Opinión

La opinión ¿de los expertos?/ Análisis de lo cotidiano 

La pandemia del coronavirus (o cualquiera de sus otros nombres) ha traído una secuela de eventos curiosos, desde la explosión mediática, hasta la rumorología avasalladora en las redes sociales, hasta un fenómeno por demás interesante por absurdo. Los canales de televisión, las estaciones de radio y la prensa escrita se han dedicado a llenar sus espacios con entrevistas de todo aquel que quiera opinar sobre el tema de moda. Por lógica elemental esperaríamos que los entrevistados fueran médicos epidemiólogos, infectólogos, especialistas en salud pública y en general personas que estuviesen relacionadas con la salud, tales como las enfermeras que cuidan a los enfermos contagiados, los familiares de los infectados. 

¿Pero que es lo que hemos visto? Notables conductoras de tales medios se han dedicado a entrevistar a cantantes, actrices de telenovelas, conductores de programas de revista o chismes y lo peor a deportistas, con el resultado imaginable. Una sarta de tonterías, lugares comunes y evidente desinformación que ponen de manifiesto la pobreza cultural de nuestro pueblo y en particular de los héroes deportivos y los personajes famosos de la farándula. Desde luego, no es que la sociedad les exija que sean doctos en salud pública, pero sí al menos en cordura y que ante las preguntas, tuvieran la honestidad de decir “…No conozco del tema. Perdón por no opinar..” Ya nos damos cuenta de que el micrófono ejerce un irresistible poder de seducción, ante el pequeño aparatito o ante una cámara de televisión no hay quien se resista y todos se muestran decididos a opinar. Esta es sin duda una marca de la época actual en que la gran facilidad para las comunicaciones, ponen al servicio de todo mundo una forma de difundir sus opiniones, comentarios y propuestas. Y ese es el aspecto bueno, el problema está en que se privilegia la comunicación por encima de la verdad. Una buena parte de la neurosis mundial por la Pandemia del Coronavirus ha estado en el alud de mensajes catastróficos y aterrorizantes que envían los desinformados, así el aviso de alerta pierde una gran parte de su fuerza porque la energía de la población se pierda en miedos, precauciones absurdas como las compras de pánico, el aislamiento riesgoso y la sana distancia llevada a niveles de conducta antisocial. 

Otro de los riesgos de las entrevistas a personajes faranduleros es la ligereza e irresponsabilidad con la que ha hecho algunos comentarios que llevan a ciertas personas a olvidar la cautela. Se llenan los bares, las playas, los conciertos, fiestas y bailes con las consecuencias que ya hemos observado. Difusión del virus en grandes multitudes. Seguramente esto seguirá ocurriendo, porque la tentación de hablar ante un micrófono y delante de una cámara continuará siendo muy atractiva y seguiremos escuchando banalidades e irrelevancias sobre temas importantes. La invitación es a que los radioescuchas y televidentes, les hagamos el favor de cambiar de canal. 

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Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

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