Opinión

La 4T y la pandemia/ El peso de las razones 

¿Cuál es la estrategia del gobierno mexicano frente a la pandemia del Covid-19? Quiero ser lo más caritativo posible en mi lectura. Hay una estrategia, y al parecer es la siguiente: esperar todo el tiempo posible para tomar medidas extremas para frenar el contagio, sobre todo buscando no afectar la economía. Esta estrategia se fundamenta en priorizar el aspecto social y económico del país sobre las posibles afectaciones epidemiológicas. Las razones detrás de la estrategia podrían ser las siguientes: desde febrero el gobierno federal trabaja de manera ardua en el diseño de una estrategia para combatir los efectos de la pandemia en México, no obstante, no es posible transformar el sistema de salud mexicano en dos meses. Esto parte de pretendida aceptación del gobierno de un “hecho” (muy cuestionable, por cierto): que somos completamente impotentes ante el virus. Tomar medidas extremas (como lo ha hecho Italia o España, por ejemplo), hubiera costado cerca de 4 puntos del PIB, cuando México recauda el 13. Partiendo de este “hecho”, asesores económicos del presidente le han recomendado esperar todo lo posible. Las organizaciones e instituciones mexicanas no cuentan con los recursos de salud necesarios para combatir la pandemia, y tampoco hay una manera fiscal de afrontar el reto.

Adicionalmente a la claudicación epidemiológica ante la pandemia, el gobierno federal suma algunos factores que agravan la situación: más de 20 millones de personas viven de apoyos federales, por lo que resulta inviable redirigir esos recursos; y algunos países están cerrando fronteras, lo cual le está imposibilitando comprar el material médico necesario, incluso dando por supuesto que se dispone de los recursos para adquirirlo. También existen otros problemas potenciales que habría que tener en cuenta: que el ejército sea capaz de mantener la CFE en caso de ser necesario; disponer de estrategias para afrontar la posibilidad de que los trabajadores del sistema de agua enfermen, etc. Nuestro gobierno, con una recaudación del 13, no puede tener una respuesta a la francesa, pues Francia recauda el 60. Tienen razón, pienso, en ser conscientes sobre todo de la debilidad de nuestro sistema de salud: éste colapsará, y en su colapso esperaremos un incremento sensible en la letalidad del virus. Pero se trata de administrar riesgos, no de correrlos ex ante.

En otras palabras, la prioridad de nuestro gobierno está en mantener a flote a como dé lugar a un Estado débil institucional y económicamente. En resumen, la estrategia del gobierno es cuidar al Estado para afrontar los estragos de una pandemia frente a la que se saben impotentes. No nos confundamos: la estrategia mexicana no es similar a la inglesa, no se trata de dejar una economía sana para los que sobrevivan, se trata de contar con un Estado mínimo después de que pase el huracán. Eso parece que piensa el gobierno, al menos.

Incluso si la estrategia del gobierno está fundamentada en las razones anteriores, la estrategia es incorrecta estratégica y éticamente. Su primer error es de orden temporal. Bajo la premisa de que se requiere un Estado para afrontar la situación actual, su prioridad es el Estado. Así, claudican ante su responsabilidad inmediata: atacar la curva del contagio y tratar de controlarla con medidas extremas (que algunas golpearían con severidad nuestra maltrecha economía, es cierto). Lo primero es salvar vidas y luego reconstruir la casa; el gobierno busca cuidar la casa, sin importar cuántos mueran al intentar salvarla. Éste es su fallo ético.

Temo que la situación le explote al gobierno en el rostro. Cada día que tarda en implementar medidas radicales es de esperarse que se incrementen las muertes sustantivamente. Me horroriza que los datos oficiales no reflejan la realidad por la que pasa México (al parecer la federación no está contabilizando los casos que no cumplen con todos los síntomas y si no estuvieron en contacto con alguien que haya viajado al extranjero). Por ejemplo, en el estado de Yucatán no se reportaron nuevos contagios el día 20 de marzo, mientras en un día antes los casos nuevos habían incrementado en un 62% (de 8 a 13 casos). Está claro que estos reportes tienen su explicación no en la realidad de la pandemia, sino en errores de conteo y diagnóstico. Así, es de esperarse que en cualquier momento se tomen medidas federales como las ha tomado con responsabilidad el municipio de Aguascalientes (no así el Estado, que también ha politizado nuestra frágil situación). Pero, cada día que esperan cometen un errores éticos y estratégicos. 

 

mgenso@gmail.com 

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Mario Gensollen

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