Terán vence a Napoleón III (1)/ Cátedra - LJA Aguascalientes
01/12/2021

Para comprender cabalmente las circunstancias en que Jesús Terán se desenvolvió durante su misión en Europa después de ser ministro del presidente Comonfort y luego de Benito Juárez, es conveniente que veamos los antecedentes geopolíticos de México y de América Latina en relación con las potencias del siglo XIX, especialmente en lo que se refiere a la relación que existe entre la manipulación de la deuda externa y los atentados a la soberanía de las naciones.

En 1500, España se había constituido en el primer imperio moderno del mundo al destruir las culturas americanas y apoderarse de sus territorios y recursos.

1781. Tres siglos después, entre los impulsores de la independencia de las colonias americanas que la corona española mantenía sometidas desde México hasta la Tierra del Fuego tuvimos al venezolano Francisco de Miranda, quien propuso que lucháramos juntos y que una vez libres, constituyéramos una unión fuerte de naciones que impidiera ser pasto de nuevas conquistas por parte de las potencias de la época; con ese propósito procedió a establecer una organización solidaria entre los liberales de nuestros países y los de Europa, empezando por Inglaterra.

1805. Inglaterra se convirtió en el segundo imperio moderno al arrebatarle el cetro a España, cuando destruyó la flota conjunta de España y Francia en Trafalgar. Y de 1808 a 1814 Napoleón invade España.

Esto animó a los insurgentes a iniciar las guerras de independencia en algunos de nuestros países. La lucha fue muy dura y prolongada contra los ejércitos bien armados y disciplinados de España. Cuando aquél esfuerzo liberador de cada uno de nuestros países, separados, parecían naufragar, el venezolano Simón Bolívar recuperó el impulso para reanudarla con más fuerza, recuperando la idea de Miranda de organizar la primera confederación de repúblicas de la historia, mediante su famosa Carta de Jamaica de 1815.

Las potencias europeas se empezaron a preocupar dado el caso de que aquella confederación se llevase a cabo, porque automáticamente nos convertiríamos en la mayor potencia de todas; pues si bien ellas eran las más avanzadas desde el punto de vista tecnológico, el continente europeo completo no poseía tanta extensión, población ni riquezas comparado con la región hispanoamericana, sobre todo ante la probabilidad de que Brasil se incorporara para convertirla en potencia iberoamericana.

Pero quien más se preocupó fue la potencia en ciernes que era Estados Unidos de América, pues desde que se unificaron sus trece colonias de la costa atlántica para independizarse de Inglaterra -hacía 40 años- tenían la intención de expandirse hasta la costa pacífica, conquistar el Caribe y de ser posible a todo el continente. Si se organizase la potencia hispanoamericana ese sueño tendría que ser cancelado.

Bolívar no desconocía que se había empezado a cernir el riesgo que quería evitar: que cada uno, por separado, empezara a ser víctima de agresiones externas para apoderarse de sus recursos aprovechando la dispersión que debilita, es decir, repetir la historia de la colonia liberada de una potencia para caer en poder de otra.

En efecto, para tratar de evitar aquella idea de integración, el gobierno de los Estados Unidos empezó a enviar agentes secretos a diversos puntos de nuestra Región para luchar incluso al lado de sus líderes a fin de ganarse su confianza y conocer a fondo sus propósitos, como es el caso de Poinsett, quien entre 1811 y 1814 ya había realizado una labor de espionaje en Chile, Argentina y Brasil.

  1. Demostrada su eficacia en el cono sur, Poinsett fue enviado a México en misión secreta y cuando se enteró de que el país estaba en quiebra logró entrevistarse como particular con Iturbide para proponerle la venta de Texas a Estados Unidos -como ya le habían comprado la Luisiana a Napoleón y la Florida a España- a lo que Iturbide se negó.1
  2. Al darse cuenta de que las potencias europeas pretendían aprovechar las circunstancias para apropiarse de territorios en América, el presidente de los Estados Unidos James Monroe lanzó una supuesta “doctrina Monroe” por medio de la cual advirtió a Europa que “América es para los americanos” y que su país no estaba dispuesto a tolerar intromisiones externas al continente. Lo quería todo para él, pues tenía confianza en que la integración propuesta por Bolívar no se realizara, gracias a sus agentes secretos y a los traidores con quienes se entendían bien.
  3. Sin embargo, con perseverancia y decisión los países se habían ido liberando a uno hasta que se dio la batalla definitiva en Ayacucho, Perú, bajo el mando del mariscal Antonio José de Sucre; el ejército español fue aniquilado y la corona no tuvo más remedio que reconocer la pérdida de su imperio en América. Simón Bolívar envió de inmediato su convocatoria para la celebración del Congreso de Panamá, que se empezó a organizar para celebrarse dos años después. 

(Continuará)


 

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

[email protected]

 

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1 Poinsett Joel Roberts, Memoria Política de México. http://www.memoriapoliticademexico.org/Biografias/PJR79.html


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