06/06/2020


Creo que nadie puede dar una respuesta, ni decir qué puerta hay que tocar, creo que a pesar de tanta melancolía, tanta pena y tanta herida, solo se trata de vivir

Solo se trata de vivir. Litto Nebbia.

 

Fue en 1979 la primera vez que Litto Nebbia visitó la ciudad de Aguascalientes, la fecha coincidió con la composición de su canción Solo se trata de vivir que aparecería publicada en 1981 en su disco Melopea. Esta es una canción emblemática, no solo en la producción musical de Litto Nebbia sino de todo el panorama del rock hispanoparlante, la escribió en México, durante el exilio voluntario al que se vio obligado cuando las dictaduras de los años 70 y 80 en América del Sur, específicamente en Argentina, Chile y Uruguay perseguían, casi por oficio, a los artistas de cualquier disciplina, los músicos de rock, por su propia naturaleza, eran objeto de la cruel persecución y Litto Nebbia no fue la excepción, así que tuvo que salir de Argentina y refugiarse en México, fue entonces aquí, como ya lo hemos apuntado en donde compuso esa bella canción que ha sido interpretada por los más emblemáticos músicos latinoamericanos, no solo por los roqueros, y ha significado un importante referente en el rock. No se trata de una canción subversiva, en todo caso es una tema musical lleno de nostalgia, pletórico de melancolía y de una belleza poética perceptible a flor de piel.

El asunto es que muy probablemente, y a decir de él, no es una apreciación mía, fue en Aguascalientes en donde, -habrá que verificar el dato-, interpretó públicamente por vez primera este himno del rock latinoamericano, Solo se trata de vivir. Se presentó en nuestra ciudad prácticamente después de haber terminado la canción y la interpretó aquí incluso antes de ser publicada, como ya lo hemos mencionado, en 1981 para su disco Melopea. Y siguiendo con estos datos curiosos, vale la pena destacar que en aquella ocasión de 1979 su presentación fue en lo que en ese tiempo era el Edificio Central de la Universidad, junto al templo de San Diego, recuerdo que había un patio en donde estaban unas oficinas, por esos tiempos yo era estudiante de bachillerato y estaba en la gloriosa Prepa de Petróleos, pues ahí, en ese patio se solían organizar conciertos de grupos de rock o jazz locales, y fue en ese sitio en donde se presentó Litto Nebbia en aquel lejano 1979, hace 40 años.

La coincidencia consiste en que ayer que se presentó por segunda ocasión en Aguascalientes y curiosamente lo hizo, de alguna manera, en el mismo sitio, ahora fue en la sala López Velarde del Museo Nacional de la Muerte, es decir, en las mismas instalaciones pero en una sala relativamente nueva que generalmente se usa para música de cámara y es ideal para este tipo de repertorio, pero en esta ocasión se habilitó para un concierto de rock.

No estoy en condiciones de hablarte del concierto, escribo lo que generosamente lees unas horas antes de la segunda presentación de Litto Nebbia en Aguascalientes, así que no tengo elementos para platicarte de cómo estuvo, ya lo haremos en su oportunidad, pero no quiero dejar pasar la oportunidad para comentar contigo que amablemente has aceptado degustar de este banquete, algunos pormenores de este personaje icónico del rock hispanoparlante. 

El rock argentino, y si nos ponemos exigentes, hasta el rock de toda América Latina le debe mucho a este músico, no sería lo mismo sin él, algunos músicos que admiramos del cono sur, específicamente Argentina son una especie de consecuencia lógica de este maestrazo, por ejemplo, el grupo Sui Generis de Charly García y el gran Nito Mestre, Leon Gieco, Pedro Aznar, incluso uno de una generación más reciente como Luis Alberto Spinetta y algunos más han encontrado en Nebbia una inagotable fuente de inspiración, simplemente, desde mi punto de vista, el rock argentino es imposible de entender sin tomar en cuenta el trabajo de este artífice del canto popular en Latinoamérica, entendiendo el rock como una de las más nobles manifestaciones de la música popular, es decir, la música del pueblo.

Viendo en el retrovisor, no sé ya si la más pura esencia del rock siga vigente en los exponentes contemporáneos, veo mucha mercadotecnia y poco compromiso, si nos fijamos, por ejemplo, el caso de Litto Nebbia sufrió la persecución de la dictadura de su país, tuvo que huir y refugiarse en México en donde continuó trabajando, finalmente el músico lo es de tiempo completo. Esta es parte de la definición del perfil del músico de rock, en México se libró una dura batalla contra los roqueros después del Festival de Avándaro en 1971 prohibiendo conciertos de rock o la transmisión de esta música en los medios de comunicación originando el proyecto llamado rock sobre ruedas que consistía en tocar usando un tráiler como escenario y con gente que avisaba que se acercaba la policía, si esto sucedía recogían todo rápidamente y se iba a otro lado, o los famosos hoyos funkies, nombrados así por el escritor de la onda Parménides García Saldaña a los lugares clandestinos para tocar rock y de donde surgieron expresiones musicales muy interesantes. 

Pero no hay duda de que la historia se reivindica con la razón, ya ves el caso de Litto Nebbia, cuando regresó a Argentina después del auto exilio, interpretó la canción en el Festival B.A. Rock (Buenos Aires Rock) cuarta edición y el público le arrojó flores al escenario. Finalmente el artista tenía razón. 

 


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