Opinión

Covid-19: desplumados y desamparados/ Cocina Política 

¡Ya no nos aguantamos solos! Iniciamos apenas la segunda semana de aislamiento social o cuarentena ante la pandemia mundial de Covid-19 o coronavirus, y el mal humor hidrocálido está a todo lo que da.

Mira tú querida lectora y estimado lector, ve a lavarte tus manitas con gel antibacterial o estropajo y jabón, porque ahora mismo te cuento.

El que se quedó sin plumas. Desplumado quedó polémico comerciante metido a político, que en plena pandemia mundial decidió pagarse él y toda su familia, un viajecito a tierras europeas. Desobedeciendo las más mínimas normas de prudencia, expuso a los suyos al contagio ¡Total! Tiene para pagarse ese viajecito y más, en lo cual le asiste la razón: es su familia y es su dinero ¡Pero! Una vez que pisó suelo hidrocálido, el pseudo político con más baja votación en la historia de su partido, diose cuenta que venía desplumado ¡Ya no le quedaba dinero para costear los cinco mil quinientos pesos que cuesta cada prueba en el sector privado, así que, en menos que yo te platico esto, comenzó a invadir todos los espacios publicitarios que se prestaron para ello y emprendió una guerra para exigir que nosotros, los que no viajamos pero sí pagamos impuestos, le pagáramos la media docena de pruebas que exigía para su familia. ¡Así como lo ves mi lector-lectora¡ Luego de viajar con sus medios por la bella Europa, se dedicó a despotricar en medios de comunicación antagónicos al gobierno del estado exigiendo que le regalaran la prueba del coronavirus; no pidiendo, e-xi-gien-do. 

Ante conductas como la del desplumado comerciante metido a político, sólo surgen preguntas tales como ¿Por qué exponer a la familia en plena pandemia de coronavirus? Si, alguna vez tuvo prestigio como comerciante o político ¿No habría bastado con llamar al teléfono de quien podía solucionarle el problema que él mismo generó? ¿A qué obedece la tremenda campaña de desprestigio que le armó al Instituto de Salud del Estado y, que humildemente acudieron hasta la puerta de casa del desplumado personaje? ¡Cinco mil quinientos pesos! Cuesta cada una de las pruebas que el auto declarado exitoso comerciante no pudo pagar. Unos 30 mil cuesta un pasaje redondo a esas lejanías, y, el desplumado no viajó solo ¡Échale números! Querida lectora, lector. Quizá compartes conmigo esta impresión, que los desplumados fuimos nosotros, que pagamos con nuestros impuestos esas pruebas.

Los desamparados. A ver si puedo resumir lo que sucedió. Primer acto; sin tener facultades para ello, la Srita. Azul les cierra sus negocios a pequeños restaurantes, taquerías, vendedores de chascas, churros y similares porque, dice ella, son focos de contagio de Covid-19. Segundo acto; el gobernador de Awitas, le informa que su cierre es ilegal e inhumano. Ilegal por carecer de facultades e inhumano porque no ofrece medidas compensatorias que permitan a esos comerciantes tener el sustento diario. Tercer acto; otro pseudo político que fuera gabrielista (Gabriel Arellano) luego independiente (él jura) y ahora por lo visto teresista (Tere Jiménez), promueve vía su adinerado padre un amparo para que sigan sin chamba los que realmente la necesitan. Hasta aquí está este tema al día de hoy, querida lectora y estimado lector. Te invito a que observes lo que sucederá en un par de semanas, cuando esa gente entre en quiebra; no el junior promotor del amparo pues él siempre tendrá cabida en los negocios de su padre; sino las personas que lanzan al desamparo y el hambre, en el afán protagónico que no les quitan siquiera las crisis humanitarias. 

Los indignados. Redes sociales, chats y familias comenzamos ya a dar muestras de aislamiento. Te invito querida lectora y lector a leer textos como “La Granja” de Orson; “La Isla de los Hombres Solos” de León Sánchez; o “El experimento de la Cárcel de Stanford” de Zimbardo. Muchas de las conductas que asumimos los seres humanos cuando estamos entre cuatro paredes, en obligada convivencia real o virtual con determinado número de personas; comienza a verse claramente reflejadas en nuestros sitios de privación social. 

Esto de la distancia social apenas comienza y, lo digo en serio, entre las inéditas condiciones sicológicas a que estamos sometidos, las ocurrencias de nuestros gobernantes y el abuso de muchos líderes; más nos vale tomar una postura firme, ver las cosas en perspectiva y, sobre todo y ante todo ocupar nuestra mente y cuerpo en actividades de gratificación inmediata. Acciones sencillas que nos provean sentido de logro.

Créeme mi lectora y mi lector, no es un buen momento para salvar al mundo, criticando histéricamente lo que no está en nuestras manos, no es momento para imponer nuestra verdad a otros que también necesitan imponer la suya; no es un buen momento para crispar aún más el ambiente y acrecentar la ansiedad personal. No lo es. 

En épocas como esta, lo más recomendable es cambiar el pensamiento por la acción inmediata; la indignación por la cooperación, la agitación por la paz.

¡Nos vemos en la próxima!

socorroramirez11@gmail.com

 

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Socorro Ramírez

Socorro Ramírez

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