora Alice Walker expresa en su libro titulado “El color púrpura”, una reseña a modo de un diario íntimo sobre la vida de una mujer que es expuesta a la adversidad del contexto social de los años 1900, en una sociedad conservadora norteamericana, si analizamos la referencia histórica de hace más de 100 años, podremos ver grandes coincidencias. La tendencia liberal de nuestros días nos invita a la reflexión, pero al mismo tiempo a la acción. No se puede pensar en una sociedad ordenada y justa, si primeramente no existe la disposición por renovar los conceptos y entender los cambios sociales, del mismo modo no puede existir una lejanía o una venda que nos ciegue a la realidad de la justicia. 

Datos refieren que el feminicidio ha alcanzado proporciones alarmantes en México, es una triste realidad. Se estima que en los últimos 25 años ocurrieron más de 35 mil defunciones de mujeres con presunción de homicidio. La violencia contra las mujeres no ocurre exclusivamente en el ámbito de las relaciones de pareja: tan sólo en el último año reportado, 15.5% de las mujeres de 15 años y más fue víctima de violencia por parte de un desconocido, vecino o amigo; 3.4% padeció violencia perpetrada por algún familiar distinto a la pareja, y 1.0% reportó haber vivido violencia por parte de un profesor o compañero de la escuela (mexico.unwomen.org).

Es lamentable que tengan que suceder tragedias como la de Fátima, para que como sociedad tengamos que tomar cartas en el asunto, el devenir de la historia refiere que cuando existe una opresión la consecuencia será un movimiento de mucha fuerza. 

Lo más revolucionario que una persona puede hacer es decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo, Rosa Luxemburgo.

Es un momento histórico en donde se deben vislumbrar bríos de cambio y sed de justicia. Cada mujer representa a la madre que nos dio la vida, cada mujer representa a nuestra pareja y a nuestras hermanas, cada mujer es una parte muy importante de nuestra familia y de la sociedad, las verdades siempre incomodan, y esto es porque contiene elevadas dosis de conciencia. Lo emblemático de este movimiento y esta revolución no debe prestarse a la tergiversación de ser pretexto para expandir más odio, no se puede perder de vista la esencia, en la medida de lo posible evitar convertirnos en lo que tanto detestamos. 

En este tipo de situaciones es normal que se clarifique en que no es momento de buscar culpables, sino de hacernos responsables, de aportar en lo que se pueda, y después aún más. Las mujeres están en su derecho, y como sociedad tenemos la obligación de cambiar y ser mejores. No solo se busca la igualdad, se busca el equilibrio, se busca la pertinencia.

Las mujeres de nuestro México se están organizando para que el próximo 9 de marzo exista una reseña que busca esclarecer un problema que ha llegado a su límite, es momento de frenar la violencia desatada, pero también es momento de respaldar a las mujeres.

In silentio mei verba. La palabra es poder.

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