11/07/2020


  • Los Judas del PAN
  • El proceso electoral 2017-2018 provocó una serie de traiciones al interior del PAN. A espaldas de la fuerza política que prometieron respaldar, decenas de militantes apoyaron activamente a otros partidos: Morena, PT y Nueva Alianza fueron los ganones.

 

EMEEQUIS/Alejandra Crail 

 

En plena campaña electoral de 2018, un militante del Partido Acción Nacional (PAN) reconocía en un programa de noticias que era el coordinador de la campaña de Andrés Manuel López Obrador en Campeche. 

Se trata de José Antonio Cardozo Rivero, quien se registró como militante del PAN en junio de 2011, y que terminó en la lista de los 186 militantes que traicionaron a su partido para apoyar o representar otros colores en la contienda electoral 2017-2018.

Este personaje es cercano al senador Jorge Luis Lavalle Maury, quien, al igual que Cardozo, ha declarado que “Ricardo Anaya dividió al partido a la mitad”, dichos que le costaron también su expulsión del partido a manos del presidente del blanquiazul, Marko Cortés, quien también sancionó a Ernesto Cordero Arroyo, según un comunicado de la Comisión de Orden y Disciplina. 

A través de las actas de los juicios que se llevaron a cabo tras la toma de protesta de Marko Cortés como presidente del partido, entre diciembre de 2018 y junio de 2019, es posible determinar que 87 de los militantes expulsados respaldaron o representaron a algún partido que conformó la coalición que llevó a AMLO a la presidencia: Morena (52), PT (21) y PES (14).

Cardozo Rivero es sólo uno de los militantes a los que el PAN les abrió un juicio por “indisciplina” y “deslealtad” y que terminó expulsando al comprobar que, pese a su militancia en el Acción Nacional, en esta contienda jugaban en otros bandos. En su caso, no sólo era el coordinador de campaña del candidato a la Presidencia de la coalición “Juntos Haremos Historia”, también se registró como candidato al Senado de la República por el PES, sin antes haber renunciado al partido. 

Entre las pruebas que aparecen en el acta que acredita su expulsión están cinco videos de entrevistas que dio a diversos medios, en las que reconoce que “hasta hace un momento pertenecía a Acción Nacional, lamentablemente Acción Nacional ha perdido el rumbo por las ambiciones personales”. Cardozo no obtuvo el cargo en el Senado, pero sí ingresó a la 4T con un puesto en la Secretaría de Desarrollo Social federal como el delegado en su estado natal. 

 

Los motivos detrás de la traición

De acuerdo con un análisis realizado por EMEEQUIS, la mayoría de los juicios que inició el PAN en contra de sus militantes fue porque éstos buscaron un cargo público bajo la bandera de otros partidos: 6 de cada 10 juicios fueron contra militantes que aparecían como candidatos a nivel municipal y estatal. 

En Puebla, por ejemplo, el militante Adrián Ramírez Luna “incurrió en actos de indisciplina” por haber sido candidato a presidente municipal por el Partido Nueva Alianza en el municipio Libres, Puebla, en el proceso electoral 2017-2018. El PAN detectó su nombre en la copia certificada que emitió el Instituto Electoral del Estado con los nombres de los candidatos. 

Del resto, 30% fue expulsado por haber sido representante de otro partido en las casillas electorales, el 7% por apoyar en redes sociales por medio de imágenes, mensajes y transmisiones en vivo de actos de campaña a candidatos no panistas; los demás porque abiertamente fungían como representantes de algún candidato ante el Instituto Electoral del Estado y sólo hay un caso en el que un militante se convierte en presidente del Comité Ejecutivo Municipal del PRD en el municipio de Ayala, Morelos. 

En la Ciudad de México, dos militantes optaron por convertirse en los candidatos a la alcaldía Benito Juárez –el bastión panista de la capital– del Partido Verde Ecologista (PVEM) y del Partido Humanista.

Víctor Hugo Olmedo Sabater, militante desde abril del 2004, abrazó al Partido Humanista, por lo que el PAN presentó como pruebas de la traición las actas del Instituto Electoral local, así como capturas de pantalla del perfil de Facebook de Víctor Hugo en el que difundía su nueva candidatura. 

Sobre Andrés Martín Guzmán Castillo, también militante desde 2004, que apostó por el PVEM, aparecen capturas de pantalla de Twitter difundiendo sus actividades de campaña. 

 

Los puntos rojos

La mayoría de los juicios en contra de los militantes se iniciaron en Puebla, el estado que se volvió panista en 2011 y que lo fue hasta Miguel Ángel Barbosa tomó las riendas del estado tras el fallecimiento de la última panista electa, Martha Érika Alonso, esposa del primer gobernador panista, Rafael Moreno Valle. 

Ahí se registraron 48 juicios, la mayoría contra militantes que representaron otros partidos en las casillas electorales. 

El segundo sitio es para Nuevo León, que sólo había sido gobernado por el PAN entre 1997 y 2003, y que expulsó a 36 de sus militantes por haber contendido como suplentes o propietarios de cargos en los municipios. 

Mientras que Oaxaca expulsó a 32, también por haber representado otros colores en las casillas. 

La información pública sobre los juicios que concluyó el partido se detiene en junio de 2019. Sin embargo, las expulsiones de militantes –o amenazas– no han cesado. En agosto del año pasado, expulsaron a siete exdiputados locales de Baja California por haber respaldado la “Ley Bonilla”, que amplió el plazo de la administración del gobernador de dos a cinco años. 

En noviembre, en la disputa por definir quién sería la nueva titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Marko Cortés había amenazado con expulsar a cualquier senador panista que apoyara la apuesta de Morena que proponía a la actual comisionada, Rosario Piedra Ibarra. 

 

@AleCrail

 

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