Mano negra/ De imágenes y textos - LJA Aguascalientes
02/10/2022

Mano negra o la mano que mece la cuna, ya sabe, las frases le sobran al burócrata que despacha desde Palacio, los hechos quedan plasmados en las páginas del día a día que con el tiempo serán historia. Cómo será recordada esta administración, la autodenominada 4T, la esperanza para muchos, el más de lo mismo para otros, no lo sé, estimado lector, aún le faltan unos años para oficialmente terminar el mandato, salvo que modifiquen la constitución y se permita la reelección, no sabemos a ciencia cierta cuáles son los planes de este gobierno, pero mientras tanto, creo que nadie puede negar que el gobernar una nación no es fácil ni se logra a través de ocurrencias jocosas, mucho menos sin una estrategia definida. Hoy ya hace crisis el conflicto en la máxima casa de estudios, un problema que viene creciendo con el tiempo y que apelando a la autonomía de la Universidad Nacional Autónoma de México el actual gobierno (cuando le conviene) observa desde la barrera.

Las instituciones de educación superior en nuestro país, sobre todo las públicas obedecen a un modelo despolitizado, neutro por su origen; son unidades donde se genera el conocimiento no sólo en la ciencia y tecnología, también en las ciencias sociales, la cuna de grandes pensadores y doctrinas que claro que han cambiando el rumbo de la nación pero siempre con un discurso apolítico, como un currículo oculto en los planes y programas de estudio que dictan la formación en las facultades de la UNAM, esto que Imanol Ordorika del Instituto de Investigaciones Económicas de esta casa de estudios identifica como la tradición universitaria mexicana. Sin embargo, en todas las administraciones y por lo que estamos observando esta no es la excepción, el gobierno en turno se encarga de detonar un discurso que condena los problemas al interior de la institución y pretende vulnerar su autonomía pues estos hechos son tachados como procesos indeseables ajenos, pero blanco de criticas sobre la incapacidad de la rectoría por solucionarlos, es decir conflictos ajenos a la universidad y que deben erradicarse pero no existen los medios ni la estrategia interna para poder solucionarlos; y bajo esa premisa el gobierno en turno toma cartas en el asunto. 

Definitivamente esto no es nuevo, el libro de Javier Mendoza Rojas, Los conflictos de la UNAM en el siglo XX identifica por lo menos 8 momentos álgidos, por la naturaleza de sus relaciones con el Estado y el comportamiento de la sociedad; desde la primera aproximación a una institución de educación superior autónoma con Justo Sierra en 1910, en la época revolucionaria pasando por la emergencia de Estado populista en 1917; las luchas por la autonomía en 1929, el debate que se generó para identificar el materialismo histórico y la libertad de cátedra en 1933, también hace mención del conflicto con la administración cardenista, sobre todo porque en su momento no existió vínculo de unidad entre el proyecto de nación del General y la “visión conservadora” de la universidad, para posteriormente reencontrarse en la llamada “época de oro” universitaria en los años cuarenta aquella que detonó la Ley Orgánica de 1945 insertado en el milagro mexicano, el movimiento de los camiones y la solidaridad con los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, la caída del Rector Chávez hasta llegar a la administración de Gustavo Díaz Ordaz, definitivamente el conflicto más cruento y devastador en la historia del gobierno y la máxima casa de estudios, sin duda un crimen de Estado.

Tampoco podemos olvidar los conflictos sindicales y administrativos, y el Consejo General de Huelga en 1999 y 2000 entre otros momentos que ha pasado la UNAM a lo largo de este nuevo siglo; pero ahora, la realidad es otra, el gobierno es otro y los hechos marcan una tendencia del comportamiento de los involucrados que no deja claro cuál es la petición, al inicio recordará que las protestas fueron por acoso sexual en algunas preparatorias, pero ahora dicha denuncia ha quedado en el olvido, la situación la han tornado delicada, cada vez son más los paros laborales en algunas escuelas y la toma de la torre de Rectoría en Ciudad Universitaria obliga a tomar cartas en el asunto; ante los hechos don Andrés se pronunció porque se resuelvan los conflictos pero afirma que “hay mano negra” en las manifestaciones, en especial por los encapuchados.

“Yo espero que se resuelvan los problemas en la UNAM, no hay condiciones para llevar a cabo un movimiento que paralice la universidad, no es la situación del 68, del autoritarismo, ni posterior al 68, cuando esta toma de la universidad… Además, nada de capuchas, con todo respeto. Un luchador social debe dar la cara y no aportar por la violencia…siento que hay mano negra, porque siempre hay quienes mueven la cuna y hay que lamparearlos para que no anden ahí en el sótano, ojalá y se resuelvan las cosas”.

Estoy completamente de acuerdo con el señor que despacha desde el Zócalo capitalino, nada más yo le recomendaría usar casco para soldar o unos lentes oscuros súper polarizados no se vaya a lamparear él solito, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, así como el Instituto Politécnico Nacional tuvieron en 2019 una reducción entre 1.03 y 3.43 por ciento, respecto al subsidio federal recibido en 2018, según el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación de 2019, presentado por 4T; sin embargo se destinaron más de mil millones de pesos a las Universidades para el Bienestar Benito Juárez, los cuales hasta el 5 de noviembre del año pasado era un misterio el cómo se ejercieron por parte de la Secretaria de Educación Pública SEP(sí es que así hubiera sido). La revista Expansión solicitó información a dicha secretaría, la cual respondió que en 2019 no se gastó ningún peso destinado para esa encomienda y que los recursos fueron transferidos al nuevo Organismo Coordinador de las Universidades Benito Juárez, el cual fue creado el 30 de julio de 2019, sin embargo, el primero de septiembre en su informe “baño de pueblo”, el señor presidente dijo que ya están operando 100 planteles donde estudian 39, 170 jóvenes; qué chulada, ¿no cree?, le digo que se ponga sus lentes oscuros no se vaya a auto-lamparear, bajo la premisa que no todos entran a las universidades autónomas, entonces creó su propia red de instituciones de educación superior patito para un pueblo bueno, pero patito, en una nación que va hacia el desarrollo y la igualdad social… pero patito. La bronca no es esa, ¿dónde está la lana?

Por la autonomía de las instituciones de educación superior, por nuestros jóvenes, por nuestro futuro; jefe, deje ya el atole porque sus dedos ya se hicieron arrugados. 

 

[email protected] | @ericazocar


 


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