Defensoras de la Madre Tierra (2ª parte) – LJA Aguascalientes
14/08/2020



Jocelyn Ibarra Jauregui

Estudiante de Filosofía UAA


La semana pasada se hizo entrega de la primera parte de Defensoras de la Madre Tierra con el objetivo de enfatizar durante este mes de marzo el valor de las mujeres. Hoy vamos a hablar de Vandana Shiva.

Vandana Shiva es una ecofeminista hindú, mundialmente reconocida por su trabajo de defensa en favor de los bienes naturales, como son la tierra, el agua, los bosques y el aire, elementos básicos de la vida, no sólo humana, sino también de animales y plantas. Su trabajo de activismo se origina en la India, pero éste lo ha ido expandiendo a nivel mundial.



Vandana Shiva nació el 5 de noviembre de 1952 en la India. Cursó sus estudios básicos en la Escuela Santa María en Nainital y en el Convento de Jesús y María, de Dehradun. Los estudios de posgrado los realiza en Canadá donde obtuvo el grado de Master en Filosofía de la ciencia en 1976 y tres años después recibió el doctorado en Ciencias.

Su primera acción en defensa de la naturaleza se remonta al año de 1973, ya que participó en el movimiento Chipko en el Himalaya amarrándose a los árboles nativos de ese sitio, de los cuales las mujeres de la región obtenían algunos los recursos básicos de sustento, y estaban siendo derribados por industrias papeleras con el objetivo de obtener materia prima para sus negocios. Estas empresas justificaban su acción como altruista y rentable, pues ofrecían puestos de trabajo a los hombres de esa zona, primero derribando las especies nativas y luego sustituyéndolas con plantaciones de especies exóticas (pinos y eucaliptos) lo que, a los ojos de los capitalistas, era un negocio rentable para todos; pero nada más falso que esto, pues cada vez está más y mejor demostrado que no todo árbol, por el simple hecho de ser un árbol, es en sí mismo bueno para cualquier ambiente. Los árboles señalados se han convertido en muchas partes del mundo en un cáncer debido a las características genotípicas de éstos, y las empresas maderables lo saben, pero dan prioridad a sus negocios antes que a la salud de las personas, de la tierra, de los bosques, del agua y del aire. 

Vandana Shiva en su libro Las guerras del agua indica al respecto: “En la India y otras regiones del Tercer Mundo, la proliferación del monocultivo del eucalipto para la industria del papel y la pulpa ha sido causa de muchos problemas relacionados con el agua […] Un estudio realizado por la división hidrológica de la Australian Central Scientific and Industrial Research Organization reveló que durante los años en los que la precipitación es inferior a 1000 milímetros, los eucaliptos creaban déficit de humedad en el suelo y las aguas subterráneas” (p. 20). Incluso en Australia, tierra original de los eucaliptos, grandes plantaciones de éstos causan estragos ambientales. En México encontramos estos árboles por doquier. Deberíamos de comenzar una campaña de su derribo, tal y como lo hicieron en Sudáfrica en la década de 1990: “las mujeres iniciaron una importante campaña a favor del agua, consistente en derribar los eucaliptos que habían secado arroyos y fuentes de agua subterránea. El programa Working for Water de Sudáfrica, encabezado por el Departamento de Asuntos Hídricos y Silvicultura, se creó para rejuvenecer los recursos hídricos al librarse de plantas ajenas como el eucalipto, que ha invadido más de 10 millones de hectáreas y utiliza 3300 millones de metros cúbicos de agua más que la vegetación nativa. Poco después de eliminar al eucalipto de los bancos ribereños, el caudal fluvial aumentó 120 por ciento” (Id.). Aquí dejo este dato para que lo consideremos y no defendamos a todos los árboles por el mero hecho de ser árboles. 

Para Vandana Shiva, tomando en cuenta que los seres humanos somos parte de una tierra viviente, debemos considerarla sagrada y el sostén de toda forma de vida. Es por ello que debemos defenderla de todos aquellos que abusan de ella dejándola vulnerable. Éstas son, principalmente las industrias mineras, madereras y farmacéuticas. Estas empresas son en gran medida las irresponsables que se han encargado de manipular y modificar la naturaleza y sus genes, creyéndose las nuevas dueñas y creadoras del mundo. Para ello deben mantener una ofensiva sutil constante. Vandan Shiva en su texto Las nuevas guerras de la globalización señala: “La guerra global de estos tiempos es el próximo paso inevitable para la globalización económica y corporativa: un puñado de corporaciones [Cargill y Monsanto] y de países poderosos buscan controlar los recursos de la Tierra y transformar el planeta en un supermercado donde todo esté en venta. Quieren vender nuestra agua, nuestros genes, nuestras células, nuestros órganos, nuestro conocimiento, nuestras cultura y nuestro futuro” (p. 8).

Los daños a las modificaciones en el ambiente natural han sido puestas al descubierto por las mujeres, históricamente las guardianas de los bienes que otorga la naturaleza, ya que son quienes tradicionalmente se han encargado del cuidado del hogar: alimento, vestido y salud de sus familias. Es por esta sencilla razón que han sido ellas, mucho antes que los hombres, quienes han descubierto el veneno en el agua, en el aire y en la tierra, comprobar que las modificaciones en los bienes naturales (destrucción, contaminación y manipulación genética) han minado o destruido la vida de sus allegados, pues la intromisión inmoral en la naturaleza por parte de las industrias señaladas ha dejado como herencia en las comunidades humanas cáncer infantil y malformaciones genéticas en neonatos. 

Frente a este escenario la propuesta ecofeminista que maneja Vandana Shiva, es poner el valor de la vida en el centro de la organización social, política y económica. La mujer, de manea biológica, ha sido la encargada del cuidado y el mantenimiento de la vida. De esta manera cumplir con el objetivo de la maximización de la riqueza de la vida. 

Para Vandana Shiva, el ecofeminismo tiene tres principios:

  1. La tierra tiene vida y esta es la conexión que tenemos todos los seres vivos en común 
  2. La naturaleza fue reemplazada por el patriarcado, así como las mujeres, ha sido vista como un objeto del cual sacar provecho, ahora es vista como una subordinada frente al hombre y la producción 
  3. El respeto a todo ser viviente, tomar en cuenta otros factores que evidencien la mejora en el desarrollo de las poblaciones y tener en cuenta que tenemos tanto derechos como responsabilidades con el medio ambiente.

El principio esencial marcado por Vandana es el reconocimiento y respeto por la diversidad en todas sus formas, toda forma de plantas, animales, organismos del suelo, comunidades humanas y toda cultura que ha evolucionado. Cree que se ha alcanzado un punto en el que se puede evaluar el crecimiento desmedido e inconsciente que se ha tenido a lo largo de la historia. “Una economía basada en la codicia y en los beneficios, inevitablemente es una economía de muerte, y crea políticas y culturas de muerte. Una economía de muerte se basa en el miedo, crea miedo entre los que pierden sus sustento, y los hace fácilmente manipulables” (Ibid., p. 10). Frente a este escenario, Vandana propone que debemos comenzar a medir el crecimiento en términos de Vida, y el ecofeminismo es su mejor aliado, ya que propone que los derechos de hacer uso del mundo natural van junto con el cuidado responsable. 

 

vhsalaza@gmail.com | Jocyibarra19@gmail.com

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