Opinión

Nuevas veredas/ Debate electoral

Quizá usted no lo sabe, pero estamos en vísperas de la reconfiguración de una de las instituciones más sólidas en lo que se refiere a la consolidación de la democracia no solo en el país, y me refiero al Instituto Nacional Electoral, quien a principios de abril verá a cuatro de sus once miembros ser sustituidos por un igual número de nuevos Consejeros, lo cual en si mismo no resultaría trascendente de no ser por dos factores que inciden en el procedimiento: un gobierno de mayoría encabezado por Morena y el inicio de los trabajos del proceso electoral 2020-2021.

Empezando por este último, nos encontramos de frente a un escenario en el que por primera vez en la historia política reciente, en todo el país saldremos el primer domingo de junio de 2021 a elegir a su diputada o diputado federal, y en concurrencia, alguna autoridad local: gubernatura, presidencias municipales, regidurías, sindicaturas o diputaciones locales. Aún con el antecedente del proceso 2017-2018 donde estuvo en juego la elección presidencial y 30 entidades del país con elecciones locales, nunca se había visto una elección de tal magnitud, tanto por la totalidad de los cargos a elegir, como por el número de potenciales votantes, que a la fecha suman ya más de noventa millones de ciudadanos en Padrón Electoral.

El INE, además de organizar la elección federal con lo que ya de por sí ello conlleva, es quien marca la pauta a los institutos locales electorales, en tanto la estandarización de los procedimientos; de ahí que el trabajo a realizar desde ahora y hasta octubre de este año sea importantísimo y de trascendencia no sólo federal, sino para cada entidad del país. Y si bien, el trabajo operativo definitivamente se realiza por el personal del INE que depende del Consejo, en los once Consejeros y Consejeras recae, además, el fino trabajo político que se realiza acuerdo tras acuerdo que se vota en esa mesa.

En cuanto al gobierno de mayoría Morenista, fue turno de las y los Senadores las designaciones de Embajadores, una Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en donde mostró no solamente que tiene el poder, sino que lo ejerce. Esta designación del Consejo General del INE recae en la Cámara de Diputados. Ahora bien, precisamente por ser la elección de la máxima autoridad nacional en materia electoral, se requiere un proceso de designación en el que, sin desconocer el ingrediente político, asegure que llegan los mejores perfiles ciudadanos, y no necesariamente que se refleje una supuesta correlación entre la mayoría política y los espacios a ocupar en la mesa del Consejo.

Pamela San Martín, Marco Antonio Baños, Enrique Andrade y Benito Nacif serán quienes terminen su encomienda para dar paso a 4 nuevos integrantes que se integrarán a un Consejo en funcionamiento. El autobús está en camino desde hace 30 años y no se va a parar ni un instante para que, con calma, los nuevos integrantes tengan su periodo de adaptación. Será importante prever que la curva de aprendizaje, indispensable cuando se renueva un órgano colegiado, será con la maquinaria electoral funcionando a toda marcha, y en donde los que se quedan, con la experiencia adquirida, puedan proveer a quienes se integran de las herramientas necesarias para que sea lo más tersa posible esta nueva aventura.

Precisamente, el legislador contempló una renovación parcial y escalonada de las y los Consejeros, con el fin de que no se perdiera la experiencia ganada en los años de trabajo, como sucedía anteriormente cuando se renovaba la totalidad de los miembros del Consejo. Así también, se han establecido ciertos parámetros de selección que, hasta la más reciente renovación en 2017 se han respetado, y estos incluyen que quienes finalmente integren el Consejo demuestren, obviamente desde su calidad de aspirantes, un trabajo previo en cuestiones electorales, ya sea en la operatividad de la organización electoral, o integrando cuerpos colegiados en la materia, y la ausencia de militancia en alguno de los partidos políticos, base esencial del trabajo imparcial del Consejero.

¿Qué nos viene en el futuro próximo? Esperar que la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados federal afine el procedimiento que, en esencia, deberá de ser ágil por el tiempo que resta para la designación. Inscripción de aspirantes, evaluación documental de los aspirantes, la elaboración de algún ensayo y entrevistas ante varias comisiones plurales en su integración son las etapas más socorridas en asuntos como el que nos ocupa. Y sí, nos ocupa, o al menos debiera de hacerlo, para poner énfasis en los nuevos perfiles de quienes regularán desde el Consejo las nuevas veredas por las que habremos de transitar en el constante perfeccionamiento de nuestra democracia.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

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