Sociedad y Justicia

¿Qué tan felices somos los mexicanos? Bajó .1 el índice de satisfacción de la vida

Para enero de 2020, el promedio de satisfacción con la vida en general reportó una calificación de 8.3, ubicándose una décima por debajo del nivel de enero de 2019 y una décima por encima del registrado en igual mes de 2018

Los hombres alcanzaron un nivel de satisfacción superior al de las mujeres: 8.4 frente a 8.3 

Bajó el nivel de bienestar en seguridad. A la pregunta ¿Qué tan satisfecho está con su seguridad ciudadana?, en enero de 2020, la población adulta respondió, en promedio, un valor de 5.2, dos décimas menos que en enero de 2019, es decir 2.4

También bajaron una décima el estado de salud con un valor de 8.4 puntos; el nivel de vida con 8.2; el vecindario con 7.9; el tiempo libre 7.7

 

El Inegi dio a conocer los resultados del módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE) con información al mes de enero de 2020. El objetivo de los módulos BIARE consiste en captar las dimensiones del bienestar subjetivo que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recomienda dar seguimiento por parte de las oficinas nacionales de estadística de los países miembros. El Módulo BIARE Básico, acompaña a la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (ENCO) y ofrece información representativa del conjunto de la población adulta concentrada en 32 ciudades del país. Durante el primer mes de este año, en una escala de 0 a 10, la población adulta urbana califica, en promedio, en 8.3 la satisfacción actual con su vida; una décima menos que la calificación reportada en el mismo mes del año anterior, cuando se ubicó en 8.4. 

  1. Satisfacción con la vida 

El primer aspecto del bienestar subjetivo a valorar es la satisfacción con la vida. Para ello, se solicita a la persona entrevistada que otorgue una calificación a la pregunta ¿qué tan satisfecho se encuentra actualmente con su vida? Para obtener una respuesta el informante cuenta con apoyo de una escala visual que consta de distintos matices de un color, ordenados de menor a mayor, y acompañados de números que van de 0 hasta 10, donde 0 significa total insatisfacción y 10, totalmente satisfecho. Así, para enero de 2020, el promedio de satisfacción con la vida en general reportó una calificación de 8.3, ubicándose una décima por debajo del nivel de enero de 2019 y una décima por encima del registrado en igual mes de 2018 (gráfica 1). En cuanto a las diferencias según el sexo de los informantes, en promedio, los hombres alcanzaron un nivel de satisfacción superior al de las mujeres: 8.4 frente a 8.3 (gráfica 1)

En enero del presente año, los jóvenes de 18 a 29 años, junto con el grupo de edad de 30 a 44 años, declararon mayor satisfacción con la vida, al promediar ambos 8.5; sin embargo, hay diferencias al interior de uno y otro según el sexo: entre los más jóvenes, los hombres se encuentran más satisfechos, en promedio, que las mujeres de su edad; por el contrario, en el de 30 a 44 años, las mujeres reportan mayor nivel de satisfacción que los hombres. El nivel de satisfacción desciende entre los grupos de mayor edad sin diferencias según el sexo, registrando 8.2 en el rango de 45 a 59 años, y 8 en la población de 60 y más años.

  1. Dominios de satisfacción 

En referencia a la satisfacción con aspectos específicos, los tres ámbitos que en enero de este año presentan la calificación más baja son la satisfacción con la seguridad ciudadana, el país y la ciudad, orden que persiste si se observan los resultados del año anterior (enero de 2019). A la pregunta ¿Qué tan satisfecho está con su seguridad ciudadana?, en enero de 2020, la población adulta respondió, en promedio, un valor de 5.2, dos décimas menos que en enero de 2019. Por su parte, la satisfacción con el país se ubicó en 6.9, y la satisfacción con la ciudad, observó un promedio de 7.3. Tomando en cuenta la valoración de todos y cada uno de los dominios de satisfacción, entre los meses de enero de 2019 y enero de 2020, disminuyó la calificación que la población otorgó a los siguientes rubros: satisfacción con su salud, nivel de vida, vecindario y tiempo libre, todos en una décima; mientras que la valoración con la seguridad ciudadana descendió dos décimas (cuadro 1).

Al observar la diferencia en el promedio reportado en enero de 2020, menos el promedio en enero de 2019, pero ahora entre hombres y mujeres por separado, la diferencia más notoria, en este caso negativa, se dio en la satisfacción con su seguridad ciudadana por parte de las mujeres (-0.3). En el caso de ellas, también hay una diferencia negativa, de una décima, en la calificación que otorgan a su ciudad, su vecindario y a este país; mientras que existe una diferencia positiva en la satisfacción con su vivienda y en qué tan satisfechas están, en promedio, con la actividad principal que realizan (trabajar, quehaceres del hogar, estudiar, cuidar o asistir a su familia). 

 

En el caso de los hombres, entre 2019 y 2020, se redujo en una décima la calificación promedio respecto a qué tan satisfechos se encuentran con el tiempo del que disponen para hacer lo que les gusta (tiempo libre), al igual que el nivel de satisfacción con su vecindario y su seguridad ciudadana (gráfica 3).

Comparando los cambios entre las poblaciones que en enero de 2019 formaban parte de cierto grupo de edad y quienes en enero de 2020 forman parte de ese grupo de edad, la mayor disminución de satisfacción (-0.4), se presentó en el grupo de 30 a 44 años; ello en relación con su seguridad ciudadana (cuadro 2). En referencia a la satisfacción con aspectos específicos asociados a esferas más personales, quienes en enero de 2020 se ubican en el grupo de 45 a 59 años de edad reportan —respecto a la población que en 2019 se ubicaba en ese grupo de edad— una diferencia negativa de dos décimas en el nivel de satisfacción con el tiempo de que disponen para hacer lo que les gusta (tiempo libre) y con la actividad principal que realizan (cuadro 2). 

  1. Distribución de la población por rangos de satisfacción 

La distribución de la población según el nivel de satisfacción en una escala de 0 a 10 se agrupa en cuatro rangos: cuando califica su satisfacción con algún valor de 0 a 4, la población se considera como “insatisfecha”; con 5 o 6 se considera “poco satisfecha”; con 7 u 8 “moderadamente satisfecha” y, con 9 o 10, “satisfecha”. Los datos para enero de 2020 señalan que, entre la población adulta urbana, 1.3% se colocó en el extremo más bajo de satisfacción con la vida en general; en el siguiente rango, poco satisfecha, se situó 7.5%; un 42.9% se reportó moderadamente satisfecha con su vida en general; en tanto que 48.3% quedó ubicada en el rango de valoración más alto, es decir, satisfecha con su vida. De acuerdo con los dominios de satisfacción, el que concentra el mayor porcentaje de población satisfecha fue relaciones personales (61.8%); mientras que 33.6% se encontraba moderadamente satisfecha con este dominio, acumulando 95.4 por ciento. La actividad u ocupación que se realiza es otro dominio en el que se ubicó un importante porcentaje de población que lo aprueba (92.4%): un 33.1% como moderadamente y un 59.3% como satisfecha. En contraste, el dominio que concentra el mayor porcentaje de población insatisfecha fue la seguridad ciudadana (26.8%); además, 39.4% indicó estar poco satisfecha con este dominio, lo que acumula 66.2% de población cuya satisfacción con la seguridad no es mayor a 6 en una escala de 0 a 10. Respecto a la satisfacción con el país, 35.2% de la población se encontró insatisfecha (9.4%) o poco satisfecha (25.8%). Tomando como referencia enero de 2019, el porcentaje de población que declaró estar insatisfecha con su país aumentó de 8.3% a 9.4%, no obstante, en el otro extremo, también se incrementó el porcentaje de los satisfechos de 19.3 a 20.9 (cuadro 3). 

  1. Eudemonía 

El segundo aspecto del bienestar subjetivo es la fortaleza de ánimo y sentido de vida o eudemonía. Para medir dicho aspecto, se pregunta a la persona entrevistada qué tanto se identifica con ciertos enunciados. Para ello, se solicita que califique el grado de identificación en una escala de 0 a 10, donde 0 significa que está en total desacuerdo y 10 en total acuerdo. Los primeros nueve enunciados del cuadro 4 son de valencia positiva, es decir, mientras más considera la persona que aplican en su vida, se desprende una señal de mayor fortaleza de ánimo; por su parte, el último enunciado es de valencia negativa, de modo que entre más acuerdo con que el enunciado aplica en su vida, se infiere menor eudemonía. Este conjunto de resultados muestra que, entre enero de 2019 y enero de 2020, dos enunciados de valencia positiva presentaron un crecimiento: soy una persona afortunada, y soy libre para decidir mi propia vida. Tres enunciados de valencia positiva se mantuvieron sin cambios: tengo un propósito o misión en la vida; el que me vaya bien o mal depende de mí; y me siento bien conmigo mismo; mientras que cuatro disminuyeron: lo que hago en mi vida vale la pena; tengo fortaleza frente a las adversidades; soy optimista con respecto a mi futuro; y la mayoría de los días siento que he logrado algo. En tanto que se redujo el único enunciado de valencia negativa que aparece al final del cuadro 4: cuando algo me hace sentir mal me cuesta volver a la normalidad.

Entre enero de 2019 y enero de 2020, las mujeres no presentaron mejora en alguno de los enunciados de valencia positiva; en cambio, mostraron una disminución en cuatro enunciados positivos: tengo fortaleza frente a las adversidades, lo que hago en mi vida vale la pena; soy optimista con respecto a mi futuro, y la mayoría de los días siento que he logrado algo. Sin embargo, se dio una caída del único enunciado de valencia negativa. Por su parte, los hombres reportaron un aumento en sólo dos enunciados de valencia positiva: Soy libre para decidir mi propia vida, y soy una persona afortunada; y una reducción en el enunciado lo que hago en mi vida vale la pena: El resto no observó diferencias en el periodo en cuestión (gráfica 4).

  1. Balance anímico El tercer aspecto relacionado con el bienestar subjetivo es el balance afectivo o anímico. Para aproximarse a él, se pide al entrevistado determine, en una escala de 0 a 10, qué tanto predominaron, el día anterior a la entrevista, estados anímicos positivos y negativos. El balance es el resultado de restar a los puntajes en los estados anímicos positivos, los puntajes en los estados anímicos negativos; de modo que los valores finales del balance pueden situarse en una escala con un recorrido que va desde -10 hasta +10 (ver la sección de aspectos metodológicos). Una vez establecido lo anterior, en el cuadro 5 se muestra que el promedio del balance anímico general es positivo en enero de 2020 (6.5), una décima mayor que la del año anterior (6.4). En el primer mes de este año el balance específico más alto se alcanzó en la dicotomía enfocado o concentrado vs. aburrido o sin interés en lo que hacía (7.1), una décima por arriba del nivel mostrado un año atrás. Los promedios más bajos se presentaron en la oposición con vitalidad vs. sin vitalidad (5.5) que además retrocedió -0.2; mientras que el balance tranquilo vs. preocupado o estresado aumentó 0.1; el balance buen humor vs. mal humor se incrementó tres décimas; por su parte, emocionado o alegre vs. triste o deprimido se mantuvo con relación al año anterior.

 

Más allá de los balances y considerando, por separado, en escala de 0 a 10, los distintos estados anímicos positivos por una parte y los negativos por la otra, en enero de este año el conjunto de estados positivos promedió 7.8, manteniéndose en el mismo nivel que en igual mes del año anterior, ello frente a un promedio de 1.3 de los estados negativos que disminuyen una décima conforme a lo reportado en enero de 2019 (cuadro 5). 

Con relación a la diferencia entre enero de 2019 y enero de 2020, por grupos de edad, se observa que el balance anímico general del primer grupo, que abarca la población de 18 a 29 años, aumentó cuatro décimas, mientras que el grupo de 30 a 44 años fue mayor en dos décimas; en contraste, el grupo de 45-59 años descendió su balance anímico general en dos décimas y el grupo de 60 y más años no mostró cambio. La mayor diferencia positiva se dio en el contraste enfocado vs. aburrido o sin interés en lo que hacía en la población de menor edad (18 a 29 años), mientras que la mayor caída en balances se detectó en el contraste con vitalidad vs. sin vitalidad con cuatro décimas en la población de 45 a 59 años. 

De enero de 2019 a enero de 2020 las mujeres presentaron un aumento en el promedio de balance anímico general, así como en cuatro de los cinco balances específicos; y, al igual que los hombres, mostraron un descenso en el caso del balance con vitalidad vs. sin vitalidad. También los hombres registraron un aumento en dos balances específicos: enfocado vs. aburrido o sin interés en lo que hacía, y tranquilo vs. preocupado o estresado (gráfica 5).

  1. Distribución de la población por rangos de balance anímico 

Para apreciar la distribución de la población se establecen tres rangos. En el primero se ubican todos los individuos que mostraron un balance negativo, es decir, aquellos que declararon que los estados negativos predominaron en su ánimo la mayor parte del día anterior a la entrevista; en el segundo rango se ubican quienes tuvieron un balance entre 0 y 5; y, en el tercer y último rango, los que presentaron los balances más altos con una clara predominancia de los estados anímicos positivos. Lo primero que destaca el cuadro 7 es que, en enero de 2020, 3.6% de la población adulta urbana se situó con un balance negativo, 20.5% en un balance ligeramente positivo y 75.9% en un balance inequívocamente positivo. En cuanto a balances específicos, en enero de este año, el contraste de buen humor vs. de mal humor es el que registró menor porcentaje de población con balance negativo (2.9%) mientras que el mayor porcentaje de individuos en ese mismo rango correspondió a la dicotomía con energía o vitalidad vs. cansado o sin vitalidad (5.2%). Por su parte, en el rango positivo más alto, el balance concentrado o enfocado vs. aburrido o sin interés en lo que se estaba haciendo presentó la mayor proporción poblacional (76.5%). 

El Bienestar subjetivo y la confianza del consumidor 

Como ya se ha apuntado, el módulo BIARE Básico acompaña a la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (ENCO), que llevan a cabo de manera conjunta el INEGI y el Banco de México en 32 ciudades del país (una por entidad federativa), lo que permite generar indicadores de coyuntura relacionando ambas fuentes de información. El cuadro 8 muestra los valores del Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) según sus cinco componentes (columnas), por nivel de satisfacción y balance anímico de la población (renglones). Cabe subrayar que, al ser de mayor utilidad para el propósito de esta nota, se reportan los resultados del Indicador de Confianza del Consumidor (en niveles). Así, en el cuadro 8 se observa que, durante enero de 2020, en general, existía una relación positiva entre el indicador de confianza del consumidor y el rango de satisfacción en el que se ubica la persona, de manera que, a mayor nivel de satisfacción con la vida (renglones), le acompaña un mayor valor absoluto del ICC y sus componentes (columnas).

Las gráficas 6 y 7 permiten visualizar cuáles son los componentes más consistentes en incrementar su valor conforme más alto sea el nivel de satisfacción con la vida (gráfica 6) o el balance anímico (gráfica 7).

Inegi

 

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