Opinión

Covid-19: Actividad económica y transporte público

Los coronavirus (CoV) son una gran familia de virus que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves. El Covid-19 fue declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) una emergencia de salud pública de preocupación internacional el 30 de enero de 2020 y fue caracterizada como una pandemia el 11 de marzo de 2020. La palabra “Pandemia” procede del griego pandêmonnosêma, y significa enfermedad del pueblo entero y se declara cuando surge una nueva variedad o cepa de virus que es capaz de transmitirse directamente de persona a persona. Como las personas no han estado expuestas a ese nuevo virus con anterioridad su sistema inmune tendrá poca o nula resistencia lo que puede contribuir a que la enfermedad pueda transmitirse fácilmente entre las personas y propagarse rápidamente por todo el mundo. 

Vale la pena hacer énfasis en que, independientemente de las características del virus, el fenómeno de alerta biológica desatado por el Covid-19 no es nuevo para la humanidad. Además del virus pandémico coronavirus H1N1 en 2009, con alrededor de 18,026 muertes alrededor del mundo, la historia da cuenta de otras tres pandemias de influenza, la primera de ellas surgida en España en 1918, con unos 40 millones de muertes en personas de todas las edades, y otras dos, más leves, entre 1957-1958 y 1968-1969, con un estimado de 2 millones y medio de fallecimientos de personas de 60 años en su mayoría. 

La historia indica que las pandemias suelen durar mucho tiempo y tienen olas de expansión que duran entre 6 y 12 semanas cada una en un periodo de 1 o 2 años y que el pánico que genera la posibilidad de contagio, y el inherente incremento de la posibilidad de muerte, modifica nuestra conducta en aras de la sobrevivencia llegando a volvernos irracionales e individualistas. Adicionalmente, tarde o temprano las medidas extremas para prevenir la expansión nos llevan a un aislamiento social inducido por el cierre de escuelas, empresas, comercios, transporte y servicios públicos, lo que tiene impactos amplios, complejos y catastróficos que colapsan nuestros sistemas sociales en diferentes ámbitos (e.g., salud, educación, familia, tejido social y economía). 

En este momento la mayoría de nosotros permanece atento a las recomendaciones de la OMS, a la evolución de los infectados y muertos por causa de la pandemia a lo largo de todo el mundo en tiempo real y a las medidas implementadas por los diferentes países para hacerle frente. Estas medidas son tan diversas como contrastantes. Aquí analizaremos algunas de las medidas que se han implementado en torno al transporte público y la actividad económica.

La OMS a través del documento “prepare su lugar de trabajo para el Covid-19” en el apartado “prepare a su empresa ante la posible llegada del Covid-19 a su comunidad” insta a elaborar un plan con las medidas que deben adoptarse ante un presunto caso; promover el teletrabajo (sobre todo si la autoridad sanitaria local recomienda a la población evitar el transporte público); y elaborar, y en su caso comunicar, un plan de emergencia y de continuidad de actividades que mantenga a su empresa en funcionamiento aunque un número considerable de empleados, contratistas y proveedores no acudan a su lugar de trabajo. Este plan debe abordar las consecuencias sociales y de salud mental que el Covid-19 podría acarrear, se sugiere, además, que las pequeñas y medianas empresas sin servicios internos de salud y bienestar para el personal establezcan colaboraciones y planes de actuaciones con sus proveedores locales de servicios sanitarios y sociales.

El gobierno de Eslovenia suspendió el transporte público nacional e internacional para intentar contener la expansión del Covid-19, con excepción del taxi y los servicios de emergencia del sector público. Los teleféricos, funiculares y trolebuses podrán funcionar solo bajo casos de emergencia y para permitir el regreso a casa a las personas que iniciaron viaje antes de la publicación de la orden.

En Francia se anunció, en un primer momento, el cierre de todos los colegios, cafés, restaurantes, bares, clubes nocturnos, cines y locales comerciales, excluyendo los supermercados, las farmacias, los bancos y las gasolineras. Ante el caso omiso de la población, las autoridades decidieron prohibirle a la gente salir a la calle excepto en situaciones necesarias y desplegaron policías y gendarmes para controlar la implementación de dicha medida.

La ciudad de Tarragona (España) decidió suspender todas sus líneas de autobús municipal, sin embargo, para no dejar desatendidas las necesidades básicas de la población que precisa del autobús para acceder a alimentos o medicamentos, la Empresa Municipal de Transporte (EMT) reconfigurará los recorridos de sus unidades para implementar un servicio bajo demanda, de manera que, las personas que lo requieran puedan solicitarlo vía telefónica. 

Gran Bretaña, por su parte, ha sorprendido al mundo al negarse a cerrar el país para evitar las consecuencias que le traería el desplome de su economía su estrategia esta centrada en frenar la propagación de la pandemia, pero no en detenerla, con el objetivo de logar la inmunidad comunitaria. La premisa base es que las consecuencias de la caída de la economía serán más dramáticas y mortales que la propia pandemia.

En Latinoamérica varios países han emitido ya una serie de medidas de prevención y recomendaciones centradas en la higiene de las unidades de transporte público, protección de operadores y usuarios, incremento de frecuencias y subutilización de capacidades para mantener un distanciamiento social adecuado.

En México, la implementación de medidas para el transporte interestatal e internacional son facultad de la Federación, en particular, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que hasta el momento ha establecido una serie de protocolos y recomendaciones orientadas a reforzar la higiene en vehículos e instalaciones, y a la detección de síntomas en las terminales de ascenso-descenso de pasajeros en puertos, centrales de autobuses y aeropuertos. El transporte público estatal y urbano operan, en general, bajo la jurisdicción de los Gobiernos Estatales, mientras que las empresas están sujetas a las disposiciones de los gobiernos municipales. 

Lejos de enumerar las consecuencias derivadas de la desarticulación de los tres poderes de gobierno en torno a la epidemia vale la pena citar las recomendaciones de preparación y respuesta ante pandemias de influenza instrumentadas en el “Plan Nacional para la Preparación y Respuesta ante la Intensificación de la Influenza Estacional o ante una Pandemia de Influenza,” actualizada y ajustada a partir de las lecciones aprendidas de la pandemia H1N1 en 2009 (tabla 1). 

Tabla 1. Fases del Sistema de Alerta Sanitaria

Fase Descripción/recomendaciones
Sin riesgo No existe emergencia sanitaria

Se opera normalmente

Se mantiene un programa continuo de medidas básicas de salud e higiene personal

Se elaboran y actualizan los Planes de Preparación y Respuesta y se establecen mecanismos de coordinación multisectorial

Riesgo medio Se emite una alerta sanitaria

La población debe reforzar medidas de higiene

El transporte debe reforzar las medidas de limpieza diaria

Se revisan y activan los Planes de Preparación y Respuesta en coordinación con la autoridad competente

Riesgo Elevado Se instrumentan medidas de distanciamiento social

Se restringen las actividades en grupo

Se restringen las actividades en los niveles de educación básica

Se inicia con las actividades de respuesta y mitigación de los Planes

Alerta Se restringen las actividades donde concurran grupos de personas

Se restringen las actividades económicas que favorezcan las aglomeraciones (se promueven transacciones electrónicas).

Se suspenden las actividades en todos los niveles educativos

Se mantiene una red de comunicación constante para mantener informada a la población

Pandemia Se declara cuarentena

Se suspenden las actividades económicas no esenciales y se restringe el transporte público concesionado

Se mantiene el funcionamiento a toda su capacidad de los servicios de emergencia: protección civil, seguridad y salud

Se mantienen las actividades mínimas necesarias de sectores críticos: luz, teléfono, agua, alimentos, medicinas, entre otros.

 

Como puede verse, aun en la fase de pandemia no se recomienda la suspensión total de la actividad económica o del transporte público, ya que ambos son esenciales para la satisfacción de las necesidades básicas de la población y la mitigación de los efectos post pandemia. La decisión de qué, cuándo y hasta donde restringir o parar la economía debe basarse en un análisis y gestión de riesgos, una herramienta que puede ayudar a nuestras autoridades a entender las causas y consecuencias de las posibles amenazas y eventos no deseados que pueden afectar a una comunidad, región o país. 

La gestión de riesgos se integra a partir de un proceso planificado, concertado, participativo e integral, multidimensional, político y técnico, que implica la complementariedad de capacidades y recursos locales, regionales y nacionales y está íntimamente ligada a la búsqueda del desarrollo sostenible. En él se recopilan y describen las decisiones administrativas, de organización y conocimientos operacionales para implementar políticas y estrategias con el fin de reducir el impacto de amenazas naturales y desastres ambientales y tecnológicos. La gestión de riesgos puede hacerse de manera prospectiva, correctiva o reactiva. 

Si bien para México y en particular para Aguascalientes no es una opción tomar la postura de no hacer nada ante la pandemia como lo está haciendo Gran Bretaña, si vale la pena tomar medidas precautorias responsables que mitiguen las dramáticas consecuencias de la caída de la economía durante y después de la pandemia. Es un hecho que las personas, las empresas, las universidades y las mercancías no pueden y no deben dejar de moverse en su totalidad. La economía no puede ni debe parar sin el conocimiento y certeza plena de que somos capaces de afrontar las consecuencias derivadas de ello sin fragmentar el tejido social. Actuemos de manera inteligente y hagamos un esfuerzo por gestionar el riesgo de la pandemia. Implementemos estrategias y medidas siendo conscientes del peligro, pero reconociendo la oportunidad de optimizar y transformar la actividad económica sin paralizarla, haciendo uso de los medios tecnológicos y del teletrabajo; de la voluntad política; del conocimiento y experiencia de nuestro capital humano y de nuestro capital social; así como de nuestros recursos (económicos, de infraestructura, productivos, etc.). ¡Seamos conscientes del peligro, pero reconozcamos la oportunidad!

 

Referencias

https://bit.ly/3bd2LXI 

https://bit.ly/3dnde4Q 

https://bit.ly/2UmUutm 

https://bit.ly/2WzYv0l 

https://bit.ly/2UcgDfp 

https://bit.ly/2WATmVL 

 

ocm.aguascalientes@gmail.com

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Loecelia Ruvalcaba

Loecelia Ruvalcaba

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