Achú, salud, ¿por qué?/ Análisis de lo cotidiano  – LJA Aguascalientes
24/09/2020


Una de las características que definieron a la Edad Media Europea, en el terreno de la salud, fueron las grandes epidemias. Plagas como el tifus, el cólera, la tifoidea y muchas otras que no fueron identificadas acabaron con pueblos enteros. Una de ellas fue la Difteria (Corynebacterium Difteriae) que era una infección trasmitida por el ser humano y se caracterizaba por la formación de unas membranas en la faringe, que al estornudar o toser solían romperse y ocasionar un sangrado profuso. El enfermo con frecuencia se ahogaba en su propia sangre. La Iglesia Católica tenía por norma, que nadie debería morir sin antes haber pronunciado el dulce nombre de Jesús. La persona con difteria no podía hacerlo ya que ni siquiera podía hablar, entonces nació la costumbre de que al estornudar cualquier semejante, su familiar, amigo o incluso un desconocido que estuviera cerca debería decirle con gran rapidez “Jesús te ampare” Así podría morir en gracia de Dios. La costumbre se extendió rápidamente y es por ello que, ante cualquier tosecilla o breve estornudo, siempre habrá alguien que nos diga a gran velocidad, las palabras salvadoras. Solo que el tiempo todo lo cambia. Apareció la vacuna y la difteria prácticamente ha desaparecido del orbe. Pero la costumbre se quedó, desapareció el “Jesús” y fue sustituido por el “Salud”. Que dejó de tener sentido porque todos estornudamos y eso no significa que estemos enfermos, simplemente es un recurso saludable del cuerpo para eliminar bacterias y polvos de las fosas nasales y la garganta. Pero lo ha quedado es el miedo. Por ello se explica que actualmente ante las nuevas pestes que son las epidemias virales, rápidamente se desencadenen acciones multitudinarias absurdas e ineficientes. Las compras de pánico de cubrebocas y gel antibacterial es una prueba de ello. Las epidemias iniciaron con la humanidad misma y nunca han desaparecido. El ingenio científico ha logrado borrar del mapa padecimientos terribles como el sarampión, la viruela, la difteria y otras enfermedades ocasionadas por virus y bacterias. Se han reducido al mínimo la tuberculosis, el paludismo, la lepra, la tosferina, la influenza española y muchísimas más. Han aparecido nuevas pestes como el VIH, el AN1H1, la gripe aviar, la gripe porcina, la influenza común y la actual Covid-19 o Coronavirus. Son letales y de gran morbilidad, pero con una enorme diferencia. Ahora tenemos muchas más armas para combatirlas, comenzando por los oportunos avisos de alerta, la rápida detección, la elaboración de vacunas específicas, la difusión de las medidas precautorias en todos los medios de comunicación, la intervención de las autoridades civiles y sanitarias de todos los países, la mejor disposición de medicamentos antisintomáticos y las exigentes medidas de aislamiento. La suspensión de vuelos, peregrinaciones y navegación internacional es una medida que en la Edad Media era impensable. De hecho, las cruzadas y las embarcaciones mercantes de especias fueron las que llevaron a Europa plagas devastadoras. Los europeos que colonizaron América trajeron enfermedades desconocidas que fulminaron pueblos enteros. Sin lugar a dudas estamos mejor que antes. Aprovechemos las enseñanzas de la historia.

 

 

Vídeo Recomendado

Show Full Content
Previous Las marrullerías del “cambio verdadero” de la 4T/ Bravuconadas
Next Informe del ITEA: logros y retos / Así es esto 
Close

NEXT STORY

Close

Todavía caben los buenos deseos / Vicente Pérez Almanza en LJA

20/01/2015
Close